Semanario de información económica y financiera
   

Viernes,16 de mayo de 2003

 

Los nuevos planes de Bush para Latinoamérica

Por Rafael Alba
(Madrid)

 

La política interna estadounidense, como de costumbre, vuelve a marcar la agenda de Washington para Latinoamérica. La Administración Bush se mantiene en sus líneas fundamentales, pero ralentiza la apuesta y la diversifica. El brazo financiero del país, tanto público como privado, consolida su apuesta por el nuevo Brasil de Lula, a pesar de las tomas de beneficios de los últimos dos días y la introducción del deseado Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) pasa a un segundo plano, por el momento.

La debilidad económica de EEUU y la necesidad de mantener boyante el consumo privado, por lo menos mientras se reactiva la inversión empresarial, hacen poco aconsejable ahora, según los asesores del presidente, darle publicidad a nuevas aperturas comerciales, o liberalizaciones en la entrada de trabajadores al país. Hay un creciente miedo al desempleo entre la población y Bush hijo no quiere repetir la historia de Bush padre que tras ganar la Guerra del Golfo fue violentamente desalojado de la Casa Blanca por Bill Clinton, un demócrata novato.

De modo que Latinoamérica resulta un asunto secundario, del que pueden ocuparse ahora los grandes organismos prestatarios internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sin que desde Washington sea necesario implicarse demasiado. Y, por eso incluyen ahora en la negociación del ALCA temas de importancia menor, pero que pueden retrasar el texto final, como el medioambiente, por ejemplo.

Y esa desidia, que por otra parte puede resultar muy positiva para la región, justifica también la nueva, y sorprendente fe en la integración regional, en general, y en el Mercosur, en particular, de la que ha hecho profesión esta semana Batllé, el presidente uruguayo. Lo mismo que el hecho de que Colombia no haya conseguido un Tratado de Libre Comercio bilateral como pretendía el presidente Uribe. Un buen conocedor de los pasillos de la Casa Blanca, el Congreso y el Senado, que buscaba esta vía rápida para ampliar las preferencias arancelarias de las que goza su país. El sí que ha entendido que la puesta en marcha del ALCA se retarasará bastante. ¿Quizá hasta que Bush haya obtenido la reelección?

USA RGN PLT

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