Semanario
de información económica y financiera
   

Viernes 23 de mayo de 2003

 

Lavagna acosa a las gestoras argentinas de pensiones privadas

Gema Velasco

El ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, está dispuesto a sacar de donde sea el dinero para financiar el plan de infraestructuras que ha vendido el que será el futuro presidente del país, Néstor Kirchner.

Los trabajadores no se librarán de realizar su aportación. No se trata de un nuevo impuesto, ni directo ni indirecto, o de un recorte de subsidios o similar, si no de los planes del ministro para sacar adelante la reforma de las pensiones.

Lavagna ha propuesto dos cambios principales en el ámbito de la seguridad social: obligar a los empleados a aportar una determinada cantidad al sistema público de pensiones frente a la posibilidad actual de elegir entre este modelo, o bien el de capitalización que gestionan las gestoras privadas de fondos de jubilación (AFJP). Y exigir a esas AFJP, en su mayoría controladas por bancos extranjeros, que destinen parte del dinero a financiar el plan de obras públicas. Ambas iniciativas tienen la misma consecuencia: el dinero de los trabajadores financiará, quieran o no, las necesidades del Estado.

Lavagna sabe que sacar adelante estas reformas no será fácil. Para ir caldeando el ambiente ha iniciado una agresiva campaña en defensa de sus planes. Desde críticas explícitas a las AFJP como que, "el régimen previsional privado ha sido un fracaso" o que "las AFJP son en parte responsables del desequilibrio fiscal", hasta curiosos informes oficiales sobre el estado de las pensiones que oportunamente se han dado a conocer ahora.

No parece casualidad que precisamente en este momento el Ministerio de Trabajo haya publicado un documento en el que se afirma que entre 1994 y la actualidad la seguridad social pública ha dejado de ingresar 80.000 millones de dólares (68.965 millones de euros). Y uno de los motivos fue precisamente la puesta en marcha del régimen de capitalización. La fuga de los trabajadores hacia las AFJP ha costado al sistema estatal, según estos cálculos, 27.000 millones de dólares (23.275 millones de euros).

La competencia de las AFJP es algo que a Lavagna nunca le ha gustado. Es lógica su preocupación. En la actualidad, el 85% del dinero que los trabajadores aportan para su futura jubilación va a parar a estas gestoras privadas y sólo el 15% al sistema de reparto. En marzo tenían 9,2 millones de afiliados frente a los dos millones del sistema público. En total, las AFJP administran fondos por valor de 41.200 millones de dólares (35,5 millones de euros).

Pero todo tiene remedio. Y ahora con Lavagna al frente de la cartera de Economía con el nuevo Gobierno de Kirchner, es el momento de demostrarlo.

Eso de elegir entre los dos sistemas (el público y el de capitalización) se ha acabado. La idea de Lavagna es que, a partir de ahora, los trabajadores aporten si quieren dinero a las AFJP, pero también, y obligatoriamente, al sistema de reparto, es decir, al Estado.

El acoso a las AFJP no acaba ahí. Lavagna pretende, además, que las gestoras privadas de fondos financien con las aportaciones de los trabajadores parte del macroplan de infraestructuras que tiene en mente Kirchner y que en una primera fase costará 9.000 millones de pesos (2.719 millones de euros). Estas inversiones sustituirían parte de las realizadas en deuda pública. En la actualidad, el 76,5% de su cartera se encuentra colocado en estos activos de renta fija.

Pero sacar adelante esta iniciativa no será fácil. El sector de las AFJP se ha rebelado. Aseguran estar dispuestas a negociar, pero de entrada ya han advertido que no aceptarán que el Gobierno les obligue a destinar dinero a la financiación de obras públicas.

Los gestores de fondos privados tienen de su parte a un sector de los economistas que han recordado tiempos peores en los que las AFJP se endeudaron con títulos públicos a instancias del Gobierno. Este recordatorio puede hacer más daño que la propia denuncia de las consecuencias económicas que una medida de este tipo podría tener sobre las jubilaciones futuras de los trabajadores.

En un momento como el actual, no parece rentable desde el punto de vista político, que a un nuevo Gobierno se le identifique, y sin haberse aún estrenado en el cargo, con un antiguo error.

Quizá las AFJP consigan evitar que el Ejecutivo condicione sus inversiones, pero parece más difícil librar a los trabajadores de la tarea de ayudar al Estado a realizar su plan de infraestructuras. Si Lavagna consigue que salga adelante la propuesta para obligar a los empleados a destinar obligatoriamente una parte de sus aportaciones al sistema de reparto, su dinero servirá para financiar al sector público.

Lavagna tiene frente a sí una dura pelea y unos aún más duros contrincantes. Tras la oposición de las AFJP quien está es el sector financiero extranjero, que controla buena parte de este negocio. En la actualidad existen 12 gestoras de pensiones privadas y las cuatro mayores concentran el 71% de los afiliados. Esas AFJP que dominan el sector son Orígenes, controlada por el español SCH; Consolidar, del BBVA; Máxima, del británico HSBC; y Siembra, cuyo capital está en manos del estadounidense Citibank.

Estas entidades, de momento evitan realizar comentarios oficiales: "Ha habido algunos pronunciamientos de corte político sobre el tema. Pero no damos opinión sobre algo que aún no se ha concretado". Parece que en el sector no acaban de creerse que Lavagna cumpla (o pueda cumplir) sus amenazas, "me lo creeré cuando lo vea en proyecto de ley", aseguran desde el sector.

De hecho parece que Lavagna ha comenzado a replegarse. En sus últimas declaraciones, el ministro ha advertido que, "conceptualmente es muy razonable la posible utilización de los fondos de las AFJP porque son flujos de largo plazo, que dan tiempo a recuperarlos". Sin embargo, tras esta afirmación aseguró que no se utilizará este dinero, al menos en el medio plazo.

De momento, parece que entre los bancos extranjeros que controlan las AFJP no existe especial nerviosismo, "cuando llegue ya veremos", afirman fuentes del sector. La mayor AFJP de Argentina es Origenes, contralada por el SCH, entidad que en los tres primeros meses del año ha adquirido el 20% de dicha AFJP a Bank of Boston por 150 millones de dólares (130 millones de euros) en cumplimiento de los acuerdos alcanzados con la entidad estadounidense en 2000. Con anterioridad el SCH ya tenía el 39,2%. Los planes de pensiones de Origenes en Argentina sumaban a finales del pasado año 2.421 millones de euros, un 25,4% menos que en el año anterior, por efecto del tipo de cambio y el impacto de la pesificación.

Otro banco español, el BBVA con Consolidar, se erige en el segundo puesto con una cuota de mercado del 20,4% y un patrimonio administrado de 2.224 millones de euros. Esta entidad se ha centrado en el segmento de rentas altas, lo que, según se afirma en la memoria de la firma española, ha permitido mantener la calidad de la cartera de sus afiliados.

Máxima (HSBC) y Siembra (Citibank) ocupan respectivamente el tercer y cuarto lugar con ambas en torno a los 1,3 millones de afiliados y una cuota de mercado del 14,8% y 16,8%, respectivamente.

De momento la banca extranjera está tranquila, pero alerta. Tiene otras cosas en qué pensar, como en la salida definitiva del corralón o en el últimatum que ha lanzado el FMI para que el Gobierno de Kirchner vete la nueva prórroga de 90 días decretada por el Gobierno para las ejecuciones hipotecarias. Todo queda a la espera de que el nuevo Ejecutivo tome posiciones y decida su rumbo.

RGT BYS FZM

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.