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Viernes
23 de mayo de 2003
La
elección de Kirchner refuerza los anhelos integracionistas
de América Latina
Por
Michela Romani
Néstor
Kirchner, el presidente electo de Argentina que asumirá oficialmente
el cargo el próximo domingo, no es de los personajes más
conocidos de la política austral. Sin embargo, gobernará
la tercera economía latinoamericana en un momento que puede
ser determinante por el futuro de toda la región, si de verdad
se llevaran a cabo los proyectos de integración que, estimulados
por la energía del presidente brasileño, Lula da Silva,
están fortaleciéndose en los planes de muchas de los
países del subcontinente, de México a Venezuela, de
Perú a Uruguay.
El flamante
mandatario argentino parece compartir el deseo de fortalecer la
unidad de las naciones latinoamericanas que comparten, además
de los gobernantes, los pueblos de la región, entre los que
se difunde paralelamente un creciente sentimiento antiestadounidense,
fomentado por los recientes acontecimientos relacionados con la
guerra de Irak.
El nuevo ministro
de Exteriores argentino, el jurista Rafael Bielsa, ha anunciado
que la prioridad en la política exterior de la Administración
austral será el fortalecimiento de la relación bilateral
con Brasil. Los vínculos políticos y económicos
entre ambas naciones gozarán de particular atención,
advirtió el canciller, quien añadió que esta
relación será el eje alrededor del que se deberá
estructurar un Mercosur más fuerte, que a su vez quiere convertirse
en el núcleo de un acercamiento entre todas las economías
subregionales.
Bielsa fue mas
allá. Declaró que la época de "las relaciones
carnales" entre Buenos Aires y Washington se ha acabado y que
el Gobierno de Kirchner no piensa trabajar para recuperarlas. El
canciller explicó que, según él, cuando se
habla de relaciones carnales entre dos países que evidentemente
tiene un distinto peso político y económico internacional,
"ya está claro cuál va a ser el papel sexual
del país periférico". El hombre que Kirchner
ha elegido para dirigir la política exterior argentina parece
tener las ideas claras sobre la relación que se establecerá
con EEUU: "habrá cooperación, pero no cohabitación",
porque esta conllevaría necesariamente una sumisión
de Argentina a la voluntad del gigante del norte. Las referencias
al periodo del ex presidente Carlos Menem son obvias.
El ministro
de Exteriores argentino también manifestó que su país
tiene que hacerse a la idea que será Brasil quien liderará
el proceso de integración latinoamericano, porque es una
de las economías más grandes del mundo y la primera
de la región. Bielsa aseguró que sería poco
inteligente por parte del nuevo Gobierno argentino lidiar con Brasilia
por la supremacía de la región. Al contrario, según
afirmó el nuevo canciller brasileño, la Administración
de Kirchner aportará su contribución para fortalecer
el liderazgo del país vecino.
Bielsa ya ha
anunciado que su Gobierno respaldará una reestructuración
del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) para que Brasil pueda entrar como miembro permanente
en representación de Latinoamérica.
Durante la campaña
electoral para las presidenciales argentinas, el Gobierno brasileño
no escondió sus preferencias por Néstor Kirchner y
su rechazo ante la posibilidad de que fuera el ex presidente Carlos
Menem quien volviera a gobernar el país austral. El presidente
brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, dijo claramente que
una victoria de Menem, considerado como uno de los líderes
latinoamericanos más proestadounidense, alejaría la
posibilidad de crear una Latinoamérica fuerte, capaz de mirar
de igual a igual a la potencia del norte.
Tras la celebración
de la primera vuelta de los comicios, el pasado 27 de abril, y antes
de que Menem renunciara a disputar el balotaje otorgando a Kirchner
la victoria sin pelear en las urnas, el entonces candidato a la
Presidencia argentina viajó a Brasil para entrevistarse con
Lula. El mandatario electo sabía que el respaldo de Lula
sería uno de los mejores "efectos especiales" para
su campaña electoral, por el prestigio que tiene Lula entre
los argentinos. El mandatario brasileño le recibió
como a un jefe de Estado y lo mismo hizo el presidente chileno,
Ricardo Lagos, en la siguiente etapa del periplo electoral de Kirchner.
Lula fue uno
de los primeros en felicitarle después de oficializarse su
victoria. Y la delegación brasileña será una
de las más numerosas que acudan a Buenos Aires este fin de
semana para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente.
Junto con el líder del Partido de los Trabajadores (PT) y
su esposa, Marisa Leticia, viajarán a Argentina los titulares
de la Cámara y del Senado brasileños, Joao Paulo Cunha
y José Sarney, respectivamente. También irán
el ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorín, y el
principal asesor de la Cancillería, Marco Aurelio García.
En la delegación brasileña estarán además
el gobernador del estado de Rio Grande do Sul, Germán Rigotto,
y el diputado del PT Flavio Kutzii, quien en los años 70
pasó cuatro años en una cárcel argentina como
preso político.
Lula ha pedido
a las autoridades diplomáticas argentinas que le reservaran
una sala del Congreso donde poder mantener reuniones con los demás
líderes que participarán en la ceremonia y con un
grupo de empresarios argentinos con los que ya tuvo contactos.
La toma de posesión
de Kirchner contará también con la presencia del presidente
cubano, Fidel Castro, quien pisará por tercera vez el suelo
argentino. Tras los repetidos desmentidos del presidente saliente,
Eduardo Duhalde, quien aseguró hasta el pasado jueves que
Castro no iría, el viernes el mismo Kirchner admitió
la presencia del líder cubano. Los rumores se habían
desatado cuando un grupo de una veintena de periodistas cubanos
pidió la acreditación para cubrir el evento en Buenos
Aires. En la sede diplomática del país caribeño
admitieron entonces que esperaban la llegada de una delegación
del "más alto nivel". Finalmente, Kirchner reconoció
que las últimas informaciones apuntaban a que Castro participaría
en el evento.
Argentina se
abstuvo en la reciente votación de la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU sobre Cuba, mientras que los últimos
años había acostumbrado a votar en contra del régimen
de Fidel Castro. La decisión de Duhalde, que pareció
ser compartida por su delfín y candidato a sucederle, podría
ser la razón por la que el líder cubano, necesitado
de encontrar nuevos aliados frente al creciente acoso estadounidense
contra la isla, decidió acudir a Buenos Aires.
Los presidentes
de Paraguay y Uruguay, Luis González Macchi y Jorge Batlle,
respectivamente, llegarán a la capital argentina el sábado.
Su presencia es importante, por ser los presidentes de los otros
dos países miembros del Mercosur. Y también estarán
Ricardo Lagos y Gonzalo Sánchez de Losada, mandatarios de
Chile y Bolivia, respectivamente, las naciones asociadas al bloque
de integración regional.
España,
el país que tiene las mayores inversiones extranjeras en
Argentina, estará representada por el príncipe de
Asturias, Felipe de Borbón, quien llegó a Buenos Aires
el viernes. Los países del istmo centroamericano intervendrán
con la participación de los presidentes de Panamá,
Guatemala y El Salvador, Myrela Moscoso, Alfonso Portillo y Francisco
Flores, respectivamente. También acudirán los mandatarios
de Ecuador y Colombia, Lucio Gutiérrez y Alvaro Uribe, respectivamente.
No faltarán
tampoco los presidentes de México y Perú, Vicente
Fox y Alejandro Toledo, respectivamente, quienes se entrevistaron
el miércoles en Perú en vísperas de la Cumbre
del Grupo de Río que se celebra en la ciudad peruana de Cusco.
Tras su encuentro, Toledo y Fox hablaron de la necesidad de fortalecer
la integración de sus países y de toda Latinoamérica
ante los nuevos retos de la globalización, entre ellos y
especialmente el Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA). Ambos mandatarios se refirieron al eje Brasil-Argentina
como una oportunidad para toda la región de fortalecer sus
lazos políticos y comerciales y hablar con una sola voz hacia
el exterior.
En los días
anteriores, Fox declaró que la prioridad de México
tiene que ser la de integrarse con Latinoamérica antes que
con EEUU. Un discurso que se oye mucho últimamente en las
intervenciones de los políticos de la región.
En una entrevista
publicada hace unas semanas en el portal nuevamayoria.com, el politólogo
y jurista brasileño Vamireh Chacón comparó
el eje Brasil Argentina con la alianza francoalemana que lidera
Europa desde la segunda guerra mundial. El experto brasileño
aseguró que es la hora en que las Administraciones de estos
países reanuden sus políticas para llegar a la integración
macroeconómica de sus naciones. A partir de ahí, el
paso siguiente será la creación de una moneda única
para los dos países y para el resto del Mercosur.
Los retos son
muchos. La Presidencia de Kirchner ha despertado una serie de expectativas
casi al margen de su persona y debidas a las circunstancias políticas
del subcontinente. Pero el presidente puede aprovechar el clima
pro-latinoamericano que se respira en la región para que
Argentina recupere su protagonismo en el proceso de integración
y deje atrás la dependencia y el vasallaje de EEUU. Las primeras
declaraciones de política exterior de los representantes
del nuevo Gobierno van en este sentido. Y ahora se espera el discurso
con el que el próximo domingo Néstor Kirchner se presentará
ante los argentinos y ante todos los latinoamericanos.
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