Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 23 de mayo de 2003

 

¿Una moneda única para Latinoamérica?

Por Rafael Alba
(Madrid)

 

Hace unos años, durante un seminario de periodistas previo a la Cumbre Iberoaméricana que se celebró en Isla Margarita (Venezuela), un columnista español hizo reir a una nutrida concurrencia de técnicos, informadores y políticos que debatían sobre la posibilidad de que en un futuro existiera una divisa única en Latinoamérica. En su opinión, el subcontinente ya tenía una moneda única: el dólar estadounidense.

Este comentario jocoso ha sido bastante cierto en muchas epócas históricas. De hecho, todavía hoy resulta impactante para muchos europeos (casi incapaces de saber el verdadero valor del euro cuando las cifras empiezan elevarse) encarar la facilidad con que los latinoamericanos hacen sus cuentas en dólares.

Pero el avance experimentado por los mecanismos de integración regional en Latinoamérica durante la década de los 90, ha reactivado el debate. Una discusión que ahora Brasil y Argentina parecen dispuestos a llevar un poco más lejos, al menos a medio plazo, y han establecido ya conversaciones para fijar bandas de fluctuación entre el real y el peso, como paso previo a una divisa común para el Mercosur.

Sin embargo, los técnicos no creen que exista esa posibilidad. Las divergencias entre las estructuras macroeconómicas son excesivas y el comercio intraregional demasiado incipiente para que pudieran darse procesos de convergencia que hicieran posible el sueño.

Aún así, los procesos de integración que impulsan la apertura comercial entre bloques concretos del subcontinente son el primer paso hacia una correlación económica más homogénea y, tal vez, a muy largo plazo, todo sería posible.

De momento, avanzar en este camino y formar estructuras sólidas, que permitan la convergencia parece más rezonable. Lo mismo que fortalecer bloques regionales.

Sin esas premisas, y con la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) llamando a la puerta, con la mano de hierro del imperio como trasmisora, podría darse el caso de que, finalmente, fuera el dólar estadounidense, la única moneda que circulara en Latinoamérica.

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