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de información económica y financiera
   

Viernes 13 de junio de 2003

 

Salinas Pliego estudia fusionar Iusacell y Unefon

Vodafone dice adios a su aventura en Latinoamérica

 

Por Santiago Millán

Fin del sueño latino. Vodafone, la gran compañía mundial de telefonía móvil con más de 110 millones de clientes, confirmó a finales de la pasada semana su adios a su expansión el Latinoamérica al anunciar la venta de su última filial en la región: el 34% de Iusacell, tercer operador mexicano de móviles, tras Telcel, subsidiaria de America Móvil, y Telefónica.

Y junto a Vodafone, su socio en EEUU, Verizon, también abandona Iusacell. En sendos comunicados, ambos señalaron que el comprador será la firma local Biper, propiedad al mismo tiempo de Móvil Access, compañía de la familia Salinas Pliego. Estos empresarios también son propietarios de Unefon, el cuarto operador celular azteca, y, analistas consultados por Americaeconomica.com no descartan que traten de fusionarla con la recien adquirida Iusacell.

Biper pagará 10 millones de dólares por las acciones que Vodafone y Verizon tenían de Iusacell. Un precio considerado muy bajo por muchos expertos. Los hechos parecieron darles la razón porque los títulos de Iusacell se hundieron más de un 40% en la Bolsa de México pocos minutos después de conocerse la operación. Además, ninguno de los protagonistas de la operación ha explicado que sucederá con la deuda de Iusacell que actualmente supera los 800 millones de dólares.

Vodafone, que también anunció la venta del 20% de su participada hindú, RPG Cellular Services, llegó a México a finales de la década de los Noventa en un intento de consolidar su expansión en Latinoamérica.

La región era la única sin presencia de la operadora británica. Europa, Asia, Oceanía, EEUU (en Ver¡zon Wireless junto a Verizon) e incluso Africa formaban ya parte del imperio Vodafone.

Los británicos tantearon otros países como Argentina o Venezuela. De hecho, en este último país negociaron un nuevo acuerdo con Verizon, primer accionista del gigante local Cantv (donde Telefónica aún posee un 6,9%). Aunque, finalmente no fue así.

De todas maneras, la aventura en Iusacell comenzó con buen pie porque se constituyó como segundo operador nacional tras Telcel. Un puesto que han conservado hasta la entrada de Telefónica en México con la compra primero de las filiales de Motorola y posteriormente de Pegaso. Casi al mismo tiempo, tanto Vodafone como Verizon comenzaron con sus dudas. Una situación que se agravó con el empeoramiento de los resultados y las complicaciones para ganar dinero.

La crisis se volvió más profunda con la depreciación del peso que hundió los ingresos complicando los pagos de la deuda. Agencias de rating como Moody's y Fitch alertaron de la situación y paulatinamente fueron recortando las calificaciones de la firma. El gran golpe vino a principios de 2002 cuando Iusacell sufrió su primer default. La operadora dejó de pagar 300 millones de dólares a sus acreedores.

El efecto fue inmediato. Las agencias de calificación afirmaron con toda claridad que o Iusacell era vendida o los accionistas realizaban una nueva aportación. De no ser así, la empresa quebraría definitivamente.

Iusacell no fue la primera filial mexicana de alguna operadora estadounidense en ir a la quiebra. Sin ir más lejos, Alestra, participada por AT&T y BBVA Bancomer, también sufrió un default. Alestra parece haber solucionado momentaneamente sus problemas tras un acuerdo con los acreedores y las aportaciones de más de 30 millones realizadas por sus accionistas. Junto a ellos, Avantel, la filial de WorldCom, está puesta en venta desde la bancarrota de su matriz.

También la citada Unefon tuvo problemas hace algunos meses cuando dejó de pagar un crédito que el proveedor canadiense Nortel Networks le había otorgado para financiar la contrucción de las redes.

Ahora, Iusacell ha encontrado nuevos socios. Los analistas creen que con un propietario local y junto a Unefon el futuro puede ser más prometedor. Su aspiración es robar cuota de mercado a Telcel y no dejarse superar por Telefónica. Aunque, lo tienen complicado. La empresa española va a invertir 1.500 millones de dólares hasta 2005 para la consolidación de una red GSM y GPRS que ya están construyendo Ericsson y Nokia. Pero, lo cierto es que en la guerra de los móviles de México ya no estará Vodafone.

 

 

 

 

 

   

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