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Viernes
20 de junio de 2003
Un
elemento clave en los problemas de la siderurgía
La
quiebra de los astilleros europeos
Por
Alberto Miguel Arruti
Como
es sabido, la industria siderúrgica depende, en gran medida, de
la fabricación de nuevos buques. Y, en este sentido, la Comisión
Europea ha advertido, recientemente, que los astilleros europeos
se aproximan rápidamente a la quiebra como consecuencia de una serie
de dificultades, que se proyectan a nivel mundial. En su informe
sobre la situación de la construcción naval en el mundo, la Comisión
Europea atribuye la atonía del mercado, a lo largo del pasado año,
al exceso de capacidad de producción, a la que la economía mundial
no acaba de despegar, al 11 de septiembre y a la inseguridad política
en Oriente Medio. Se ha observado una reducción de pedidos, en el
año 2002, de más del 50% con respecto a 2001 y del 70% con relación
a 2000.
El
informe de la Comisión pone una nota de optimismo cuando afirma
que los astilleros europeos tienen más posibilidades en el sector
de los transbordadores y en el de los pequeños petroleros, en los
que está aumentando la necesidad de sustituir buques, como resultado
de nuevas reglamentaciones. A raíz de las catástrofes del Erika
y del Prestige, ha surgido una nueva normativa comunitaria sobre
seguridad marítima, que obliga a eliminar, de forma paulatina, los
buques más antiguos de un solo casco.
Pero
dicha sustitución debe todavía materializarse y puede llegar demasiado
tarde para muchos astilleros, que quedarán inactivos a lo largo
de este año y del próximo. El informe subraya “la feroz competencia
de Corea”, que puede considerarse como “la razón fundamental del
hundimiento de los precios de la mayoría de los tipos de buques”.
Sólo los astilleros japoneses y chinos consiguen aumentar sus ventas
“gracias a una demanda interna estable y a una buena competitividad
de los precios”. Dentro de este panorama, los astilleros coreanos
continúan aumentando sus capacidades de producción, debido principalmente,
a un aumento de la subcontratación, incluidas las estructuras de
acero. A pesar de todo, el exceso de capacidad mundial “sigue creciendo
con las inversiones en nuevos astilleros, que están efectuándose
en particular en China y, ahora también, en Vietnam”.
En
el año pasado, los pedidos de nuevos buques cayeron, en todo el
mundo, un 12% con respecto al año anterior. Los buques más afectados
por esta reducción son los cruceros y los portacontenedores. Precisamente,
la Unión Europea centra su producción, especialmente, en los cruceros.
Desde el 11 de septiembre de 2001, sólo se ha efectuado el pedido
de un crucero en todo el mundo.
También
ha disminuido, aunque en menor medida, los pedidos de petroleros,
los buques de gas natural licuado y los que transportan productos
químicos. En cambio, aumentó la demanda de los graneleros. El próximo
1 de julio, entrarán en vigor las nuevas normas de diseño, lo que
puede representar una bocanada de aire fresco en la industria de
los astilleros.
Se
confirma, una vez más, que las dificultades motivadas por prácticas
comerciales desleales resultan críticas para los astilleros europeos.
De momento, la Unión Europea ha tomado ya una serie de iniciativas
para defender la construcción naval de la competencia desleal.
Advierte
también el informe que “varios astilleros coreanos podrían enfrentarse
pronto a dificultades para cumplir, a corto plazo, sus obligaciones
financieras”, porque los precios de venta “parece que ni siquiera
cubren los costes de producción”.
Todos
estos hechos nos llevan a subrayar el grave problema del dumping,
y la importancia de la Organización Mundial de Comercio (OMC), como
alto organismo, que puede sancionar estas prácticas, que constituyen
un grave obstáculo al desarrollo del comercio mundial.
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