Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 20 de junio de 2003

 

Latinoamérica, otra vez prisionera de los capitales golondrina

Por Rafael Alba
(Madrid)

 

Vuelve la alegría del dinero a los mercados latinoamericanos de crédito, ni todos son iguales, ni todos captan los mismos vólumenes de negociación. Pero las bolsas suben, las emisiones de deuda empresarial se colocan en rentabilidades mínimas histórica y, en general, parece que la región vuelve a resultar interesante para los inversores...financieros.

Las cifras de inversión directa son díficiles de recopilar y de presentar. Se conocen con demasiada demora para poder sacar conclusiones en un momento candente. Aún así, las empresas internacionales, las que se instalan en la región con intención de crear riqueza a largo plazo, están más cautelosas que de costumbre y no comparten la semieuforia financiera que parece haberse desatado en la región.

Tienen problemas. Algunos provienen de las dificultades que los capitales golondrina, el dinero especulativo que la industria financiera coloca aquí o allá, han provocado en las distintas regiones. A veces, la cotización de las divisas bajas, se endurece el servicio de la deuda y se complican los procesos productivos y de creación de la riqueza. Por puros movimientos especulativos sin más base que un rumor, una noticia o una sospecha...

Un buen ejemplo es Lula. Hasta que fue elegido, la simple posibilidad de que el ogro rojo que había perdido unas cuantas elecciones, se convirtiera en presidente, bastó para ganar mucho dinero especulando contra el real y la deuda brasileña. Cuando triunfó, cambió el escenario. Aunque las cifras macroeconómicas se empeñen en demostrar lo contrario, han empeorado, ahora Lula es la esperanza de Latinoamérica y su programa económico, del que poco se conoce y menos se ha llevado a la práctica, la panacea para toda la región.

Así funciona el asunto. Y, mientras tanto, los auténticos creadores de riqueza, trabajadores o empresarios, se mueven sin un marco concreto de actuación. Hasta los contratos, lo mismo que el futuro, dependen sólo de el vuelo de unas golondrinas cuyas alas, repletas de dólares, reparten por el mundo la prosperidad y la pobreza.

 

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