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Viernes
20 de junio de 2003
Las
compañías quieren seguridad juridica para mantener
las inversiones
Las
grandes operadoras buscan el
acercamiento a reguladores y gobiernos
Por
Santiago Millán
Los Gobiernos y autoridades reguladoras
parecen dispuestas a controlar le evolución de las tarifas
de la telefonía fija. Una circunstancia que puede impedir
una subida de los precios suficiente para que las operadoras puedan
rentabilizar sus inversiones. Perú, Argentina, Chile... son
sólo algunos ejemplos. Y mientras, las compañías
advierten de la necesidad de mantener la seguridad jurídica.
Lo cierto es que en algunos países
la tensión entre empresas y autoridades ha provocado auténticas
revueltas ciudadanas o enfrentamientos que pueden acabar en los
tribunales.
En Chile, sin ir más lejos,
la disputa entre Telefónica CTC, filial de Telefónica,
y el Gobierno se ha prolongado durante meses. Finalmente, el Gabinete
negó a la operadora la posibilidad de fijar libremente las
tarifas poniendo en marcha un complicado método para calcularlas
que estará vigente durante cinco años a partir de
2004. La Comisión Resolutiva Antimonopolios, eso sí,
dividida, manifestó que la competencia había aumentado
pero consideró que los nuevos operadores todavía no
pueden competir con CTC Telefónica, al controlar el 78% del
mercado.
La filial de la compañía
española no ha descartado recurrir a los propios tribunales
chilenos o a otros en el exterior.
En Perú, la posible eliminación
de la renta básica, como se conoce en el país a la
cuota de abono, provocó una auténtica guerra en el
seno del congreso. Incluso, algunos de sus integrantes llegaron
a presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la
decisión del Gobierno de Alejandro Toledo de aprobar unas
tarifas manteniendo las citadas cuotas. La tensión trascendió
al sector. Por ejemplo, los representantes de la Asociación
de Empresas Promotoras del Mercado de Capitales manifestaron que
un cambio de los términos del contrato con Telefónica
del Perú afectaría negativamente al clima general
de inversión. Y hasta el defensor del pueblo peruano dijo
que el Gobierno estaba actuando de manera apresurada.
En Argentina, la crisis provocó
una paralización absoluta de la revisión de las tarifas,
aunque, no sólo en el sector telefónico sino también
en el eléctrico o las aguas. El nuevo Gobierno de Nestor
Kichner parecía dispuesto a reabrir la negociación
aunque es probable que el diálogo no comience hasta después
del verano.
Claro que, muchos analistas descartan que la subida sea del deseo
de las compañías recordando el populismo que está
envolviendo al Gabinete.
Esta tendencia política no
es exclusiva del país. De hecho, semanas atrás, un
informe de ING alertaba de que la generalización de Gobiernos
populistas en Latinoamérica amenazaba los ingresos por tarifas
de varias de las compañías que operan en la región.
Aunque no en todos los casos coincide.
En este sentido, algunos analistas destacan el papel que está
jugando Lula da Silva a la hora de establecer las tarifas. Para
ellos, el nuevo presidente de Brasil ha sabido sentarse para negociar
un acuerdo con las operadoras, entre ellas Telefónica, Telecom
Italia o Telemar. Pero, ¿cual es el motivo? Para algunos
analistas, Lula no quiere que los inversores se marchen. Una visión
que no parecen haber tenido otros Gobiernos (leer texto de Lula).
Desde luego, el miedo parece haber
cundido entre las empresas de telecomunicaciones de toda la región.
La huída de empresas sería terrible, no sólo
de las operadoras sino de cualquier compañía de otro
sector, explican fuentes del sector.
Las aportaciones de las compañías
de telecomunicaciones son decisivas. Un ejemplo, Telefónica
ha invertido, sólo en la construcción de nuevas infraestructuras,
más de 41.390 millones de euros desde el año 1990.
Una cantidad a la que habría que añadir los 34.625
millones dedicados a la adquisición de otras empresas. En
total: 76.000 millones.
En cualquier caso, compañías
como Telefónica o America Móvil siguen comprometidas
con el sector. Aunque, los continuos bandazos de los Gobiernos están
generando un ámbito de inseguridad jurídica.
Los
planes de Lula da Silva
Definitivamente, el Gobierno de Lula
da Silva decretó un sistema para el cálculo anual
de las tarifas telefónicas. Un modelo denominado IGP-DI parecido
al price-cap español por el que las operadoras
no podrán incrementar los precios al mismo ritmo que la inflación.
Es decir, las tarifas no podrán crecer más del 30%.
Sin duda, este ha sido uno de los
objetivos de Lula no sólo en la telefonía sino en
otros segmentos como las eléctricas o las aguas. No obstante,
el Gabinete tiene previsto iniciar ahora nuevas negociaciones por
separado con las empresas cuyas previsiones sí situaban el
incremento en torno al citado porcentaje. Todo con el fin de llegar
a nuevos acuerdos. Entre las afectadas figuran Telefónica,
Brasil Telecom o Telemar. Lula no quiere ni por un momento que estas
firmas abandonen sus planes de inversión en redes porque
las infraestructuras son un punto de apoyo fundamental para el desarrollo
de su programa de enseñanza a través de las nuevas
tecnologías.
México,
centro de la estrategia regional de César Alierta
César Alierta lo tiene claro.
México es el país donde Telefónica va concentrar
el centro de su expansión durante los próximos años.
Su filial de móviles invertirá 1.500 millones de dólares
hasta 2005. Una fecha que muestra un adelantamiento de las aportaciones
económicas.
Y los planes ya han cobrado un carácter
oficial. En una reciente reunión con el presidente del país,
Vicente Fox, el primer ejecutivo de la operadora española
insistió en el compromiso con el desarrollo del mercado mexicano
de las telecomunicaciones. Un encuentro al que, junto a César
Alierta, acudieron otros pesos pesados de la compañía,
Antonio Viana Baptista, presidente de Telefónica Móviles,
Alejandro Burillo Azcárraga, primer directivo en el país
y ex presidente de Pegaso, y Fernando de Almansa, presidente de
la Comisión de Asuntos Internacionales de la operadora.
Lo cierto es que la presencia de
Telefónica en México es cada vez más fuerte.
Su filial de móviles adquirió en 2001 las cuatro operadoras
que Motorola tenía en el norte del país. En 2002,
el objetivo de Telefónica Móviles fue Pegaso PCS,
la firma de Alejandro Burillo Azcárraga, que ha pasado a
convertirse en el primer ejecutivo de la empresa española
en México.
Unas operaciones a las que la empresa
española dedicó más de 4.000 millones de euros.
El último paso ha sido el
lanzamiento de una marca común y plenamente reconocida: MoviStar.
Las compras convirtieron a Telefónica Móviles en la
segunda firma de móviles mexicana, sólo superada por
Telcel, filial de América Móvil, y por delante de
Iusacell y Unefon. En este sentido, la pasada semana, Verizon y
Vodafone vendieron su participación en Iusacell a Ricardo
Salinas Pliego, primer accionista de TV Azteca y la citada Unefon
(ver texto de Salinas).
Ahora, la intención de Telefónica
es completar el desarrollo de una red nacional de GSM y GPRS. Con
esa intención, la operadora ha contratado recientemente a
Ericsson y Nokia.
Claro que, Telefónica está
presente en otros segmentos. Terra Lycos México, Telefónica
Data México y Atento México son las puntas de lanza
en un país que se resistió durante años a la
expansión de Telefónica. Ahora, la inversión
está comprometida.
Salinas
Pliego busca la
fusión de Iusacell y Unefon
Biper, propiedad de Móvil
Access, compañía de la familia Salinas Pliego, se
convirtió hace pocos días en el propietario de Iusacell,
tercer operador mexicano de móviles. Un movimiento que va
a tener más repercusiones sobre el sector.
Y es que dicha familia son también
propietarios de Unefon, cuarto operador de móviles. Hasta
ahora, estos empresarios han negado que vayan a fusionar dicha firma
con Iusacel. Eso sí, algunos analistas no descartan que el
movimiento se acelere, tras el acuerdo de Nortel y TV Azteca, grupo
de la familia Salinas que controla el 40% de Unefon. El grupo canadiense
había dado un crédito a TV Azteca para construir la
red de Unefon. Pero, hace algunos meses, y a consecuencia de la
crisis, los mexicanos decidieron no hacer frente a los pagos y buscaron
una renegociación de la deuda. Ahora, en vez de pagar los
350 millones adeudados, sólo se abonarán 235 millones.
Claro que, Salinas deberá
buscar una solución parecida para Iusacell, también
en default. Los acreedores de esta firma le esperan para negociar.
Los
móviles, clave de la expansión en Brasil
Brasil se ha convertido en el corazón
del negocio de Telefónica en la región. Telefonía
fija, Internet, datos, móviles... ahora bien, sus rivales
no se han quedado quietos, especialmente América Móvil,
la firma mexicana que controla el magnate Carlos Slim.
Ante el posible avance de los competidores,
los últimos grandes movimientos de Telefónica en Brasil
se están dirigiendo hacia los móviles. No cabe duda
de que Brasil y México son los países com mayor potencial
de crecimiento.
En estos momentos, la consolidación
del consorcio Brasilcel, participado al 50% por Portugal Telecom
y Telefónica y que agrupa las participaciones de ambas en
el segmento de los celulares, es uno de los objetivos de la operadora
española para 2003. Quizá el último paso en
ese sentido fue el lanzamiento de la marca Vivo en todas las filiales
que posee en Brasil.
La expansión de Brasilcel
se vio fortalecida por la adquisición a principios de este
año de Tele Centro Oeste (Teco). Una compra que dio a españoles
y portugueses la entrada en la capital del país, Brasilia.
La firma tenía a finales del primer trimestre más
de 13 millones de clientes en todo el país con unos ingresos
de 240 millones de euros, en moneda local, un 18,3% más que
en 2002.
Ahora bien, Telefónica no
está sola. Si empresas como la estadounidense BellSouth han
emprendido la salida de Brasil, otras como América Móvil,
la operadora que preside Carlos Slim. La firma mexicana ha realizado
diversas adquisiciones en Brasil, siendo la más importante
la compra de BCP. Slim parece tener claro que el país carioca
en uno de los objetivos principales porque, recientemente, confirmó
una inversión próxima a 600 millones de euros en los
próximos dos años.
Aunque no lo va a tener fácil.
Sin duda, Telefónica quiere hacer valer su potencial en todos
los segmentos. No se debe olvidar que la operadora ha hecho de Brasil
el corazón de su negocio en la región. Sin ir más
lejos, en telefonía fija, Telesp supuso en el primer trimestre
el 51% del total de los ingresos y del ebitda de Telefónica
Latinoamérica.
Además, de las 497.200 conexiones
de ADSL que la firma tenía en la zona, un 81,9% más
que en 2002, hasta 349.300 conexiones, un 62% más que el
año anterior, correspondían a Telesp.
La
OPA sobre Terra acelera el cambio en el sector de Internet
La OPA de Telefónica sobre
Terra va a suponer un paso más en la reestructuración
del sector de Internet en Latinoamérica. Un negocio que,
pese a vivir momentos complicados con la crisis de empresas como
Starmedia o Quepasa, no ha dejado de crecer.
Y las perspectivas son claras. En
estos momentos, la penetración de Internet en la región
apenas ronda el 10%, muy por debajo del 40% de Europa o el 55% de
EEUU. Las perspectivas que manejan algunos es de fuerte avance.
IDC prevé un crecimiento cercano al 23% anual hasta el año
2005.
Telefónica parece tener claro
el desarrollo del negocio. Su consejero delegado, Fernando Abril
afirmó en una conferencia con analista posterior al lanzamiento
de la OPA sobre Terra que la estrategia pasa por la integración.El
ejecutivo explicó que Terra sería el proveedor de
acceso a Internet (ISP) en Brasil pero sería Telesp la encargada
de dar la conectividad, es decir, de cobrar. En México, Terra
sería el proveedor en combinación con Telefónica
Móviles y Telefónica Data, sus otras dos filiales
presentes en el país. Eso sí, la operadora mantendrá
la marca.
Pero, ¿porqué se han
acelerado los cambios?
Para los analistas, una de las claves ha estado en la incapacidad
de las interneteras en todo el mundo para salir de los números
rojos. Aunque, en Latinoamérica, otros factores han incidido
en la crisis.
Así, en el primer trimestre,
AOL Latin America y Terra perdieron 26 millones y 55,6 millones
de euros, respectivamente. Fernando Cardoso, analista de Yankee
Group, justificó este retroceso en la debilidad de las monedas
locales y de la crisis de la publicidad.Una
visión que comparten muchos ejecutivos de empresas.
Pese a la crisis de la industria,
el negocio no ha dejado de crecer. Yankee Group apunta que a final
de 2003 habrá 23 millones de usuarios frente a los 19,6 millones
de 2002.
Las
firmas de EEUU salen de la telefonía de Latinoamérica
Verizon y Vodafone anunciaron hace
pocos días que van a vender su participación en el
operador de móviles mexicano Iusacell a Biper, firma del
millonario Ricardo Salinas Pliego, a su vez dueño de Unefon.
Los británicos dicen adiós a México y a toda
su aventura en Latinoamérica. Para los estadounidenses es
otro paso para dejar la región, algo que han hecho otros
rivales durante los últimos meses.
Verizon posee aún el 28% de
la venezolana CANTV (Telefónica conserva un 6,9%) además
de sus filiales en Puerto Rico tras deshacerse de sus subsidiarias
en Argentina. SBC vendió su 10% de Telmex. AT&T dejó
que quebraran la mexicana Alestra (en la que está BBVA Bancomer),
que ahora trata de levantar la bancarrota, y AT&T Latin America.
Esta última podría pasar a manos de un grupo privado
de inversión.
Junto a ellas, MCI (antigua WorldCom)
tiene en venta sus participadas en México y Brasil, Avantel
y Embratel, respectivamente, mientras Sprint espera desde hace mucho
la llegada de un comprador para su participada Intelig, firma de
la es también accionista France Telecom.
Por último, BellSouth, propietaria
de numerosas compañías de móviles en toda la
región, ya ha vendido casi todas sus filiales en Brasil (solo
le queda BCP Sao Paulo) y no descarta hacer lo mismo en Argentina
o Venezuela. Algunos analistas ya se han atrevido a pronosticar
la salida de la baby bell estadounidenses del sub continente.
Endesa
sigue en los móviles de Chile
Endesa todavía mantiene su
posición en el negocio chileno de los móviles. Algunos
analistas habían advertido de que la eléctrica española
iba a abandonar SmartCom, su filial de telefonía celular
en el país.
Los ejecutivos de la compañía
española insisten en que van a seguir y basan sus argumentos
en los últimos resultados de SmartCom. La firma ha alcanzado
ya el millón de clientes con un ebitda positivo de 4,5 millones
de euros en el primer trimestre.
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