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Viernes
27 de junio de 2003
Reforma
fiscal en Brasil
La
patronal da un toque de atención a Lula
Por
José María G. Langa
La mayor parte del empresariado brasileño
protestó esta semana en la capital del país, Brasilia, contra la
reforma fiscal que impulsa el Gobierno de Lula da Silva. La patronal
considera que los cambios defendidos en Planalto implican una subida
de impuestos que no están dispuestos a asumir.
El pasado miércoles, unos 300 empresarios
de todos los sectores económicos protagonizaban en Brasilia, una
manifestación contra la reforma tributaria. En 15 autobuses de lujo
y organizados en un plataforma denominada "Acción empresarial",
llegaban a la Explanada de los Ministerios, donde se dirigieron
a la Cámara de Diputados y al Senado. Una vez allí, donde se discuten
estas medidas en una comisión especial, entregaron un documento
de queja titulado: "Reforma Tributaria sin aumento de carga fiscal",
a los presidentes del presidente del Senado, José Sarney (del PMDB-AP),
y de la Cámara de Diputados, João Paulo Cunha (del PT-SP).
Los presidentes de las Confederaciones
de Industria (CNI), Agricultura (CNA), Comercio (CNC), Instituciones
Financieras (CNF), Transportes (CNT) y de las Asociaciones Comerciales
(CACB) mantuvieron además un encuentro con el ministro de Hacienda,
Antonio Palocci.
A pesar de que los empresarios insisten
en que no tienen una posición "radical" y que su portavoz, Jorge
Gerdau, ha asegurado que "básicamente compartimos con el Gobierno
la necesidad de emprender la reforma", no cabe duda de que la marcha
del miércoles es un pulso a la política de reformas impulsada por
Lula da Silva.
Jorge Gerdau, presidente del Grupo
Gerdau, que tiene fábricas siderurgicas en varios países de Latinoamérica,
se ha alzado como portavoz de "Acción Empresarial".
Quizás las distensiones en materia
fiscal sean la causa de la sonada ausencia del mismísimo Lula da
Silva en la celebración de la asamblea general de la Federación
de Industrias de Sao Paulo (Fiesp). El que sí acudió al encuentro
fue Palocci, quien negó tajantemente la posibilidad de incrementar
los gravámenes y valoró positivamente que los empresarios se hayan
manifestado, "en líneas generales, a favor de la reforma". En su
opinión, la marcha del pasado miércoles es un "refuerzo" a la medida
gubernamental. Palocci invitó a todos los patronos integrados en
la Fiesp a que trabajen "junto al Gobierno".
En un tono muy poco idealista y con
los pies en el suelo, Palocci aseguró que, "es mejor dar una paso
al frente que seguir patinando en procesos ideales". En este sentido
matizó que, "el nuevo ICMS (Impuesto al Valor Agregado sobre Productos
y Servicios) traerá ganancias para todos, también para las clases
pobres". El propio Palocci ha afirmado recientemente sobre este
asunto que el Gobierno está estudiando unas medidas para reducir
la tributación de los bienes de primera necesidad.
Desde que el Congreso aprobó el
proyecto de reforma tributaria presentado por el Ejecutivo el
pasado mes de mayo, los patronos han comenzado a cerrar filas y
a presionar para que se produzcan modificaciones. Precisamente fue
la poderosa Fiesp la primera en descalificar el proyecto. A principios
de mayo emitía un comunicado en el que afirmaba que la propuesta
resta incentivos a la economía brasileña y permite el aumento de
la carga tributaria.
La intención del Gobierno de Planalto
es modernizar el anticuado sistema tributario del país. Uno de los
puntos más importantes es la unificación en toda la Federación del
ICMS. Actualmente la cuantía de dicho gravamen, al igual que la
de muchos otros, es diferente en los 27 estados que integran la
Federación.
Los empresarios consideran que la
unificación de las tasas vigentes en los diferentes estados va a
implicar un incremento de las tasas en los lugares en los que están
mas bajas y en modo alguno la reducción de los impuestos más altos.
Jorge Gerdau ponía un ejemplo el pasado jueves. En declaraciones
a la agencia pública de noticias Estadao, Gerdau señalaba
que en el caso de la telefonía, hay estados donde los impuestos
son de un 20%, 25% o un 32%. "Está claro que los estados donde se
cobra la tasa del 32% sobre la telefonía no van a estar de acuerdo
en reducirla" concluyó Gerdau.
Además del ICMS, hay otros impuestos
como el Confins (Contribución a la financiación de la Seguridad
Social) o el PIS (Programa de Integración Social) que han sido reiteradamente
incrementados y que han contribuido al aumento de la carga tributaria.
En este sentido, la patronal ve como un objetivo primordial evitar
que la carga fiscal, no supere el actual 35% del Producto Interior
Bruto (PIB). Algunos empresarios van más allá y auguran que la reforma
que auspicia el Gobierno podría elevar la carga tributara al 41%
del PIB.
Sin embargo no todos son divergencias,
uno de los puntos de encuentro entre las partes es la Contribución
sobre Movimientos Financieros (CPMF), un impuesto que el Gobierno
quiere fijar en un 0,08%.
El choque con los empresarios es
uno de los muchos "jarros de agua fría" que han recibido el Gabinete
de Lula en sus intenciones reformistas. A
la presión de los patronos se une la de los sindicatos metalúrgicos,
que demandan mejoras salariales en base a la inflación, el descontrol
a la hora de gestionar la política energética y la desobediencia
de las órdenes del Gobierno por parte de la Agencia Nacional de
las Telecomunicaciones (Anatel).
El ente que regula el mercado de
las comunicaciones ha aprobado este viernes un fuerte incremento
de las tarifas telefónicas. A partir del domingo los precios de
las llamadas crecerán de media un 28,75%. La tarifa para los consumidores
privados crece un 24,5%, mientras que para las empresas se incrementa
en un 41,75%. Las llamadas interurbanas aumentan un 24,85%, y las
internacionales lo hacen en un 10,54%.
Desde que Lula llegó a Planalto,
se ha mostrado en contra de incrementar dichas tarifas. Antes de
que la Anatel tomará su decisión, el ministro de Comunicaciones,
Miro Texeira, se puso en contacto con el presidente del organismo
regulador, Luiz Guilherme Schymura, para invitarle a que reflexionase
sobre el elevado incremento de la inflación que supondría la medida.
A pesar de todo, Schymura ha manifestado que la intención de Anatel
"no era enfrentarse con el presidente de la República, sino cumplir
con el contrato mantenido con las operadoras de telefonía".
Desde hace casi un mes, la Anatel
ha mantenido reuniones con los representantes de las compañías:
Telefónica, Embratel, Brasil Telecom y Telemar. El 11 de junio ya
se creaba un grupo de trabajo entre las operadoras, los ministerios
de Hacienda y Comunicaciones y Anatel para estudiar las medidas.
El contrato firmado entre el Estado
y las empresas de telefonía presentes en Brasil, al igual que lo
que sucede en otros países de Iberoamérica, implica que cada año
se debe proceder a negociar incrementos de las tarifas, sin embargo
Lula da Silva considera "que ahora no es el momento".
A seis meses de su nombramiento como
presidente de Brasil, Lula ve como los problemas se le multiplican.
Es previsible que ante las presiones del lobby empresarial el Gobierno
se replantee su postura. Aún así, no hay nada concreto y el Ejecutivo
ha recibido el aviso con cautela. De momento, el ministro de Hacienda,
Antonio Palocci, se ha limitado a "aceptar" las protestas de los
empresarios y a afirmar que "todo lo que han dicho los empresarios
va a ser examinado por el Gobierno en el Congreso". Sólo con el
paso de tiempo se vislumbrará el poder que tienen hoy los empresarios
brasileños en su país.
BSL MCR PTC FZM
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