Semanario
de información económica y financiera
   

Viernes 27 de junio de 2003

 

El banco celebra su Junta de Accionistas

El SCH reafirma su compromiso con Brasil y matiza su confianza en Argentina

Por Gema Velasco

El presidente del Santander Central Hispano (SCH), Emilio Botín, apareció ante los accionistas del banco el pasado sábado mucho más optimista que en sus últimas declaraciones públicas. La decisión de retrasar la Junta hasta el mes de junio le ha dado la oportunidad de presentarse ante ellos con la favorable perspectiva de lo que parece ya una recuperación más o menos consolidada de las economías latinoamericanas.

"En Iberoamérica lo mejor está por venir", afirmó sin dudar Botín en su discurso. Aunque matizó su euforia cuando se refirió a la situación en Argentina, donde la economía "ha comenzado a recuperarse de la profunda crisis que padeció a lo largo del año pasado", pero esta mejor evolución de las variables macroeconómicas de poco sirven al banco español, "si no se clarifica la situación en el sector financiero (...). El sistema bancario argentino es inviable en la actualidad", sentenció el banquero cántabro.

Botín lanzó desde Santander un mensaje claro a las autoridades argentinas: "entre las decisiones inapelables (que debe tomar el nuevo Gobierno) se encuentra la realización efectiva de las compensaciones pendientes y la búsqueda de soluciones permanentes a los problemas de asimetrías de tipos de interés y plazos".

Mucho más generoso fue con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El máximo ejecutivo del SCH elogió la labor y las actuaciones del mandatario de Brasil y aseguró que la actual recuperación económica "permitirá que el sólido, desarrollado y rentable sistema financiero brasileño confirme sus grandes posibilidades de crecimiento futuro". Botín reiteró que el compromiso del banco con Brasil es firme y definitivo, "es una seña de identidad". Y aprovechó para enviar un mensaje solapado a su rival, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA): "El que no está en Brasil no está en un país importante de Latinoamérica". En esta ocasión Botín fue más comedido que el responsable del área latinoamericana del SCH, Francisco Luzón, quien directamente afirmó hace poco que quien no está en Brasil no está en Latinoamérica.

Botín también tuvo palabras, aunque no muchas, para Chile y México, los otros dos países en los que se centra la inversión del banco español en la región: "Ambos han mantenido su estabilidad y conservan intacto su potencial para el futuro".

Botín dibujó un prometedor panorama, pero no convenció a todos. Un accionista aprovechó el turno de preguntas para hacer una reflexión: ¿No hubiera sido más razonable invertir en España, Portugal y el resto de Europa? El presidente del SCH, como era de esperar, no compartió su opinión y aseguró que las inversiones en Latinoamérica han sido un éxito rotundo. Por si quedaba alguna duda, retomó el espinoso asunto de Argentina para asegurar que si la Administración "hace las cosas como se tienen que hacer, en dos o tres años Banco Río será rentable".

El presidente del SCH arrancó los aplausos incondicionales de sus fans (que eran la mayor parte de los accionistas presentes en la Junta, pero no todos) en númerosas ocasiones, una de ellas cuando, tras hacer un repaso por la evolución en Latinoamérica, anunció que 2003 será el mejor ejercicio de la historia de la entidad. "Hoy puedo decirles que esperamos un beneficio neto atribuible por encima de 2.500 millones de euros", lo que supone un incremento de en torno al 11,25% repecto al año anterior.

Con estas dos bazas, la evolución de Latinoamérica y el récord de beneficios, Botín logró relajar el ambiente. También surtió su efecto el anuncio de que, a pesar de la reducción del beneficio, la retribución al accionistas se ha mantenido (aún en contra de las recomendaciones del Banco de España) y aún fue mayor el entusiasmo cuando Botín aseguró que el próximo año "daremos todo el dividendo que podamos".

Pero todavía quedaban un par de bombas que desactivar. El presidente del SCH lo consiguió sin problemas siguiendo un guión minuciosamente preparado y del que no tuvo necesidad de alejarse en ningún momento. Nadie le defraudó, incluso quienes tradicionalmente toman la palabra para atacar a Botín, sirvieron, se supone que sin querer, a sus intereses.

En la primera intervención de los accionistas, cómo no, el asunto de los pagos a Amusátegui y Corcóstegui. Aquí empezó el show. ¿Es cierto que las indemnizaciones al ex presidente del SCH y al ex consejero delegado se realizaron para acelerar su salida del banco?

Botín no esperó el turno de respuestas. Todo estaba preparado para despejar cualquier duda sobre este asunto a la primera oportunidad. Y así lo hizo, sorprendiendo a todos los presentes al evento y suscitando palabras de admiración de entre sus acólitos. Algún que otro asistente aseguró con visible orgullo ante la puesta en escena del presidente del SCH: "Es un crack".

Lo primero que hizo el ejecutivo cántabro fue sacar de su error al indignado accionista. "No fueron indemnizaciones. En el caso de Amusátegui fue un bono y en el de Corcóstegui una pensión". Por si acaso había alguna duda el presidente remitió, a quien le pudiera interesar, a la memoria de 2002 donde se detalla el pago al ex consejero delegado (el asunto de Amusátegui ya se explicó en la anterior Junta).

Pero la respuesta de Botín fue sólo la puesta en escena del primer acto. Había preparado un segundo. El presidente del Santander (en ningún momento Botín se refirió al banco como Santander Central Hispano o SCH) concedió la palabra al presidente de la Comisión de Auditoría y retribuciones, Fernando Asúa, quien en un discurso poco espontáneo explicó que los contratos eran completamente legales y que fueron aprobados por el consejo de administración en febrero de 2002 por unanimidad.

Poco quedaba ya que decir sobre este tema. Prueba superada.

Tras este paréntesis se reanudó el proceso normal de preguntas. Y el siguiente en tomar la palabra fue otro habitual de las juntas, tanto del SCH como de Banesto, Rafael Pérez Escolar.

De nuevo Botín salió a escena. Antes de concederle la palabra, hizo una exhaustiva presentación del personaje. No obvio ningún detalle. "Fue administrador de Banesto hasta que fue sustituido por el Banco de España en 1993, ha sido condenado por el Supremo a cuatro años de prisión por el 'caso Banesto' y suspendido para habilitar cargo público por apropiación indebida (...), además fue condenado a indemnizar a Banesto con 816 millones de pesetas". Tras este minucioso curriculum, el presidente del SCH todavía consideró oportuno dar algún detalle más sobre Pérez Escolar. "Interviene habitualmente en las juntas y sus exposiciones suelen terminar con procesos de impugnación de todos los acuerdos firmados por los accionistas. En todos los casos se ha desestimado".

"Ruego que a pesar de todo se respete su intervención". Parecía una invitación a todo lo contrario. Y así parece que también lo entendieron una buena parte de los accionistas, que empezaron a gritar y a abuchear al ex administrador de Banesto. Entre cortes, llamadas de atención, prórrogas del tiempo de intervención y demás, Pérez Escolar acabó su discurso proponiendo una moción de censura contra Botín, el consejero delegado, Alfredo Sáenz, y el vicepresidente primero de la entidad, Jaime Botín. Por supuesto, fue rechazada.

El resto de las intervenciones continuaron marcadas por los gritos del público e incluso hubo algún que otro cruce de insultos. Cuando intervenían accionistas críticos con la gestión del SCH abucheaban los forofos de Botín y cuando se alababa la gestión del banco se oían expresiones como "pelota" por parte del otro bando.

Cuando terminó el turno de palabra, Botín volvió de nuevo a sorprender. Habían pasado tres horas de junta y el presidente del SCH se tomó un respiro para agradecer a los accionistas su respuesta a una carta que les envió en mayo pidiéndoles que mandaran sus sugerencias. Se recibierno 938 epístolas y el propio Botin, según dijo, contestó personalmente a todas.

El presidente del SCH se volvió a dar un baño de multitudes cuando enumeró algunas de las consecuencias de esta iniciativa, entre ellas, el próximo lanzamiento de productos en condiciones ventajosas para los accionistas, el lanzamiento de la tarjeta "Acción Santander", y la desaparición del límite de 100 acciones para poder acceder a la Junta. Bastará con sólo una si esta propuesta se aprueba en la próxima Asamblea de Accionistas.

Tras este paréntesis, de nuevo un movimiento de Botín poco usual en una Junta. El máximo ejecutivo de la entidad cántabra presentó tres video promocionales, uno de ellos el del nuevo anuncio de las hipotecas a tipo fijo lanzadas el día anterior por el banco contraatacando a la oferta del BBVA.

Entre anuncio y anuncio, Botín iba preparando sus respuestas a los accionistas. El y el secretario general, Ignacio Benjumea, las contestaron en apenas 20 minutos. Alguna respuesta suscitó risas, como cuando se le preguntó por qué no lanzaba el banco una OPA sobre su aliado Royal Bank of Scotland (RBoS). A lo que contestó: "No sé si el presidente de RBoS se va a dejar opar", mientras el citado ejecutivo británico se desternillaba en su silla.

Y así transcurrieron cuatro horas de junta.

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