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Viernes, 18 julio de 2003

 

100 años de ciencia en España

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

 

La Sociedad Española de Física y Química se constituyó hace 100 años. Fue el 23 de enero de 1903. La primera sede de la Sociedad estuvo situada en la Universidad Central, entonces en la calle Ancha de san Bernardo. Nada menos que José Echegaray, Premio Nobel de Literatura un año después, ingeniero y matemático, fue uno de los firmantes del acta de constitución.

Años más tarde, Alfonso XIII la otorgó el calificativo de "Real". Ramón y Cajal y Einstein fueron nombrados, en su día, Socios de Honor.

Con ocasión de este primer centenario, han tenido lugar en Madrid en fecha reciente, una serie de actos y conferencias. De todos ellos, el más importante ha sido sin duda la mesa redonda, moderada por Federico Mayor Zaragoza, que con el título "Fronteras de la Física y la Química" ha contado con la intervención de siete Premios Nobel de Física y Química. Como Premios Nobel de Fisíca han estado: Eric A. Cornell, Claude Cohen-tannoudji y Martinus Veltman. Y como Premios Nobel de Química han intervenido: George A. Olah, Harold W. Kroto, Jean-marie Lehn, Richard R. Ernest.

Aunque las opiniones de todos ellos no fueron coincidentes, pues pertenecen a situaciones distintas y trabajan en ramas claramente diferenciadas dentro del amplio campo de la Física y de la Química, en una cuestión estuvieron todos de pleno acuerdo y es en la necesidad de la investigación básica. Sin ésta, no cabe la investigación aplicada. Primero es conocer las cosas y luego buscarlas alguna aplicación, si es que la tienen.

Se púso también de manifiesto la necesidad de la investigación científica para conseguir el desarrollo y el avance en una sociedad que se pretende que sea del bienstar. Precisamente, el gran motor que impulsa el progreso es la investigación científica. España ocupa, más o menos, el lugar que le corresponde, dentro del conjunto de las naciones, en lo que a investigaciín básica se refiere.

Pero las cosas cambian cuando nos referimos a investigación aplicada. Además, se tropieza con la dificultad de obtener financiación para la misma. Son muchos los empresarios que prefieren comprar una patente en el extranjero, a financiar su desarrollo en España. En estos últimos años, España ha hecho un gigantesco esfuerzo por disminuir la diferencia que tenía con otros países de nuestro entorno cultural. Todavía nos queda un largo camino por recorrer. Pero este camino se hace cada vez más corto.

Es necesario convencer a la sociedad de que la investigacion científica no es un problema exclusivo del Estado. Es un problema de toda la sociedad, que debe cooperar con el Estado. Este debe crear las condiciones adecuadas para que la sociedad pueda actuar libremente. En cierto sentido, es algo parecido a lo que sucede con la economía. Vivimos en una sociedad democrática, en la que los ciudadanos, a través de una serie de pasos o de cuerpos intermedios, somos los responsables del desarrollo de esa misma sociedad.

Es evidente que España no ha engendrado ninguna de las grandes teorias, que han conformado la Física y la Química en el siglo pasado. Sobre todo en Fisíca. En la génesis de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica apenas hay nombres españoles, sobre todo de primera magnitud. Lo que significa que, sobre todo, en ciertos momentos históricos la ciencia en España, más concretamente las dos ciencias a las que nos referimos con ocasión de este centenario, no ha tenido un desarrollo bastante parecido al de otros países.

DTC ESP

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