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Viernes, 25 julio de 2003
EL 'HURACAN KIRCHNER' Por
Antonio Gutelli
Tomás Moro (1480-1535), era un humanista. Al igual que Erasmo de Rotterdam (1467-1536) deseaba una reforma de la Iglesia, un retorno al espíritu fundamental del cristianismo mediante un estudio profundo de la Biblia. Su intransigencia para con la tiranía de Enrique VII primero y contra el autocratismo de Enrique VIII después, le acarreó dramáticas consecuencias. Ese antiguo canciller fue arrojado a un calabozo de la torre londinense y posteriormente decapitado. Tomás Moro, diputado en los Comunes, dio a conocer su espíritu profundamente religioso, abundante en cultura griega y en el Evangelio cristiano católico. Fue un luchador contra le herejía luterana y se mantuvo siempre fiel a la religión católica. Escribió Utopía en 1516, inspirado seguramente, por los primeros conocimientos relativos a las sociedades del Nuevo Mundo (leyó a Américo Vespucio). Esa Utopía (es muy probable que estuviera inspirada en las recientemente descubiertas Indias Occidentales luego serían: América) cargada de misterios, símbolos, magia, mitos, señales y paradigmas, no ocultó los elementos concretos, racionales y empíricos en la reflexión universalizada de Tomás Moro. Cuando observa la situación inglesa de su época, habla con gran competencia de cuestiones monetarias y analiza lúcidamente la concentración de la propiedad territorial y sus consecuencias, como por ejemplo: los " enclosures (cierre de fincas) privan de tierra y de trabajo a esa masa de hombres a quienes la miseria ha hecho ladrones, vagabundos o criados". Para rematar: "el Estado es la expresión de los intereses de la clase dominante. Una sociedad justa supone un fundamento diferente: allí donde la propiedad sea un derecho individual; allí donde todas las cosas se midan por el dinero nunca se podrá organizar la justicia y la prosperidad sociales".
¿Una utopía igualitaria?. Quizá. ¿Una anticipación
racional para construir la ciudad y el mundo ideal? Quizá. ¿Es
el juego de un filósofo que debe mucho a la República
de Platón?. Tal vez. Se expresa en Moro la generosidad esencial del humanismo cristiano abarcando lo político y lo social. Fundamentalmente se destaca la imaginación soltada a volar ante lo que despertaba el nuevo mundo. ¡Qué oportunidad para concretar un nuevo mundo, inspirado en el evangelismo cristiano católico! ¡Qué oportunidad para concretar la construcción de la aldea ideal, de la nación de Dios o por lo menos de una nación construida sobre las enseñanzas del mensaje, el magisterio y el obrar de Jesús, el hijo de Dios hecho hombre!
Ya había aparecido el hombre del Renacimiento; el hombre de "acción", que reemplazaría al hombre "contemplativo"del Medioevo. Ese nuevo tipo humano había abandonando el teocentrismo y asumía lo "antropocéntrico". Aquel nuevo hombre europeo se reconciliaba, al igual que los "clásicos", con la propia libertad, dejando las férreas reglamentaciones del gótico.
Los problemas de conciencia y por supuesto los intereses económico-financieros por la colonización de las Indias, son una muestra cabal del conflicto entre el Evangelismo Católico y los nuevos paradigmas del Renacimiento y la Modernidad. La libertad de los indígenas de América había sido reconocida de derecho, en contra de los que sostenían la esclavitud para esas personas. Las urgencias de los intereses económicos se impusieron aplastando el mensaje evangélico del catolicismo. Triunfaron y privaron las exacciones derivadas de la rapiña de la gran mayoría de los conquistadores, que además impusieron regímenes de explotación y de trabajos forzados, como por ejemplo: la Mita, la Encomienda, el Yanaconazgo. Fueron peor que la esclavitud, fueron los institutos del genocidio, tan horrendo como la Inquisición. Ni siquiera el célebre Bartolomé de las Casas consiguió frenar esos horrores, aunque lograra la promulgación en 1542 de las Nuevas Leyes de Indias.
Sin embargo, el sentimiento del humanismo cristiano se expresa en una búsqueda por "la humanidad solidaria", como un supravalor y casi regla política positiva. "El género humano, aún dividido en pueblos y estados diversos, conserva sin embargo, una cierta unidad, no sólo específica, sino también cuasi política y moral que engloba a todos los hombres sin distinción" (De Legibus).
El
reconocimiento de las Misiones Jesuíticas permite adentrarnos en
los orígenes de América del Sur, en especial en la cuenca
del Plata, para sentir la presencia europea iluminada desde el humanismo
cristiano católico. Más
de 120.000 personas de 30 pueblos construyeron su mundo en una síntesis
asombrosa, que tenía mucho de aquella Utopía de Moro
y tantos otros pensadores. Más, anticipa, casi premonitoriamente,
el actual intento del Mercosur. ¿Unas
nuevas Leyes de Indias? ¿Hay
un mensaje, más allá de las conciencias de Kirchner y Lula
durante sus estadas en Europa? ¿Es un pedido o una advertencia
inconsciente, o una insolencia, los reclamos, las advertencias, los reparos
de ambos mandatarios? ¿Hay un lapsus-linguae, en los balbuceos
de esos mensajes, con amabilidad, con bronca, con dureza o aún
con sutilezas? ¿Hay
una izquierda sui generis del Mercosur, que casi genéticamente
refresca aquella cultura de civilización humanista iluminada en
el evangelismo cristiano que nos legaron las Misiones Jesuíticas?
Las armas letales de Irak no aparecen y la muerte misteriosa del "topo" de la BBC están haciendo "parir" a varios al mismo tiempo, podría decir hoy José María Cuevas (presidente de la patronal empresarial española). ¿El mundo de las bolsas y las ficciones financieras, derretirá como un ácido las urgencias tangibles de millones de seres humanos del tercer mundo?. ¿Los ideales de un mundo mejor, más humano, más solidario, quedarán sepultados en los pliegues de un humanismo renacentista que pudo liderar Europa desde los inicios del capitalismo moderno? ¿Si Europa sucumbe al capitalismo liberal salvaje, los sudamericanos tenemos que morir con ella? Si la superpotencia dominante, domestica y asocia a Europa en calidad de socio menor para depredar al resto del mundo, ¿ que sentido tendría para los sudamericanos armonizar con la Unión Europea emprendimientos e intereses? Una inesperada aparición de Bush en la agenda de Kirchner. El miércoles 23 de julio el presidente de EEUU convocó a su homólogo de la Argentina, Néstor Kirchner. El Gobierno argentino, desde que se publicitó el encuentro, le ha dado un tono más político que económico. Tan es así que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, no estuvo presente en la reunión Bush-Kirchner.
¿Me quedo con Bush? Wall Street mira con recelo la actitud de Kirchner con respecto a las inversiones extranjeras. Luego de la reunión de alrededor de media hora, los mercados financieros internacionales reaccionarán seguramente de la misma manera que Bush. Los empresarios del Consejo de las Américas, con Nelson Rockefeller a la cabeza, se reunieron con Kirchner en Nueva York en un humor diferente al de días pasados. Es lógico, Bush, dijo ayer a Kirchner: "Siga así, usted va a lograr un rápido acuerdo con el FMI".
Las
diferencias de ambos presidentes están en la actitud ante Colombia
e Irak. Allí Kirchner no acompaña a Bush en su propuesta.
Aunque no hayan hablado de eso en la breve reunión con Bush. Si
los europeos no comprenden y no tienen alternativas, sigo con la que tengo,
aunque tratando de mejorarla. ¿Será ese el mensaje? Siempre
apuesto a la esperanza. No
crean amigos lectores, que la reflexión sólo se expresa
en reproches. Hay cal y también arena. Hay que procurar el equilibrio
entre ambas. Es un juego complejo, como el propio juego de la vida. Digo
esto para que el blanco y el negro nos deje ver los matices. Para que
la firmeza no ahogue la calidez. Allí va entonces un trozo del genial Pablo Neruda de Confieso que he vivido.... El fragmento se llama Las palabras y en su tramo final dice así: "Qué buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos......Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo....Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas...Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra..... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas,....las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes......el idioma. Salimos perdiendo....Salimos ganando....Se llevaron el oro y nos dejaron el oro....Se lo llevaron todo y nos dejaron todo.....Nos dejaron las palabras." Pueda ser que el "valor fundante de la palabra", pueda inaugurar un "hágase" nuevo entre América del Sur y Europa.
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