Semanario de información económica y financiera
   

Jueves, 14 de agosto de 2003

 

DESDE EL MALECON CON...

Mucho ojo con la 152

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Si en Cuba viviese aún algún exdueño de bodega, cafetería o pequeño almacén y le diesen a leer la nueva y extensa resolución número 152 emitida por el Ministerio del Comercio Interior (Mincin), no podría menos que recordar sus viejos tiempos de amo y señor de su propio establecimiento y decir algo muy parecido a aquello de: "Quien quiera tienda que la atienda", u otra cosa por el estilo como, "el ojo del amo engorda el caballo".

La mencionada resolución no persique otro objetivo que intentar detener las ilegalidades, los hechos delictivos y de corrupción que se producen en la red de gastronomía, los servicios y la red de venta en divisas, entre otros.

Menciona la 152 en uno de sus apartados que tal desorden provoca, "pérdidas económicas a las entidades estatales, entre ellas robos, autorrobos, altos niveles de faltantes o sobrantes de mercancías o menetarios, la adulteración de facturas u otros documentos oficiales con fines de lucro personal, incumpliendo la alta responsabilidad del deber de preservar y cuidar los bienes del pueblo, puestos en manos de las administraciones estatales".

Aunque algo tarde, dada la magnitud de este fenónomeno que ya peina canas, la resolución, y los hombres que deban hacer cumplirla, deberán, si no acabar con este estado de cosas, al menos disminuir un panorama existente hoy día en el que en buen cubano "se roba a las dos manos" y de las maneras más pícaras e inimaginables.

Tal vez el inicio de este historial delictivo haya comenzado cuando a principios de los 80 un administrador de una heladería capitalina conocida como la Ward, decidió ofertar sólo media bola de helado y con ello alcanzar el "honroso" título periodístico de ser el primer millonario del socialismo cubano.

La resolución llega justo en un momento en el que el ciudadano, cuando recibe cualquier tipo de servicio, acude ocupado y preocupado por dónde le van a robar o adulterar el bien o servicio por el que ha pagado.

Otro de los fenónomenos es la cuasi eterna ausencia de los reponsables de los establecimientos. Y es que la gente cuando quiere protestar, solicita al presencia de alguno de ellos y la respuesta es siempre la misma: "El señor (gerente, en locales de venta en dólares), o el compañero (venta en momeda nacional), está reunido".

Sobre el asunto en cuestión habrá que seguir. Por esta semana es suficiente. He comprado un ventilador, cuya pieza más sensible y fácil de averiarse es la única que no permanece bajo garantía. A ver si el gerente no está reunido.

CBB

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