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Martes
2 de septiembre de 2003
La reforma tributaria se vota mañana en El Gobierno de Lula ha deicidido que no va a esperar. La polémica reforma tributaria de Brasil será sometida a votación mañana en el primer turno del pleno de la Cámara de los Diputados. Y ello a pesar de la oposición que manifiestan gobernadores, empresarios y centrales sindicales sobre algunos puntos del proyecto de ley. El presidente del Parlamento, Joao Paulo Cunha, ha convocado hoy martes por la tarde una sesión extraordinaria para iniciar las discusiones y el ministro de la Casa Civil (Presidencia), José Dirceu, asegura que la reforma será votada "con o sin acuerdo". No obstante, Dirceu manifestó que espera que se alcance un entendimiento. Los cambios en el texto de la reforma demandados por los gobernadores no han sido atendidos por el Gobierno, excepto uno: transferir a los estados el 25% del impuesto sobre los combustibles (CIDE). Eso sí, el Ejecutivo condiciona esa cesión a la aprobación de la reforma por parte de los diputados. "Si no avanzamos en la negociación con el Gobierno, la inclinación de los gobernadores será no votar la propuesta", advirtió Aécio Neves, gobernador del estado de Minas Gerais y miembro del Partido Social Democráta Brasileño (PSDB). Los puntos en discusión son los que afectan a la financiación de los estados brasileños. El impuesto CPMF, que grava las transacciones financieras, es uno de los principales caballos de batalla. El Gobierno necesita que se apruebe antes del presente mes de septiembre (como parte de la reforma) para poder incluir su recaudación en el Presupuesto de 2004, ya que este impuesto expira a finales de 2003 y en el proyecto de reforma se propone prorrogarlo por cuatro años más. Respecto al impuesto ICMS, que se aplica sobre el transporte de bienes y servicios, el Gobierno propone unificar su tipo impositivo, ya que actualmente cada estado es independiente para fijar el que mejor le convenga y la competencia para atraer inversores hace que los estados ofrezcan tipos impositivos cada vez más bajos, aunque eso perjudique a la recaudación, según informa Financial Times. Tampoco gusta a los gobernadores que el ICMS se pretenda aplicar en destino, en vez de en origen, una medida que trata de favorecer a los estados del norte Por su parte, los empresarios y los representantes de la industria se quejan de que los impuestos están estrangulando a la economía. De hecho, la presión fiscal brasileña ha pasado de representar el 26% del PIB a mediados de los 80 al 37% actual, según la misma fuente. La urgencia del Gobierno de Lula por aprobar la reforma le obliga a negociar antes que perder votos. "Los líderes del Gobierno tienden a hacer las concesiones necesarias para asegurar un consenso mínimo", ha señalado la consultora Tendencias. BSL PLT MCR |
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