Lunes 1 de septiembre de 2003

Los obstáculos para la firma de un nuevo acuerdo entre Argentina y el FMI

El pasado domingo vencía el plazo del acuerdo transitorio que Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) firmaron el pasado mes de enero. El Gobierno de Néstor Kirchner se presenta ante la negociación para la firma de un nuevo convenio con los deberes hechos sólo a la mitad. Mañana llega a Buenos Aires una delegación del organismo de crédito multilateral para avanzar en la discusión para un acuerdo de medio plazo.

El Gobierno argentino puede lucir el cumplimiento de la meta del superávit fiscal primario. El Fondo le pedía un superávit de 4.500 millones de dólares y la Administración superó este objetivo en 500 millones de dólares. Entre las metas cumplidas, también están la reducción del déficit provincial en un 80%, la eliminación de las casi-monedas de las provincias y la reforma del Banco Central (BCRA).

El Gobierno además ha dado inicio al proceso de reestructuración de la banca pública con la publicación de la licitación para elegir a la consultora que gestione el proceso. Igualmente, el Ejecutivo de Kirchner ha comenzado a trazar las líneas de la reforma tributaria que le pide el FMI. De momento, se ha empezado con el paquete anti-evasión, una de las primeras medidas del presidente Kirchner.

Aquí terminan los logros y comienzan los problemas para el Gobierno austral. Entre los deberes incumplidos, el principal es la revisión de las tarifas de los servicios públicos privatizados. Pese a que en la carta de intenciones firmada en enero no hay mención explicita a este asunto, el FMI pretende que Kirchner satisfaga las peticiones de las multinacionales que piden un aumento tarifario que les compense por la ruptura de la paridad del peso con el dólar y la consecuente devaluación de la moneda local.

Otras de las peticiones del Fondo que todavía no ha sido satisfecha es la compensación a los bancos por la pesificación y la indexación asimétrica de los depósitos. Igualmente, el Gobierno todavía no ha eliminado los llamados 'planes de Competitividad' que en teoría debían de ser abrogados el pasado mes de marzo.

A todo esto hay que añadir que el Fondo no está conforme con el proyecto de reestructuración de la deuda externa privada que prepara el Ministerio de Economía. De hecho, el ministro de Finanzas, Guillermo Nielsen, ha tenido que suspender el encuentro que tenía previsto con los acreedores el próximo 9 de septiembre en Suiza por la falta del visto bueno del FMI sobre la propuesta austral.

Argentina necesita que el nuevo acuerdo esté firmado antes del próximo 9 de septiembre, día en el que vence el plazo para el pago de una deuda de 2.900 millones de dólares al organismo de crédito multilateral. Si el convenio no estuviese firmado, la Administración de Kirchner tendría que elegir entre pagar el vencimiento con las reservas del BCRA o no efectuar el pago y declarar un nuevo default. Esta última perspectiva, sin embargo, comportaría un alto coste político tanto para el presidente Kirchner, como para el mismo FMI, que ha sido blanco de críticas por sus responsabilidades en la crisis de Argentina.

RGT PLT MCR

 

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