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Viernes 5 de septiembre de 2003

 

Canadá reduce sus ayudas al sector agrario

El camino hacia Cancún

Por Alberto Miguel Arruti

Como es sabido, la próxima semana tendrá lugar la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la ciudad mexicana de Cancún. Con objeto de preparar esta conferencia, han tenido lugar en Montreal (Canadá) una serie de reuniones preparatorias de la conferencia de Cancún, en las que el pesimismo ha sido la nota dominante. No se esperan grandes resultados. El sector siderúrgico tiene una plataforma, de ámbito mundial, para expresar sus quejas de la desmedida subida de aranceles por parte de EEUU. Pero, a pesar de todos los males, hay sectores que presentarán mayores dificultades ante una hipotética liberalización del comercio mundial.

Uno de los sectores que presenta más dificultades es el agrícola. Se han hecho pequeños progresos y, por primera vez, ha habido movimientos por parte de muchos países para hacer converger las respectivas posturas.

Canadá ha reducido de forma importante las ayudas a su sector agrario y ha sostenido el principio, obvio por otra parte, de que la mejor forma de ayudar a los países más pobres, especialmente de Africa, consiste en eliminar unos subsidios que imposibilitan a los agricultores de los países más pobres colocar sus productos en los mercados internacionales.

Otro sector de alta conflictividad es el farmacéutico. Se han conseguido algunos avances relativos al acceso de los países en vías de desarrollo a los medicamentos esenciales a precios asequibles. Se ha pedido, con insistencia, que las naciones más industrializadas rebajen las leyes sobre patentes pues resulta económicamente imposible, para los países más pobres, adquirir medicamentos básicos, como pueden ser los cócteles de droga que permiten la lucha contra el sida.

Todo el mundo hace declaraciones sobre la actual desigualdad con los países del Tercer Mundo y se dice también que debe erradicarse. Todo esto son buenas declaraciones y buenas intenciones. La mayoría de los países occidentales están de acuerdo en este punto, pero muy pocos países toman decisiones serias y realistas que permitan eliminar la pobreza en el llamado Tercer Mundo. Y un arma poderosa, tal vez la más poderosa, para eliminar estas crecientes desigualdades sería favorecer, o al menos no entorpecer, el comercio mundial. Así, una prestigiosa ONG ha elaborado un informe según el cual: “Si Africa, el sudeste de Asia y América Latina aumentaran un 1% su participación en las exportaciones mundiales, 128 millones de personas podrían salir de la pobreza”.

Pero los datos reflejan, más bien, una postura pesimista. Por ejemplo, la participación del Africa subsahariana en el comercio mundial ha caído del 3,5 al 1,3% en las dos últimas décadas. Cuando se contemplan estos hechos, se comprende que la ronda de negociaciones iniciada en 2001 en Doha, y que recibió el nombre de “Ronda del Desarrollo”, sea un sarcasmo.

Todos estos hechos se producen en un escenario en el que la economía de EEUU, que es el motor del mundo, no acaba de recuperarse, con un paro que se sitúa en la tasa más alta desde hace una década y con un dólar se ha debilitado.

En esta situación, la Reserva Federal de EEUU piensa mantener bajos los tipos de interés a corto plazo durante un cierto tiempo para forzar la bajada de los tipos de interés a largo plazo.

  

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