Semanario
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Viernes 5 de septiembre de 2003


Rumores de un inminente acuerdo con el FMI

Kirchner, exultante en sus primeros 100 días como presidente de Argentina

Por J. Jameson

Según distintas fuentes solventes del Gobierno argentino, el acuerdo con el FMI "está muy cerca". Y es que el Ejecutivo de Kirchner habría alcanzado ya un principio de acuerdo con la misión del Fondo que se encuentra en Buenos Aires. Era la guinda que le faltaba al pastel con el que el presidente de Argentina se dispone a celebrar sus primeros 100 días en el poder.

Los puntos principales del acuerdo son: superávit fiscal primario del 3% para 2003, como había defendido el Gobierno argentino, frente a las pretensiones del 4% e incluso 4,5% que pretendía el FMI; no se establece un calendario fijo sobre el aumento de las tarifas de los servicios públicos, sólo se manifiesta la voluntad de buscar una solución al congelamiento tarifario (este ha sido el punto que más polémica ha suscitado entre ambas partes, pero Argentina también se sale con la suya) y el país austral pagará 2.300 millones de dólares en concepto de intereses al FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de los préstamos que vencerán en los próximos años.

Según la prensa argentina, la misión del Fondo envió toda la información a Washington y se estima que "la respuesta podría llegar esta misma semana".

Los analistas señalan que está claro que este acuerdo está lejos del plurianual, con claros objetivos macroeconómicos, previsto con anterioridad (el acuerdo actual sólo fija pautas monetarias y fiscales para el primer año) y dificultará realizar valoraciones de la reestructuración de la deuda por adelantado, pero sin lugar a dudas, es una mejor alternativa que si no hubiera acuerdo alguno con el Fondo.

Pero no sólo eso. Hoy mismo un exultante Néstor Kirchner se apuntaba en público otro triunfo. En el acuerdo que esta a punto de firmarse con el Fondo se han suavizado tanto las exigencias que su Gobierno no tendrá necesidad de aprobar impopulares recortes de gastos. Según el presidente argentino, el Fondo admite un 3% como meta para el superávit primario en 2004 y está abierto a fijar los objetivos de los dos siguientes en conversaciones futuras.

El presidente insistía en que el éxito se ha conseguido por la firmeza con la que se ha encarado la negociación. Otro punto para que su popularidad siga subiendo. De hecho, hoy por hoy, este ex-gobernador casi desconocido cuando el líder del peronismo bonaerense, Eduardo Duhalde, le eligió como opción electoral al verse obligado a abandonar la Presidencia, parece contar con la aprobación del país. Aunque para conseguirlo haya que tenido que fraguarse a toda prisa una imagen de izquierdismo populista que toma los rasgos fundamentales del perfil del presidente de Brasil, Lula da Silva.

Más salvas que pólvora. Sus enfrentamientos, y sus duras declaraciones, con los empresarios internacionales no han pasado del papel de los periódicos, o de las apariciones televisivas en horario de máxima audiencia. Lo cierto es que todo está aún por negociar. Y queda un hueso duro, la revisión de las tarifas de los servicios públicos. Aunque las apuestas se decantan ahora por que las negociaciones con las empresas internacionales concesionarias podrán resolverse sin demasiado ruído.

A Kirchner, de momento, le interesa más la imagen que cualquier otra cosa y si se trata de eso, nadie, ni el FMI, ni los acreedores, ni las multinacionales, van a aguarle la fiesta. Cuando haya que hablar en serio, ya veremos.

.RGT MCR PLT

  

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