Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 5 de septiembre de 2003

 

Retribuciones públicas de escándalo

Por Enrique Orozco
(México)

 

Los funcionarios públicos que entran en cada ciclo electoral son bastante bien remunerados actualmente. Se puede decir que en ninguna parte pueden ganar las retribuciones que se asignan en cada puesto público en México. Pero esto no es lo más grave, lo peor es que al término de la gestión, se hacen unas liquidaciones espantosas donde se agregan vacaciones de 15 días por año, tres meses por término del empleo y una prima vacacional. En total, un funcionario que gane 50.000* pesos mensuales, al dejar el cargo se le entregan unos 250.000 pesos de compensación. Con este ejemplo, se puede tener una idea de lo que sucede con los que agarran 450.000 pesos como el presidente de un municipio del Estado de México.

Estas liquidaciones afectan cada tres años a presidentes municipales, regidores, diputados locales y federales, así como a directores, subdirectores, gerentes, subgerentes, jefes y subjefes de departamento de los ayuntamientos, estados y de la Federación. Por lo tanto, es un gran negocio que hacen los que se mantienen o quieren vivir de políticos pues, en la mayoría de los casos, ninguno se mantiene de su profesión u oficio, cuando menos al nivel de ingresos que perciben dentro del Gobierno. Si se hace una estimación sobre los miles de gentes que entran en el aparato oficial en cada cambio de administración y son premiados con jugosas liquidaciones, el resultado arroja algunos cientos de miles de millones de pesos que se van en cada ciclo de cambio de gobierno.

Por otro lado, la multiplicación de liquidaciones se da también cuando se quedan en el tren del nuevo que entra y son cambiados de departamento. Esto no tendría nada de significado pero, como tenemos un país plagado de excesos (entre ellos la corrupción) y cantidades de empleados que hacen como que trabajan sin que nadie les diga nada y después de un tiempo de estar enchufados a la ubre pública, si se les trata de despedir, les premian con cantidades vergonzantes contra el hambre y pobreza que tenemos en nuestro país.

El honor de servir al pueblo no existe. En mi punto de vista muy particular, ese vicio o costumbre nos tiene amolados junto con otras aberraciones más, pero esta deriva de una Ley Laboral arcaica y mafiosa donde se hace suponer que se protege a los trabajadores, pero una cosa es que se tenga un límite de sueldos con prestaciones y otra es que esta medida se aplique sin límites. Es decir, un trabajador que gane 4.000 pesos al mes, es una cosa, y debería aplicársele la ley para garantizarle sus prestaciones, pero al que gane 500.000 pesos mensuales como parámetro contrario y opuesto, ¿por qué se le tiene que indemnizar? Como ejemplo cercano a nosotros, tenemos que, en EEUU, un trabajador que cobra 10 dólares la hora (o 1.600  dólares al mes en promedio) si no sirve, lo corren y no tienen que pagarle nada, igual sucede con los funcionarios del Gobierno, que terminan y se van a buscar trabajo o de vuelta a sus ocupaciones.

Este tipo de sistemas se aplican en la mayoría de países desarrollados y su éxito estriba en que al trabajador se le paga un sueldo para que se lo gaste de inmediato en lo que necesite hoy y no tiene que esperar un año para recibir el aguinaldo o bonificaciones similares, por eso se fijan salarios que cubren las necesidades básicas totales y sobra una parte para ahorrar. En nuestro país, los funcionarios o el Gobierno encargado de poner remedio a esta situación, no lo hace porque ellos mismos matarían la gallina de los huevos de oro. Por eso seguiremos cargando este lastre por mucho tiempo.

*Para comodidad del lector, puede servir el tipo de cambio orientativo de 10 pesos mexicanos por dólar (o euro).

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