Viernes 12 de septiembre de 2003

El presidente de la Bolsa de Nueva York escucha voces que piden su dimisión

El actual presidente de la Bolsa de Nueva York (NYSE) Richard Grasso (Dick Grasso como le nombran en las publicaciones de EEUU) comienza a escuchar voces que reclaman su dimisión.

Todo empezó una vez que se supo la multimillonaria compensación cercana a los 150 millones de dólares anuales por diferentes conceptos, algo que levantó muchas ampollas y una investigación por parte de la el regulador estadounidense (la SEC), supervisada con especial interés por su presidente, William Donaldson, que no sólo fue su antecesor suyo en Wall Street, sino que llegó a ser su jefe durante un tiempo. Las simpatías nunca han sido mutuas.

Grasso, un hombre con una formación académica no demasiado brillante y procedente de la Armada de EEUU, ascendió en el NYSE bajo la protección del presidente John Phelan. Cuando Phelan dejó su cargo en 1990, Grasso tenía esperanzas de sucederle en el puesto, pero la directiva del NYSE se decantó por el licenciado en Yale y fundador de la firma Donaldson, Lufkin & Jenrette, William Donaldson.

Donaldson, agraviado. No es extraño que desde la SEC, Donaldson esté removiendo todos los papeles posibles para investigar la momumental compensación a Grasso, ya que en su época al frente del NYSE cobró una cantidad ridícula en comparación con los 149 millones de dólares de Grasso. Cierto es que tampoco tenía la necesidad de hacer público su salario.

Desde la ejecutiva del NYSE se han escuchado voces muy críticas. Dos de sus miembros, James Rutledge y George Morris, han pedido por escrito a Donaldson que tome cartas en el asunto personalmente y también han solicitado la salida de Grasso, cuyo contrato expira en mayo de 2007. El asunto ha llegado también al Congreso.

En su defensa, algunas voces destacan el mérito de Grasso, que ha consolidado al NYSE como principal mercado de valores mundial, con una cifra de negocio que se ha triplicado durante su mandato.

Aunque también es cierto que el actual presidente de la Bolsa neoyorquina cobró en 1995 unos 2,2 millones de dólares y que en 2001 ganó 25,5 millones. Tal vez, porque desde hace ocho años, Grasso ha sido el responsable de los nombramientos del comité de compensación, que establece su salario.

Ayer, Grasso declaraba estar orgulloso de ser un ejecutivo bien pagado.

FZM USA PLT

 

 

 

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