Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 12 de septiembre de 2003

 

DESDE EL MALECON CON...

Otra vez, el gran "topo" de los servicios secretos cubanos

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Este prominente disidente cubano, que hasta algunos trasnochados cubanoamericanos de ultraderecha le han visto cara de futuro presidente de la República democrática de Cuba, se nos ha matado como Chacumbele.

Los cubanos que peinamos canas sabemos que el personaje de Chacumbele se ultimó a sí mismo. Por ello decir que "se mató como Chacumbele" es sinónimo de que la víctima se suicidó. Resulta que los periodistas cubanos autores del libro "El camaján", casi unas 80 páginas entre texto y gráficos, han comparacido ante el Centro de Prensa Internacional con el vídeo de los servicios secretos bajo el brazo para intentar poner punto final a las constantes declaraciones de Elizardo Sánchez Santa Cruz de que todo era obra de un montaje de la contrainteligencia local.

La cinta no deja lugar a mayores dudas. Elizardo habla comprometedoramente, pero aún más el coronel que habla con él y le recuerda con todo detalle el peculiar currículum de servicios prestados al Ministerio del Interior. El oficial conocía perfectamemente que se le estaba grabando y filmando. El 'supertopo' condecorado lo desconocía y, emocionado con la medalla en el pecho, balanceaba un puro en la boca.

Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco nunca fue un agente puro de la Contrainteligencia cubana y sí un significativo opositor del régimen. Quiso, como opiné con anterioridad en otro artículo, dar un triple salto mortal sin malla debajo. O lo que es igual, como aspirante a hombre orquesta estar en misa, procesión y repicando campanas.

De ahí que cuando, según el libro, él se ofreció como "iniciativista", que de acuerdo a la jerga del espionaje ocurre cuando una persona por su propia iniciativa decide adentrarse en el rol de confidente, colaborador, agente o espía, los servicios secretos cubanos, luego de un cuidadoso estudio, optan por aceptarlo y "darle cordel". Y hasta una condecoración, nada fácil de alcanzar en hombres que llevan cinco y hasta 10 años en las filas de ese Ministerio.

Si Elizardo lo decidió por voluntad propia en 1998, que parece lo probable, o fue inducido a ello, desde ese mismo momento y sin saberlo estaba cavando su propia tumba.

¿Acaso no resulta curioso preguntarse la manera en que es develada su indentidad como agente y los calificativos que le acompañaron? Los primeros aires que provocaron la aparición del libro el pasado mes le fueron, ciertamente, favorables. El resto de los opositores no tardó ni siquiera una hora en brindarle apoyo.

Desde Miami, quienes confiaban en su labor como presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional siguieron estimulándole a continuar en su quehacer político.

Ahora aparece el vídeo y mañana o pasado vaya usted a saber. Elizardo también vio el vídeo tan pronto como nosotros y tres horas más tarde de la presentación a los medios extranjeros y nacionales, convocó selectivamente a la prensa en su residencia para continuar afirmando que se trataba de un montaje, que su labor ante la Contrainteligencia era de "negociador" y que como buen patriota él siempre se ponía de pie y cantaba el himno.

Luego, para rematar, una frase de calle, de querella familiar y hasta policíaca: "O se me cree a mi o al gobierno". Si al final ese fue el propósito de la Seguridad del Estado, o las consecuencias de tan inusual y raro malabar personal de Elizardo, lo cierto es que las tiene casi todas para en vida acabar sepultándose a lo Chacumbele, que por beber en demasía cayó de bruces fatalmente desde lo alto de una palma real a tierra firme.

El desmochador por excesivo alcohol en sangre y el otro, como decía Esopo, por hablar demasiado y dejar abrazarse por un coronel que ni siquiera era su sobrino.

CBB PLT

Envíe sus comentarios

  

Edita Asesores de Publicaciones S.L.