Miércoles 24 de septiembre de 2003

Fernando Abril Martorell deja Telefónica y César Alierta asume todo el poder ejecutivo

Telefónica ha anunciado que Fernando Abril Martorell ha dejado su cargo de consejero delegado aunque seguirá como asesor del presidente. Esta sería la parte más visible de la reestructuración que el consejo de la operadora ha aprobado en la mañana de hoy. Por primera vez en varios años, en la reunión de septiembre hubo baile.

Ahora, César Alierta ha asumido todas las funciones ejecutivas con lo que no se nombrará a ningún sustituto de Abril como consejero delegado. De hecho, en el organigrama enviado a la CNMV, Telefónica coloca junto al cargo de Presidente Ejecutivo las siglas CEO, que en inglés significan Chief Executive Officer, puesto análogo al de consejero delegado.

La operadora suprime Admira, filial que se ha quedado sin activos tras la fusión de Vía Digital y Sogecable y la venta de Antena 3 TV a Planeta. También desaparece Telefónica Data, una de las apuestas de Juan Villalonga y que en aquellos tiempos era una de las subsidiarias que iba a salir a bolsa. Su actividad pasa a englobarse en las filiales de telefonía fija.

El comité directivo no cambia en sus integrantes salvo por la salida de Abril. Siguen Julio Linares en Telefónica de España, Antonio Viana Baptista en Telefónica Móviles, José María Alvarez Pallete en Telefónica Internacional, y los dos principales ganadores, Santiago Fernández Valbuena y Luis Lada.

Santiago Fernández Valbuena, un hombre cercano al propio Alierta desde la época de Beta Capital, pasa a regir toda la actividad de finanzas de la operadora, se hace con el área de Recursos y toma el control de Atento. El presidente de ésta última, Alberto Horcajo, que dependía de Abril, entra en el redil de Valbuena. También Antonio Palacios, director general de Recursos, que reportaba al ex consejero delegado, lo hará a partir de ahora a Valbuena. Los rumores que hoy corrían por la sede de Telefónica en Gran Vía apuntaban a que Valbuena ha tomado todo el poder financiero del grupo.

Luis Lada, un “telefónico de toda la vida”, añade las direcciones de Planificación y Control de Gestión a la de Estrategia. De él dependerán Angel Vilá, director general de Desarrollo Corporativo. y Alfonso Alonso, director general de Planificación y Control de Gestión.

Algunos observadores señalan que en una firma como Telefónica no hace falta un consejero delegado al contar con cinco grandes divisiones autónomas que cuentan con sendos presidentes a las que habría que añadir las dos subsidiarias que cotizan en bolsa, Terra Lycos y TPI.

Aunque no son los únicos. Con la citada desaparición de Data, su responsable, Eduardo Caride, pasa a dirigir dos filiales de nueva creación, Telefónica Empresas España, dependiendo de Julio Linares, y Telefónica Empresas Latinoamérica, bajo el mando de Alvarez Pallete.

En contra de casi todas las quinielas, Joaquim Agut ha permanecido como presidente de Terra Lycos. Según algunos analistas, Alierta parece dispuesto a mantener al ejecutivo catalán hasta que la filial de Internet se integre finalmente en las distintas áreas de telefonía fija o hasta que alcance el ebita positivo. Belén Amatriaín sigue en TPI.

Sin cambios en Endemol.

En la oleda de cambios no ha habido referencia alguna a la productora holandesa. En este sentido, Luis Abril sigue como director general de Medios, Marketing y Contenidos por encima de Kim Faura, a quien muchos situaban en Terra. Por ahora no ha sido así. Calixto Ríos permanece como director general de Auditoría Interna y Comunicación y Antonio Alonso Ureba como secretario general.

Oscar Maraver, el incombustible.

Maraver, director general de RRHH, se mantiene. Ahora, pasará a depender de Alierta. Y es ya un histórico. Maraver llegó a Telefónica con Luis Solana y ha sobrevidido también a Cándido Velázquez y a Juan Villalonga. Y con varios ERE a su espalda. El último todavía en vigor.

Las dos salidas de Abril.

Abril, formado en JP Morgan llegó a Telefónica en 1997 como director financiero junto a Juan Villalonga, fascinado por cualquier figura que viniese del mundo de la banca de inversión. Participó en la privatización de la operadora española y, diseñó la entrada en Brasil con la compra de CRT primero y la privatización de Telebras, después, exactamente en julio de 1998.
Abril también asumió la presidencia de TPI participando activamente en su colocación en bolsa, la primera de una filial del grupo. Pero, sus roces con Juan Villalonga, entre otros motivos por la OPA de Radiotrónica sobre Amper, le llevaron a dimitir. Volvió con Alierta gracias al apoyo de BBVA y La Caixa y, por su puesto con el visto bueno de La Moncloa donde su histórico apellido aún pesa.

Eco en los medios internacionales.

Las agencias internacionales se hicieron eco. Bloomberg señaló que no se han explicado los motivos de la salida de abril y Dow Jones destacó la desaparición de Telefónica Data y Admira.

 

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