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Viernes 3 de octubre de 2003
DESDE EL MALECON CON... "Y Fefa que no olvide el Salbutamol" Por
Aurelio Pedroso
Aquella imagen de desolación que tenían las farmacias cubanas un tiempo atrás ha ido cambiando tanto, pero tanto, que desde Miami la parentela encarga medicamentos a la isla y muchos de los que parten definitvamente rumbo a La Florida se llevan consigo una buena cantidad para su uso y consumo. Y esa es la pura verdad. Allí, en el "paraíso" cualquier antibiótico vale un ojo de la cara, mientras que en el "infierno" cubano, el Estado las subsidia y por centavos se pueden adquirir las de primera necesidad. El trasiego de medicamentos está experimentado un giro de 180 grados y la imperiosa necesidad de solicitar medicinas con toda urgencia a Europa, EEUU o a cualquier rincón de este mundo donde vivan cubanos o amigos, está dejando de ser un imperativo. Otra cosa son los insumos hospitalarios, pero no es el asunto en cuestión. Desde que la Industria Ligera asumió la producción de medicamentos, el salto ha sido notable. Muchas décadas pasadas, aquellos remotos años 50, Cuba tenía excelentes laboratorios farmacéuticos que han vuelto a resurgir con tecnologías de punta y de la mano con un sólido fomento de la medicina homeopática. Un diario de Miami acaba de dar la gran noticia de los medicamentos provenientes de Cuba en los bolsos de los viajeros. Avalan tal aseveración datos de las autoridades federales de EEUU en los que dan cuenta del decomiso de más de una veintena de fármacos de diversas denominaciones. Los inhaladores para el asma son los más preciados por una sencilla razón: el precio. No es lo mismo casi 20 dólares que algunos centavos. Conseguir la receta médica no es un gran problema. El "cubaneo" todo lo puede y todo lo alcanza, además de que en la isla ya es bien raro que alguien no tenga un médico en la familia. Cambia tanto el día a día y a veces uno no se percata de ello, que los vendedores en bolsa negra han debido de darse de "baja" y asumir otros renglones bien deficitarios como la leche en polvo. Y ahí tenemos a Fefa, la vecina, que se nos larga definitivamente no sin antes hacerse una reparación capital imprescindible por su edad avanzada. Ha cargado hasta con dos gafas graduadas e igual cifra de prótesis. Todo de gratis. Se va feliz porque hasta ha cumplido con el encargo de su hermana Hermenegilda, al llevarle tres inhaladores de Salbutamol. CBB |
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