Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 17 de octubre de 2003

 

La inseguridad de la Seguridad Social en México

Por Enrique Orozco
(México)

 

Conforme a las manifestaciones del sindicato del Seguro Social y otros más que se adhieren al movimiento de huelga nacional anunciada para esta semana, en la que ya se han producido varias manifestaciones en el DF, Monterrey, Guadalajara, Tijuana y otras ciudades importantes donde hacen causa común el sindicato de electricistas, teléfonos y otros más de carácter nacional, sin duda que tendremos problemas serios empezando por el cierre de instalaciones de todo el país. Con ello se dejará de prestar el servicio a millones de mexicanos y, lo que es peor, no se sabe cuánto durará el conflicto ni los estragos que provocará, pero ya se puede decir que se avecina un negro panorama para los usuarios.

Entre las discusiones y problemas que han salido a relucir, se encuentra el hecho de que los jubilados del Seguro y los que seguirán el mismo camino a corto plazo, ya rebasan el monto del presupuesto de operación del instituto, ya que el dinero que percibe de cuotas es insuficiente y, lo peor, es que el déficit seguirá en aumento.

El tiempo considerado para otorgar jubilaciones para hombres es de 28 años de servicio y 27 para mujeres, en otros sindicatos tienen variantes de menor tiempo de cotización, como el desaparecido Banco Rural (20 años) y Nacional Financiera, que en ciertos segmentos también aplica los 20 de cotización. Para los funcionarios el plazo de trabajo en activo es de 15 años, como son los casos de Jose Ángel Gurría, ex secretario de Hacienda, y Espinosa Villarreal, ex jefe del DF y secretario de Turismo, quienes recibían de Nacional Financiera 80.000 pesos (unos 6.150 euros) mensuales de pensión. Es decir, que miles de estos empleados públicos se jubilan a los 35 y 40 años de edad y, en el Seguro Social, entre los 40 a 50 años, dependiendo de la edad a la que entraron.

Sin duda la polémica está muy álgida y esta situación puede causar graves estragos al país si no se encuentra una solución salomónica. Algunos medios de comunicación critican que el Estado mantenga estas pensiones a millones de funcionarios jubilados que, por su edad, podrían seguir trabajando y con mayor eficiencia. Desde mi punto de vista, yo no censuro que se jubilen jóvenes o a temprana edad. Lo que creo importante señalar son los métodos y formas de jubilación, en cuanto al monto que se destina cuando lo hacen, pues una cosa es el salario y otra una percepción total que incluye las diversas prestaciones adicionales las cuales, una vez que se acumulan, representan grandes cantidades de dinero que significan una grave sangría para el país. Y las cuentas no salen. Lo que ingresa el Seguro Social (con 54 millones de afiliados, según las estadísticas) no da para cubrir sus gastos.

La situación viene desde que la Seguridad Social ha sido manejada y controlada por cuestiones políticas como soporte para asegurar el sostenimiento en el poder del ex invencible PRI. Ahora que se permiten mas libertades democráticas, el mal está hecho y no es fácil curarlo. Durante muchos años se vieron en las campañas electorales vehículos oficiales de todas las dependencias federales y estatales, utilizados para apoyo de los candidatos oficiales, todo ello a cambio de prebendas y actos fuera de orden, que han llevado al país al borde de la quiebra.

Como sigan así las cosas, se tendrá que cambiar la Constitución General para establecer como obligación que cada ciudadano en activo adopte a un funcionario jubilado, para poderlos mantener. En la mayoría de los países desarrollados, se requieren 30 y 35 años para jubilarse de un servicio público y se establece como norma la edad máxima de 65 años para percibir una pensión, ya sea estatal o privada, y el sueldo que se les fija fluctúa en torno al 65% de su último salario en activo. Aquí en México la pensión es el 100% del sueldo último más las prestaciones acumuladas, en la mayoría de los casos, según disposiciones adoptadas durante la Presidencia de Miguel de la Madrid (1982-1988) y es algo que se maneja como una conquista sindical, situación que tiene al Seguro Social ahora con la inseguridad de poder seguir con vida.

MXC MCR PLT


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