Viernes
7 de noviembre de 2003
La
familia Benjumea, millonarios españoles, ante el juez
La
Justicia examina la venta del 3,7% de Xfera a Abengoa
Por
Raúl Pozo
La familia Benjumea, apellido de
notables empresarios andaluces, rinde cuentas estos días
a la Justicia española a causa de sus inversiones en la telefonía
móvil de tercera generación (UMTS). La Fiscalía
les acusa de perjudicar a los accionistas minoritarios de Abengoa,
empresa de servicios tecnológicos, de la que controlan más
del 50%, al traspasar a la compañía, desde una sociedad
patrimonial de su propiedad, por 25 millones de euros un 3,7% de
la operadora Xfera.
Esta última está valorada
en cero euros, ya que es una de las víctimas del retraso
sufrido por la tecnología UMTS para su puesta en marcha y,
por lo tanto, aún no desarrolla ninguna actividad y carece
de ingresos.
La denuncia de la Fiscalía
Anticorrupción y la investigación puesta en marcha
por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el
organismo supervisor español, chocaron con un factor sorprendente,
no conocido hasta el momento: contra todo pronóstico, los
Benjumea desvelaron la existencia de una "cláusula de
indemnidad" que garantizaba la reparación de cualquier
daño derivado de la operación que pudiera sufrir Abengoa.
La actividad de Abengoa se inició
poco después del fin de la Guerra Civil española (1936-1939),
en Sevilla. Los empresarios Aldecoa Drake, Goitia y Javier Benjumea
Puigcerver unieron sus por entonces modestas fuerzas para levantar
esta empresa de servicios. Después, Benjumea compró
al resto de socios sus participaciones y continuó adelante.
El éxito de Abengoa acrecentó
la fama de Benjumea y de sus 12 hijos, algunos de los cuales ya
se preparaban para tomar el relevo. En 1998, Abengoa comenzaba a
cotizar en Bolsa.
A principios de 2000, el Gobierno
español convocó un concurso para la adjudicación
de cuatro licencias de telefonía UMTS. Abengoa decidió
formar parte de Mobilweb, consorcio que aspiraba a hacerse con una
de las licencias. Movilweb estaba liderado por Deutsche Telekom,
y Abengoa participó en él a través de su filial
Telvent.
Con tres de las licencias adjudicadas
a los operadores Telefónica, Vodafone España (entonces
denominada Airtel) y Amena, del grupo Auna, la lucha se cerró
por conseguir la cuarta, que finalmente y tras una polémica
decisión del Ministerio de Fomento, fue a parar a Xfera,
consorcio liderado por las constructoras ACS y FCC y que cuenta
con la participación de la Banca March.
Mobilweb decidió recurrir
la decisión, con lo que el proceso del concurso no se cerró.
Por este motivo, cuando Xfera ofreció a Abengoa entrar en
su accionariado, los Benjumea decidieron hacerlo a través
de otra sociedad distinta de Telvent, ya que la Ley no permite la
presencia de una sociedad en dos consorcios que compiten en un mismo
concurso.
Pero al tratar de hacer un regate
a la Justicia, los Benjumea volvieron a bordear los límites
de la Ley, ya que fue Inversión Corporativa (IC), sociedad
patrimonial de los Benjumea, quien adquirió el 3,7% de Xfera.
Eso sí, se acordó una opción de venta a Abengoa
por 25 millones de euros, basándose en las valoraciones que
por entonces realizaban los bancos de inversión de la operadora.
El fracaso de la tecnología
UMTS y los continuos retrasos en su puesta en marcha fueron deteriorando
el valor de Xfera. La compañía despedía empleados
y no terminaba de iniciar su actividad, además de que se
tenía que enfrentar a la presión de la Administración,
que amenazaba con retirarle la licencia.
Rechazado el recurso de Mobilweb
y, por lo tanto, con vía libre para participar en Xfera,
el consejo de Abengoa, presidido por Felipe Benjumea, decide ejecutar
la opción de compra el último día de 2002,
con el consiguiente pago de 25 millones de euros en favor de IC.
Poco después, la francesa
Vivendi vendió su participación a Corporación
Financiera Alba, empresa de la Banca March, por el precio simbólico
de 1 euro. Toda una señal de cuál era el valor de
Xfera.
La CNMV comenzó a investigar
la operación al considerar que Abengoa debería haber
notificado mediante "hecho relevante" (comunicado que
las empresas cotizadas están obligadas a remitir al regulador
para notificar un hecho que puede alterar su precio en Bolsa) el
acuerdo de opción de compra. Después, la Fiscalía
Anticorrupción se querelló contra IC por considerar
que la operación perjudicaba a los accionistas minoritarios
de Abengoa, ya que la compañía desembolsó 25
millones de euros por un activo que estaba valorado en cero.
Admitida a trámite la querella
por la Audiencia Nacional, Felipe Benjumea, presidente de Abengoa,
fue llamado a declarar junto con el resto de consejeros de la sociedad
para aclarar estas circunstancias.
La defensa de los Benjumea considera
que los argumentos del fiscal han quedado desarmados con la existencia
de dicha cláusula.
La semana que viene continuarán
las declaraciones y el magistrado deberá decidir si cierra
las diligencias abiertas por este caso o continúa adelante
con él.
ESP FZM DTC
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