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Viernes
7 de noviembre de 2003
Recurren
a los organismos legales internacionales como última alternativa
Una
bomba de tiempo
Por
Sofía León
Dentro de cinco semanas se cumplirán
11 meses desde que fueron despedidos los primeros trabajadores de
la empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) tras el polémico
paro cívico que sufrió Venezuela y que cambió el destino de la empresa
y de sus trabajadores.
El 13 de febrero de
2003, Horacio Medina y Edgar Quijano, que habían creado medio año
antes la asociación cívica Gente del Petróleo y el sindicato de
petroleros Unapetrol, del que son presidente y secretario, respectivamente,
fueron despedidos después de más de una quincena de años trabajando
para la empresa. A partir de ese momento dirigieron sus acciones
a defender, según ellos, los derechos de todos los trabajadores
expulsados de la compañía. Este nuevo camino les ha llevado a recurrir
a las instancias legales de su país, sin haber logrado una respuesta
definitiva. Ahora han elevado su denuncia al Comité de Libertad
Sindical en Ginebra y a la Asamblea de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT).
"Más de 20.000 trabajadores
petroleros han sido despedidos ilegal e injustificadamente y todavía
no nos han pagado nuestros derechos. Por ello, debemos agotar todas
las posibilidades, reiterando nuestras denuncias", ha manifestado
a Americaeconomica.com, Edgar Quijano.
Consecuencias del
paro cívico. Los desalojos de los campos residenciales, los
bloqueos laborales, las dificultades para exportar directamente
el petróleo a sus clientes, entre otras cosas, demostraron que la
huelga de dos meses tuvo una clara víctima y esa fue Pdvsa. Posteriormente,
el comité formado por miembros de los Círculos Bolivarianos desató
tras el paro una "cacería de brujas" contra los trabajadores que
lo secundaron.
Tras despedir a un gran
número de trabajadores, Pdvsa ordenó la expulsión de sus casas a
algunas familias de los petroleros que vivían de alquiler, en los
campos residencias de la compañía, debido a su desvinculación con
ella tras los despidos. "En horas de madrugada, sin contar con la
presencia de un fiscal que avale estos procedimientos, les segregan
y echan de sus casas", ha explicado a este diario Edgar Quijano.
Sin embargo, llama la
atención que, hasta el momento, el número de familias desalojadas
no haya llegado a más de 70, repartidas entre los estados de Monagas
y Anzoátegui, según informó la defensora de los derechos humanos
de la Asociación Gente del Petróleo.
¿Y la Justicia?
A pesar de que los ex trabajadores de Pdvsa, encabezados por Unapetrol,
acusaron a la Justicia de Chávez de colocar en jurisdicciones concretas
a jueces afines al Gobierno, dificultando fallos que les fueran
favorables, continuaron denunciando su situación ante todos los
organismos del país que estaban a su alcance. La Defensoría del
Pueblo, la Fiscalía General de la República, la Organización de
Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, la Corte Primera en lo Contencioso y Administrativo...
Según ha contado Edgar Quijano, secretario del sindicato, la respuesta
de la Inspectoría y el Ministerio de Trabajo fue desfavorable a
los ex trabajadores. Ahora, mientras esperan agotar la instancia
del Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela, han elevado sus protestas
a los organismos internacionales.
Según Horacio Medina,
presidente del sindicato Unapetrol, la denuncia que presentarán
ante estos organismos internacionales, explica que: los trabajadores
de Pdvsa tuvieron conocimiento de su despido a través de una información
emitida por televisión el 7 de abril de 2003, sometiéndoles "al
escarnio público y lesionando el honor de la familia"; el Gobierno
les acusó de golpistas y terroristas, cuando "en ningún caso ha
sido comprobado su relación con el golpe de estado de abril de 2002";
el Gobierno les obliga a los desalojos de los campos petroleros
de Los Semerucos, Monagas y Anzoátegui.
Finalmente, Medina denuncia
una violación de la relación laboral, pues los trabajadores no consideran
que ésta haya terminado, por lo tanto, siguen gozando de los beneficios
que ofrece la industria, entre ellos vivienda, salud y educación.
"Hasta que no tengamos el último fallo que diga que la relación
entre empresa y trabajador se rompió, nos mantenemos como trabajadores
de Pdvsa en conflicto, esa es nuestra posición", afirma el presidente
del sindicato de petroleros.
Con respecto a las liquidaciones
sencillas que ha ofrecido Pdvsa a los ex petroleros, después de
que Pdvsa hiciera pública su intención de cancelar las prestaciones
a que tienen derecho los trabajadores despedidos, los dirigentes
de Unapetrol han afirmado que no se deben aceptar, ya que supondría
que el trabajador renunciaría a la posibilidad de cobrar liquidación
doble si el despido es considerado injustificado, así como salarios
pendientes. "Exigimos, antes de aceptar la liquidación sencilla,
que se nos informe de dónde está nuestra caja de ahorros, fideicomiso,
ley de Política Habitacional y Plan Contributivo de Jubilaciones",
dice Horacio Medina.
De momento todos ellos
esperan que el veredicto de los organismos internacionales. Si con
todo, no logran una solución a su problema, Quijano ha evidenciado
que la salida pacífica puede dar lugar a otra violenta y concluyó
diciendo: "Si ocurre un estallido social, se verá que nosotros no
hemos sido los causantes, sino las víctimas de una situación insostenible
que se han visto obligadas a recurrir a la violencia. Estamos sobre
una bomba de tiempo".
Hasta aquí, la versión
de los ex trabajadores de Pdvsa, pero también se hace necesario
conocer la opinión de la empresa. Próximamente, Americaeconomica.com
sondeará su posición al respecto.
VNZ
DTC NPM
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