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Viernes
14 de noviembre de 2003
Las
siderúrgicas mundiales ante el reto del medioambiente
Arcelor
frente a Kioto
Por
Alberto Miguel Arruti
Existe el peligro que ya ha sido
denunciado por las más altas instancias, de que la industria
siderúrgica europea se desplace hacia países que no
han firmado el Protocolo de Kioto. En diciembre de 1997 se celebró
en Kioto la Tercera Conferencia de las Partes, en la que se adoptó
el célebre Protocolo de Kioto. La "Conferencia de las
Partes" se reúne anualmente para desarrollar el contenido
del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
El Protocolo de Kioto establece una serie de límites obligatorios
a las emisiones de anhídrido carbónico (CO2) durante
el período comprendido entre los años 2008 y 2012,
así como la ampliación de la lista de gases de efecto
invernadero.
Los límites definidos se expresan como reducciones con respecto
a un año de referencia, que se toma 1990, excepto para los
nuevo gases, para los que se utiliza 1995 como año base.
Es evidente que este riesgo de traslado de la siderurgia europea
a otros países, no firmantes del Protocolo de Kioto, no es
inminente, pero que se dibuja en el horizonte de los años
2010 al 2012. Este riesgo resulta especialmente llamativo cuando
la industria del acero europea ha experimentado una dura crisis
en años pasado y se ha conseguido situar a la cabeza del
mundo con Arcelor, que es el principal productor de acero a nivel
mundial.
En cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero conviene
tener en cuenta dos hechos. En primer lugar, Arcelor ha reducido
este tipo de emisiones en un 17% en los últimos tiempos.
Además Arcelor, junto con otras empresas siderúrgica
de Europa, patrocina un proyecto de investigación para reducir,
todavía más, las emisiones de este tipo de gases,
hasta que éstas sean prácticamente nulas.
Es evidente que existe la alternativa de utilizar hornos eléctricos,
con lo que no habría emisión de gases, pero si se
tomase esta decisión se aumentarían, de forma considerable,
los costes de producción y este incremento no podría
trasladarse a los precio, porque este sector trabaja con márgenes
muy limitados. Se ha lanzado, pero en calidad de idea provocadora,
la creación de un impuesto que grave los productos procedentes
de países que no han firmado el Protocolo de Kioto. Además,
este Protocolo se centra exclusivamente en la industria y la energía,
que representan el 40% de las emisiones, pero no se tiene en cuenta
ni el transporte ni la vivienda, que representan el 60% restante.
También Arcelor se enfrenta con la ampliación de la
Unión Europea (UE) a otros países, con salarios mucho
más bajos y con industrias siderúrgicas más
o menos obsoletas.
Arcelor se abre a nuevos mercados, como pueden ser los de Brasil,
Turquí, Rusia y China. También procura reducir los
costes de producción especialmente en el segmento de productos
planos. Sobre la posibilidad de entrar en EEUU, de momento no se
dan las circunstancias para comprar una acería integral,
aunque no se descarta la participación en actividades de
acabado, que funcionan muy bien en Canadá.
De acuerdo con esta filosofía, UGT defiendo la implantación
de un arancel o impuesto para las importaciones, que procedan de
países que no cumplen las normas medioambientales. UGT solicita
que, en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC)
se exija que haya el mismo respeto a las normas medioambientales,
que tiene la UE por parte de otras áreas desarrolladas del
mundo como EEUU y Japón.
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