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Semanario de
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Viernes, 14 de noviembre de 2003
DESDE EL MALECON CON... Cuba y el recuerdo de un incidente Por
Aurelio Pedroso
Hace algún tiempo no muy lejano, este cronista protagonizó un serio incidente con una gran corporación cubana dedicada al turismo. Todo, porque a uno de sus empleados gastronómicos al que le pedí la cuenta, me dió una cifra sin inmutarse y tuve que recordarle que no le preguntaba que se debía, "Sino que traiga la cuenta, por favor". En Madrid, los jefes de este periodista recibieron una extensa carta donde los responsables de las empresa cubana recalcaban que la mala actitud de un trabajador no era botón de muestra del esfuerzo, la seriedad y la profesionalidad de los demás. La misiva, además, incluía la firma de puño y letra de todo el personal de aquel complejo turístico. Y ahora, en pleno festejo carnavalesco con motivo de 484 aniversario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana, vuelve a ocurrir los mismo pero con otra institución también dedicada al turismo. Pasa usted un rato agradable bajo un buen toldo en el Malecón de la ciudad, frente al mar, con una relación calidad-precio aceptable, pide la cuenta y la camarera se lo piensa bien y le ofrece al cliente una factura verbal. Se reclama y entonces se escucha una frase que ojalá algún día desaparezca del escenario económico y social de esta isla: "Es que eso es lo establecido". Con esto de "lo establecido" se molesta a tanta gente como pelos tiene un león. Y se trata, en muchos casos, de la justificación de un capricho injustificable. Una parte de este lamentable problema que sufren tanto los turistas como los naturales de Cuba es que no se advierte al extranjero de esta mala maña. El cubano sí lo sabe y sabe defender sus centavos porque el asunto se aborda frecuentemente en los medios periodísticos nacionales. Para no manchar la imagen de todo el país, habrá que preparar cuanto antes carteles de advertencias en todos los idiomas, ahora sobre todo en inglés y en chino, que ayuden a los visitantes de la isla a evitar los timos. Una cuenta o vale es, desde siempre, un papelito donde se da razón de lo adquirido y del precio de cada artículo. Por ello, quizás la ciudad creció y se desarrolló gracias también al estratégico sitio marítimo donde fue fundada. Si
no menciono esta vez el nombre del establecimiento de marras es porque
al final la joven mesera trajo la factura detallada y, lo asombro es que
coincidían las cifras. No había la menor intención
delictiva, sino tal vez lo "establecido": vender rápido
y cobrar todavía a mayor velocidad porque las empresas turísticas
nacionales compiten entre sí con furia. Lo mismo por conseguir
la moneda nacional que los dólares norteamericanos.
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| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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