Semanario de información económica y financiera
   

Viernes, 21 de noviembre de 2003

 

DESDE EL MALECON CON...

Esas bodas cubanas tan raras que...

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Una boda es economía dura y pura. La gente suele casarse para amarse, si bien no toda una vida, al menos una buena parte de ella. Al menos hoy día ya no duran tanto como las de los abuelos o padres, que pasaban las bodas de plata y oro.

Pero el concepto económico de unas nupcias, en Cuba alcanza niveles de tragicomedia. El novio, venido de un país bien frío, fue puntual a la cita. Descendió del avión y ya todo estaba preparado porque la factura se abona en dólares de EEUU, que para eso el novio es un "yuma" o extranjero.

Como cuesta tanto casarse con un foráneo (a), el festejo por lo general se limita a un círculo bien cerrado de la familia. Esta del sábado por la noche tuvo un cupo aún másreducido y no hubo paseítos en un Ford descapotable por todo el Malecón habanero porque además de lo que cuesta, para muchos constituye un acto de moda trasnochado.

Sorprendente fue el besito de compromiso ante las necesarias cámaras, lo que motivó abundantes dudas acerca de la virilidad del ya legalizado consorte. De "piquito" fue poco. Una aproximación a la comisura de los labios y comprobado quedó que mejor besaban aquellos iniciadores del cine mudo con Rodolfo Valentino al frente.

Por suerte, luego las cosas se aclararon. Pero antes las dudas cundieron y algunos pronosticaron que la noche de hotel iría de mal en peor. El tour comprendía visitas al interior de la isla y nadie comprendió la verdadera razón por la cual el novio se largaba primero y que la joven viajaría después.

La confidencia de un allegado puso en claro que una buena parte de los asistentes fuimos, moralmente, timados. El novio resultó ser un farsante bien pagado por el auténtico novio amoroso, que desde lejos debió conocer pormenores del operativo nupcial dada su condición de hombre casado, pero prendido de amor por la cubanita. Ella, a emigrar por obvias ranzones económicas, y él a sufragar todo lo necesario por conformar el triángulo.

Economía dura y pura. Ni más ni menos.

Nada más cierto que el dinero y el amor todo (o casi todo) lo pueden alcanzar.

CBB

 

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