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Viernes
12 de diciembre de 2003
El
mercado laboral latinoamericano desafía a la teoría
económica
Las
paradojas de Brasil y Venezuela
Por
Mª Eugenia Ramiro Bargueño
La lógica y la teoría
económica nos dice que el crecimiento de un país ha
de relacionarse con su tasa de desempleo, de tal manera que si el
PIB aumenta, la cifra de parados tiende a disminuir y lo mismo ocurriría
en sentido inverso, como le sucedió a Argentina en su reciente
crisis.
Tal y como está planteada,
parece que la situación económica en Latinoamérica
es sencilla de resolver y más teniendo en cuenta el descenso
en el desempleo que se está experimentando en la mayoría
de los países. Sin embargo, todavía existen grandes
retos a los que hay que desafiar. Uno de ellos es la escasísima
calidad de los empleos creados. Para empezar, el concepto utilizado
para definir a quienes constituyen el desafortunado grupo de "desempleados"
es algo más amplio de lo que debiera, lo cual podría
justificar el increíble descenso de la tasa de paro.
No todos los países latinoamericanos
funcionan como Argentina y Colombia. En algunos de ellos, cuando
la situación económica es mala, los empresarios tienden
a reducir los salarios en lugar de despedir a los trabajadores.
Lo cual no deja de ser una forma de enmascarar la auténtica
realidad. Esto es lo que ha revelado Carmen Pagés-Serra,
coordinadora del último informe del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), que lleva por nombre: "Se buscan buenos
empleos: los mercados laborales en América Latina".
Y esto es lo que pasa ahora, por
ejemplo, en Venezuela, donde tanto fuentes oficiales como analistas
privados han confirmado que el paro ha descendido en octubre. Según
el presidente del país andino, Hugo Chávez, la tasa
de desempleo se sitúa en un 16,7%, el menor porcentaje en
lo que va de año. Sin embargo, algo se le ha olvidado al
mandatario, pues los expertos privados han calculado que la tasa
de desempleo oscila todavía entre el 22% y el 25%. A
pesar de que el empleo ha mejorado, el PIB del país ha experimentado
un descenso del 7,1% en el tercer trimestre del año.
En un intento por edulcorar la grave
situación a la que se enfrenta hoy Venezuela,en un discurso
ofrecido el pasado mes de noviembre ante diputados, alcaldes y gobernadores
oficialistas, el presidente ensalzó la cifra que revela el
incremento de población ocupada . El mandatario dijo que
la reducción del desempleo obedece a un trabajo coordinado
entre el Gobierno y el sector privado, "sobre todo la microempresa,
el cooperativismo, la recuperación de Pdvsa (la petrolera
estatal) es algo que impacta, la producción petrolera, la
producción de hierro, de aluminio".
La otra gran paradoja del mercado
laboral latinoamericano la ejemplifica Brasil, cuya economía
ha experimentado una mejoría. A pesar de un muy débil
crecimiento económico, con un PIB del 0,4% en el tercer trimestre
de este año, se puede afirmar que las condiciones económicas
han mejorado considerablemente. Esta rusqueante actividad económica
brasileña que es, no obstante, mejor que la de Venezuela,
revela una contradicción si añadimos que la tasa de
desempleados en el país ha subido al 12,9% en octubre.
Además, el organismo responsable
de elaborar las estadísticas económicas en Brasil,
el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas,
anunció hace un par de semanas que el número de desempleados
en las seis mayores ciudades del país llegó a 2,76
millones el pasado octubre, una cifra un 21,7% superior a la del
mismo mes del año pasado. Los porcentajes se refieren principalmente
a las ciudades de Río de Janeiro, Belo Horizonte, Recife,
Salvador, Porto Alegre y Sao Paulo, que concentran la mayor parte
de la población y la actividad económica de Brasil.
El Gobierno, sin embargo, esperaba una reducción del desempleo
en octubre ante las contrataciones anunciadas por el sector del
comercio para promover las ventas de fin de año y como consecuencia
de la reactivación de la industria (reactivación verificada
desde agosto), pero la tasa de paro no cedió.
La situación apenas ha variado
desde junio, momento en el que el desempleo alcanzó la cifra
récord del 13%, el mayor desde octubre de 2001. Estos desalentadores
resultados están muy lejos del objetivo del presidente brasileño,
Luiz Inácio Lula da Silva, quien tras reconocer que el desempleo
era una de las dificultades más graves del país, se
comprometió a generar cerca de cuatro millones de empleos
en sus cuatro años de gestión.
A pesar del caso de Brasil, se podría
decir que el resto de los países latinoamericanos están
registrando mejoras considerables en sus mercados laborales, tras
haberse encontrado inmersos en una situación bastante negativa
desde la crisis de la deuda rusa en los años 90.
En Argentina, por ejemplo, el desempleo
cayó un 15,6% en junio. Se trata del menor porcentaje de
desempleo desde mayo del 2001. El PIB de Argentina también
se ha recuperado, al haber crecido un 7,6% en el segundo trimestre
de 2003.
Sin embargo, la situación
económica en Argentina todavía no es buena, aunque
algo que permite paliar sus terribles consecuencias es, según
su presidente, Néstor Kirchner, la aplicación del
plan de subsidios estatales que otorga unos 50 dólares por
mes a casi dos millones de padres de familia desocupados. Colombia
es otro caso de descenso considerable de la tasa de desempleo que,
según los últimos resultados del Departamento Nacional
de Estadísticas (DANE), descendió. Un incremento del
4% en su PIB en el tercer trimestre de 2003 es otro dato positivo
que se puede añadir a su favor.
La calidad de las oportunidades laborales
es otro importante detalle que permite comprender la situación
laboral en los países latinoamericanos. Tan sólo el
37% de la población de América Latina llega a los
estudios secundarios, lo que, según el informe del BID, "genera
una brecha salarial cada vez mayor entre trabajadores cualificados
y no cualificados". Otro problema más que añadir
a la lista es que el 80% de los trabajadores cobra salarios muy
bajos lo cual lastra considerablemente las posibilidades de consumo
y consecuentemente limita el crecimiento económico a parte,
claro está, de las nefastas consecuencias sociales que acarrea
este hecho.
Según el economista español
Juan José Collado, "uno de los grandes problemas de
Latinoamérica es que los salarios y la productividad son
extremadamente bajos. Tal vez si se subiera la calidad de las condiciones
laborales, se conseguiría incrementar la productividad".
En su opinión, las condiciones de trabajo empeoran por la
volatilidad macroeconómica y por la desregulación
real del empleo. Otro de los grandes problemas para Collado es que
"las condiciones educativas tan sólo ha mejorado tres
puntos en los últimos 10 años".
"El 50% de la mano de obra latinoamericana
tiene sólo estudios primarios; el 37% llega a los secundarios
y solamente el 13% alcanza los terciarios". El economista aportó
otro dato escalofriante: el 11% de los niños trabaja. Todavía
el 50% de la población de América Latina vive en la
pobreza. En Venezuela, los hogares considerados extremadamente pobres
representan el 13,5% de la población, mientras que los que
se suman a una "pobreza normal" son, según el Instituto
Nacional de Estadística (INE), el 31,2%. En cambio, el porcentaje
de la población brasileña que vive en la miseria llega
al 22%, según un informe del Banco Mundial (BM) que se refiere
a finales de 2001 y la que está inmersa en una situación
extrema apenas supera el 4%.
El Gobierno argentino tiene también
trabajo por hacer: el 54,7% de los habitantes en centros urbanos
no logra adquirir los productos básicos. De hecho, el porcentaje
de la población sumida en la pobreza ha pasado de un 24,8%
en mayo de 2002 a un 27,5% el pasado mes de octubre.
Según los autores del nuevo
informe del BID, la ausencia de reformas políticas en profundidad,
unida a las políticas populistas tan de moda en América
Latina han sido los responsables de que la recuperación que
hoy esboza este continente haya sido lenta y a penas perceptible.
El crecimiento económico mundial, la subida de los precios
de las materias primas y una mejor situación de riesgo en
el mercado financiero son los factores externos que están
contribuyendo a la mejora.
Además la reducción
de importaciones que están llevando a cabo Brasil, Chile,
Perú, México y Colombia, y unas tasas de inflación
moderadas, excepto en Venezuela, son otros elementos que permiten
vislumbrar un horizonte más optimista para las economías
de América Latina.
BSL VNZ FZM
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