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Viernes 12 de diciembre de 2003


DESDE EL MALECON CON...

El "moribundo" goza de buena salud y además, trabaja

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)


En Cuba, y claro que los cubanos, cuando un artista no gusta, la gente no se lo piensa mucho y le cuelga el cartel de homosexual. Si es hombre, al adjetivo peyorativo se le añade el apellido "de carroza", y si es mujer, pues se la innscribe de un plumazo en el cuerpo benemérito del cuartel de bomberos. Entonces, cada cual fabrica sus historias caseras y se encarga de difundirlas.

Como es obvio y característico de buen gusto y apreciación, más allá de las fronteras de la predilección sexual, los hay que con esos "defectos" son muy aclamados, respetados y queridos. Ejemplos no voy a mencionar. No debo.

Con los políticos o dirigentes gubernamentales de importancia, ocurre algo bien diferente. Cuando "desaparecen" del ámbito público le cargan un cáncer mortal o lo someten a un imaginario proceso de investigación por replicar a la autoridad superior. Pero este último caso no es el más frecuente.

Los socorrido pues, es el "cangrejo", símbolo creado desde hace mucho tiempo en el ámbito internacional para identificar ese terrible mal que es el cáncer.

El caso más reciente de mortalidad casi inminente ha sido para el número dos de Cuba, el general de Ejército Raúl Castro, que tiene poco más de 70 años de edad. Cáncer de colon."Irreversible, mortífero y muy preocupante, habida cuenta de que es el sucesor de su hermano, el comandante Fidel".

En otro momento, a Raúl también le atribuyeron una muerte fulminante. Fue con ocasión de los juegos deportivos panamericanos, que para no interrumpirlos decidieron embalsamarlo.

Todo porque en realidad, el general desapareció del escenario público un buen tiempo, suficiente como para que comenzara a tejerse la fatal historia.

Y cuando menos la gente lo imaginaba, reapareció presidiendo un acto militar. Mis colegas le abordaron y en broma les comentó: "Tengo un cáncer, ustedes saben, en el colon, creo". Y luego una gran verdad: "No tengo mucho tiempo, estoy dedicado a la defensa fundamentalmente, por eso estoy perdido".

Valga aclarar que el término "perdido" significa para los cubanos algo así como desaparecido, muy ocupado, sin salir a la superficie.

Y escribo "gran verdad" porque mucho antes de su aparición pregunté inesperadamente por él a un vecino militar. El pobre hombre miró al cielo y a ambos lados y dijo que el ministro estaba todos los días en visitas de inspección en las unidades militares porque esto de la preparación para la guerra contra los gringos no ha dejado de ser un asunto muy serio.

Por ello estas líneas, que algo tienen que ver con la economía y con los que vivimos en la isla.

 

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