Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 12 diciembre de 2003

 

La encrucijada empresarial cubana

Por Rafael Alba
(Madrid)

 

La primera reflexión que han hecho los observadores internacionales tras el estallido de la crisis del holding turístico estatal Cubanacán es que parece obvio que no estamos ante un desfalco, al menos entendido tal y como figura en el diccionario de la Real Academia Española que lo define como: “tomar para sí un caudal que se tenía bajo obligación de custodia”.

Aunque es posible, que los errores de gestión de los que se habla en la nota oficial emitida por el Ministerio de Turismo cubano sobre el caso hayan traído algunos desfases financieros o patrimoniales a la gran empresa turística. Y también que la generalización de lo que en la isla se conoce comunmente como "resolvedera" (corrupción a pequeña escala) tenga algún impacto en el desajuste de las cuentas de la compañía.

Pero en la práctica del día a día de la gestión en las empresas cubanas hay muchas dificultades objetivas que se relacionan con la debilidad de la cadena de pagos en las empresas públicas, la necesidad de adquirir suministros en el interior o el exterior, o la falta de un sistema bancario local con verdadera potencia financiera que permita a las compañías jugar con un endeudamiento controlado para realizar las compras.

Estas realidades, por sí solas, no implican sin embargo, que no se pueda, y se deba, realizar una gestión rigurosa; pero sería ilógico no tener en cuenta estas peculiaridades a la hora de evaluar a quienes tienen la responsabilidad de dirigir los grandes holdings públicos.

El escenario se complica más aún tras la introducción de las normas del Plan de Perfeccionamiento Empresarial que, en ocasiones, chocan con la pura práctica del día a día de la gestión.

De hecho, la ortodoxia pretendida no siempre resulta posible de llevar a cabo.

CBB PLT

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