Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 19 de diciembre de 2003

 

El libre comercio: un tema de siempre

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

 

La decisión del presidente Bush de suprimir los aranceles impuestos hace más o menos 20 meses a determinados productos siderúrgicos ha dado lugar a multitud de comentarios. Dejando a un lado repercusiones políticas relacionadas con las próximas elecciones estadounidenses, lo cierto es que, según datos recogidos por el Instituto Americano del Acero, "los aranceles han perjudicado a los consumidores de acero, así como a las autoridades portuarias, estibadores, transportistas y otros negocios que prestan servicio a los importadores siderúrgicos". En EEUU hay unas 100.000 empresas que dependen de las importaciones de acero, que dan empleo a unos 12 millones de trabajadores. En cambio, el sector siderúrgico sólo da trabajo a unas 150.000 personas.

Las importaciones de productos siderúrgicos en EEUU han caído un 28,9% hasta el pasado mes de octubre, con lo que se sumaron 19,22 millones de toneladas. Durante el último mes de octubre entraron en EEUU 1,7 millones de toneladas, lo que representa un 8,5% menos que en septiembre y un 43,8% menos que en octubre del año anterior.

La reciente decisión de Bush de suprimir los citados aranceles ha despertado una ola de comentarios favorables en todo el mundo. Además, ha dado lugar a que se active el mecanismo para la supresión de las medidas de salvaguarda, que había impuesto la UE, para evitar la entrada de acero, que se deslocalizaría como consecuencia de la dificultad de acceder al mercado estadounidense.

Tras el fracaso de la Cumbre de Cancún (México) de la OMC, el pasado septiembre, los negocios se fijaron el objetivo de continuar las conversaciones, con vistas a que la Agenda de Desarrollo Doha pueda hacerse, en alguna medida al menos, realidad.

Incentivar el mercado mundial significa incentivar el crecimiento global y progresar de forma decisiva en la lucha contra la pobreza. La mayor responsabilidad de un freno al comercio mundial corresponde a los países desarrollados que deben reducir los subsidios que distorsionan el comercio agrario y ser flexibles con relación a las nuevas obligaciones reguladoras: los llamados asuntos de Singapur.

Algunos datos resultan especialmente llamativos. Y también alarmantes. Pero son datos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Por ejemplo, en Japón el hogar medio paga alrededor de 319 dólares más por arroz al año debido a las barreras para las importaciones que mantienen el precio nacional más alto que el de los mercados mundiales. Los contribuyentes de la UE gastan más de 500 millones de dólares al año para subvencionar la producción de guisantes y judías.

No todo son obligaciones de los países ricos. También los que se encuentran en vías de desarrollo han de aprovechar las oportunidades mayores o menores que les brinda la sociedad internacional. La Agenda de Desarrollo Doha puede ser un programa abierto a la esperanza. Reducción de barreras comerciales, contención de las subvenciones y adopción de una serie de medidas que contribuyan a fomentar el desarrollo, pueden ser algunos de los puntos de un programa que contribuya a disminuir el terrible abismo que hoy existe entre el Norte y el Sur.

Todo este programa se realiza en el seno de países democráticos y los electores pueden castigar con su voto ciertas medidas que puedan perjudicar, al menos temporalmente, a determinados sectores de la población.

Envíe sus comentarios

  

Edita Asesores de Publicaciones S.L.