Semanario de información económica y financiera
   

Viernes 19 de diciembre de 2003

 

DESDE EL MALECON CON...

El verbo que daña a la economía cubana

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Entre los actuales problemas que enfrenta la economía cubana no cabe la menor duda de que el verbo "resolver" es un auténtico azote desde los estratos primarios hasta los más elevados de la sociedad.

Y es que en la isla, "resolver" es el sinónimo de robar.

Lejos de lo que suponen analistas y economistas foráneos (y también nacionales) el origen de este vicio se remonta mucho más allá de la aparición del dólar en la isla. La 'resolvedera' es anterior a la etapa "clandestina" de la divisa del enemigo y de aquella en que fue liberado a principios de los 90.

La partida de nacimiento y florecimiento del mal habrá que encontrarlo justo en el momento en que desapareció la propiedad privada, cuyos últimos reductos fueron eliminados a raíz de la denominada "ofensiva revolucionaria" en 1968, en la que el más pequeño puesto de venta de helados o refrescos fue nacionalizado.

Ya éramos entonces los dueños absolutos de cuanto generara riqueza. Y como que al fin y al cabo todo nos pertenecía, pues resultaba lo más común que dispusiéramos a nuestro antojo, o al de nuestros amigos, de lo primero que se necesitase del almacén.

Fueron los años en que no hubo mejor destino para los contadores públicos que ponerlos a trabajar en otras plazas. Unos años aquellos en los que los almacenes carecían de candados ni controles porque todo "era del pueblo", como decía un ex alto cargo de la economía cubana actualmente retirado.

Casi como de la mano, más bien fundido en un estrecho abrazo, estaba la gran escasez devenida por el infeliz matrimonio del bloqueo comercial de EEUU y la incapacidad local para generar bienes.

'Resolver' entonces fue, y es, la manera en que muchos intentan solucionar sus problemas del día a día. De igual modo, la vía más expedita de ser expulsados de sus puestos de trabajo, multados, sancionados a cargos inferiores o, simplemente, ir camino de la cárcel. Porque se mire como se mire, al final todo es robar, robar al Estado.

Curiosamente, quien sanciona, tiene una gran responsabilidad. Hace algún tiempo, y me refiero a los años 80, un equipo oficial y cualificado se dedicó a investigar las causas que provocaban tal desorden. Cada ministerio tenía mucho que ver con el asunto.

Un simple ejemplo expuesto entonces era el caso de un niño que para ser aceptado en la guardería o círculo infantil, debía llevar consigo su camita. Madera y lona resultaban imposible de comprar. Había entonces que "resolver". Veinte años más tarde, el niño hacía sus estudios universitarios y los folios, la impresión y la encuadernación de la tesis de grado que papá y mamá debían "resolverlos" en su centro de trabajo.

Y así estamos hasta hoy día y por mucho tiempo, "resolviendo" los problemas cotidianos en la más amplia gama de lo que un mortal requiere para vivir. Un verbo con un poder destructivo para cualquier economía y que en Cuba carece de un indicador que denote la magnitud del daño que provoca.

Habrá que resolver este problema. Solucionarlo, mejor dicho.

CBB

 

 

Envíe sus comentarios

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.