Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 23 enero de 2004

 

Astilleros europeos: Una situación insostenible

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

 

Con estas palabras, Uninave, la patronal del sector naval, ha calificado en este momento la situación insostenible de los astilleros españoles. Calificativo que podría extenderse, con las naturales reservas, a los astilleros europeos. Y la construcción naval, como es sabido, constituye uno de los pilares de la industria siderúrgica.

La competencia con los astilleros de oriente, concretamente con los coreanos, se hace cada día más difícil. Una producción sobredimensionada y unos tiempos de entrega que, como mínimo, duplican el calendario de los grandes grupos orientales, destruyen, poco a poco, este sector. Hasta el extremo de que la UE ha acordado en fecha reciente autorizar “medidas temporales defensivas” para sostener a los astilleros públicos españoles. Se trata de que estos astilleros puedan competir con las prácticas irregulares de la construcción naval coreana.

El Gobierno español podrá subvencionar hasta el 6% del valor de contrato de determinados barcos, caso de que pueda demostrarse que, de otro modo, los coreanos ofrecerían un precio por debajo del de coste. A cambio, España se compromete a no hacer efectivas estas ayudas, hasta que no haya devuelto a las arcas comunitarias las que entregó previamente a los astilleros.

En definitiva, el programa necesita hasta el año 2010 unas inversiones anuales de 10.000 millones de euros.

Hace unos 10 años, en los tiempos de Jacques Delors (en aquella época presidente de la Comisión Europea), se presentó un plan más o menos como el actual. De los 14 proyectos aprobados sólo se han realizado tres. Los esperados efectos de las gigantescas inversiones públicas no se han notado en el crecimiento económico. Actualmente, con las economías de Francia y Alemania en crisis, parece todavía más difícil alcanzar algún resultado positivo. La idea, que ha sido lanzada sin encontrar eco, de que las inversiones en estos proyectos no contasen para el cálculo del déficit presupuestario, tampoco explicaría el verdadero eje del problema, que es decir que de dónde va a salir el dinero.

El negocio militar podría sacar a flote la lamentable situación de la construcción naval. Algo más o menos parecido a lo que sucedió con el sector aeronáutico. En el pasado ejercicio, los pedidos se han reducido a más de la mitad. La pérdida de cuota de mercado coloca a gran parte de los astilleros en una situación próxima a la quiebra.
Una posible solución podría residir en aumentar el valor añadido, gracias a un incremento de nuevas tecnologías. Los astilleros coreanos, y después los chinos, fabrican por debajo de costes y además con rapidez. Aquí los europeos no pueden competir. Pero el valor añadido de los asiáticos es pequeño.

Se pueden pensar en otro tipo de soluciones. Por ejemplo, llevar hacia el mar el transporte de mercancías, lo que tendría la ventaja de que se evitaría el colapso de las carreteras europeas. Pero para ello, hacen falta barcos rápidos, de fácil carga y descarga. Se disminuiría así el paro en los astilleros.

Otra solución podría consistir en conseguir determinadas fusiones en el sector naval. Izar y la francesa DCN ya han iniciado los contactos en este sentido.

Los grandes grupos europeos tienen que aceptar la realidad, que no se presenta halagüeña, si quieren sobrevivir. Este es el destino de un sector industrial en profunda recesión.
DTC ESP EUR

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