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Viernes
6 de febrero de 2004
El
Gobierno subirá los impuestos por explotación
Bolivia
quiere arreglar sus cuentas gracias a las petroleras
Por
Ryan O'Connelly
El Gobierno
de Bolivia está dispuesto a arreglar sus cuentas a costa
de las petroleras. En un movimiento calificado de populista por
algunos observadores, el Gabinete ha enviado al Parlamento un plan
económico en el que figura una subida hasta el 50% de los
impuestos que gravan a las empresas energéticas.
Con la nueva
tasa,
denominada Impuesto Complementario a los Hidrocarburos (ICH), la
presión fiscal sobre las petroleras pasará desde el
18% hasta el citado 50%. Todo dependerá de la superficie
de sus campos y el volumen de producción.
El presidente
Carlos
Mesa, que presentó el plan en un mensaje televisado, aseguró
que con la creación del ICH se recaudarán más
de 50 millones de dólares al año. Según él,
cuanto mayor sea la producción, mayor será la recaudación
fiscal.
Además,
Mesa ha procedido ya a la anulación de algunos artículos
del decreto promulgado por el Gobierno del presidente Sánchez
de Lozada durante su primer mandato en el año 1997, que concedía
a las petroleras la propiedad de los yacimientos.
La nueva política
de Mesa ha recibido el apoyo de diversas organizaciones políticas
y sociales bolivianas. Incluso algunas todavía siguen insistiendo
en que el Estado recupere el control del gas. "El
presidente Mesa está en la dirección correcta al derogar
ese decreto que fue perjudicial para el estado boliviano,"
afirmó el líder de la oposición, el diputado
cocalero Evo Morales.
También
Roberto Fernández, jefe
del grupo parlamentario del partido Nueva Fuerza Republicana (NFR),
mostró su apoyo a la decisión. "Mesa
fue valiente para derogar ese decreto maldito que entregaba nuestros
recursos a las petroleras".
Ahora las dudas
se ciernen sobre el futuro de las petroleras presentes en el país,
entre las que figura la española Repsol YPF. La portavoz
de Repsol no quiso hacer comentarios sobre el asunto.
Sin embargo,
fuentes cercanas a la compañía dijeron a Americaeconomica.com
que la subida de impuestos hasta el 50% no afectará a la
empresa. Incluso, estos observadores van más lejos e insisten
en que la reforma del Gobierno de Mesa es más de forma que
de fondo.El
Gabinete está obligado a anunciar medidas políticas
para que la población crea que el estado ingresa más
dinero afirman estas fuentes que recuerdan la presión
a la que está sometida el Gobierno ante el riesgo de que
se viva una nueva revuelta popular como la vivida a finales del
pasado año y que supuso la salida del anterior presidente
Sánchez de Lozada.
En principio, Repsol YPF no tiene miedo. Sus ejecutivos tienen el
convencimiento de que la actual presión fiscal que sufre
el sector energético es similar a la anunciada ahora por
el Gabinete. Bolivia mantiene una serie de impuestos cuya suma ronda
el 50%, aunque, están en función de la producción.
En este marco,
Repsol no se vería afectada porque sus actuales campos no
están todavía funcionando a pleno rendimiento. En
estos momentos, Repsol YPF paga unos impuestos del 18% en concepto
de regalías.
Además,
la firma española descarta la posible nacionalización.
Las restricciones a la propiedad privada de los campos de
gas o petróleo solo afectarán a empresas como Exxon
o Shell que quieran entrar en Bolivia y no a las que ya están
señalan fuentes cercanas a Repsol.
De todas formas,
hay todavía muchas incógnitas. La dirección
de Repsol,
encabezada por Alfonso Cortina y Ramón Blanco, espera ya
la celebración del referendum sobre las exportaciones de
gas natural previsto para el 18 de marzo.
Mientras, algunos
observadores son bastante pesimistas. Para ellos, Repsol YPF sólo
va a poder cumplir una parte de su proyecto de exportar gas natural
desde Latinoamérica a EEUU.
Estos analistas
recuerdan que Repsol YPF ha buscado alternativas a la posible 'congelación'
de las exportaciones de gas boliviano. Así, en diciembre
firmó con Shell un contrato de suministro para llevar este
combustible desde Trinidad y Tobago hasta la costa atlántica
estadounidense.
No obstante,
otros observadores advierten del peligro que puede suponer para
Bolivia un posible freno de las inversiones por parte de las empresas
energéticas. Así, por ejemplo, el plan del gasoducto
Pacific LNG que impulsa Repsol junto a Pan American y British Gas,
podría absorber unas inversiones de 6.000 millones de dólares.
Y todo para llevar el gas desde Bolivia a Perú o Chile, y
desde allí, una vez licuado, hasta EEUU. Ahora, nada es descartable.
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