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Viernes
6 de febrero de 2004
AMERICA
EN FOCO
Zona de riesgo
Por
Juan Varde
(Buenos Aires)
El
conflictivo panorama político-social boliviano ha derivado en un
hipotético conflicto regional.
Bolivia ha resucitado su viejo enfrentamiento con Chile.
Phil Chicola, director de la Oficina de Asuntos Andinos del Departamento
de Estado, repasó recientemente durante un encuentro en el Centro
de Estudios Internacionles y Estratégicos, un influyente estudio
de Washington sobre la situación de los países integrantes
de la Comunidad Andina (Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela) con
repecto al conflicto.
Por si esto fuese poco, esta situación ubica a Chile y a sus socios
preferenciales del Mercosur ante una responsabilidad que va más
allá de una relación de fuerzas de carácter bilateral.
Se torna sumamente difícil soportar los fundamentos de una política
de paz regional, cuando aún no se han cerrado antiguas heridas
que no hacen nada más que impedir la tan ansiada y proclamada integración
La solución a este problema compete en primera instancia a Chile
y Bolivia.
El conflicto comenzó cuando Bolivia perdió su salida al
mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883). Su aliado por aquellos
entonces, Perú, también cedió parte de su territorio.
En 1978, La Paz interrumpió las relaciones diplomáticas
con Santiago tras fracasar las conversaciones sobre la salida al mar.
Sin embargo, en los últimos años los dos países desarrollaron
intensas relaciones económicas y comerciales. Ricardo Lagos, presidente
de Chile, se mostró proclive a reanudar las relaciones diplomáticas.
Pero desde La Paz se sostiene que para ello hace falta solucionar previamente
el conflicto. Como vemos nadie saca los pies del plato.
Como consecuencia de las demandas boliviana respecto a este conflicto
se instaló una fuerte tensión en la Cumbre de Monterrey
después de que se produjera una agría discusión entre
Lagos y Mesa, después de que éste último planteara
sus peticiones en el plenario.
Las alternativas que se manejan hasta el momento a efectos de otorgar
una salida al mar a Bolivia son varias. Una de ellas consiste en la entrega
de una franja de territorio desde el límite Norte de la ciudad
de Arica (Chile) hasta la línea de frontera con Perú. Se
trata de una franja costera de 40 km y 2400 km2 de extensión territorial.
También se estudia la posibilidad de ofrecer un enclave en la costa
entre Arica y la frontera con Perú, construyendo un puerto y un
centro urbano turístico. No está definida la extensión
aunque abarcaría una decena de kilómetros.
A Bolivia le supondría no tener integridad territorial ya que uniría
la costa marítima al resto del país con una ruta a través
de Chile.
Los jugadores colocaron sus piezas perfectamente en el tablero ahora sólo
hace falta moverlas. La Región observa expectante, el margen de
error es inaceptable.
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