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Viernes 13 de febrero de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

Cuba, la gran Feria de la… lectura

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

A poco menos de iniciada la XIII edición de la gran Feria Internacional del Libro de Cuba, por cada uno de los 250 000 visitantes ha correspondido la compra de dos libros, según las estadísticas de sus organizadores.

Dicho de otra manera, que se ha vendido medio millón de ejemplares, mucho más que en la anterior edición del evento. Y eso que aún que la Feria recorra otras 33 ciudades de la isla.

Lo que aún no se sabe es cuáles han sido los libros más vendidos. Resulta probable que para los menores, haya sido el famoso Harry Potter, con toda una serie de sorpresas armables o pegables que el padre que dispusiera de dos dólares, o más, pudiera facturar hasta unos 10, toda vez que en moneda nacional no podía adquirirse.

Y por los treinta y tantos también anda la representación de las editoriales del país al que le fue dedicado el evento (Alemania) y que meses antes del inicio declinó su Gobierno tal honor. La política, que suele introducirse como ninguna otra actividad lo mismo en una competencia de pescadores que en un encuentro culinario, no perdió oportunidad para colarse por entre los muros de la gran fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

Hans Otto Dill, ensayista y profesor alemán, declaró a un diario local haber escuchado en Cuba una obra musical de Schumann que “jamás he podido escuchar en Alemania”.

No muy detrás quedó Andrés Sorel, presidente de la Asociación de Escritores de España, cuando afirmó en el encuentro de editores que, “una cultura propiamente española brilla por su ausencia y las personas que buscan alumbrarla tratan de ser silenciadas”.

Extranjeros radicados en Cuba casi ni se han aparecido por los sitios de venta en divisas. Cambian el dólar por 26 pesos cubanos y ahí tienen por lo general un buen texto en su sentido más amplio.

Mire como se mire, el acontecimiento del libro es trascendental. Nadie que no viva en la isla puede imaginarse la verdadera epopeya que significa para una familia trasladarse a las instalaciones de La Cabaña, en una ciudad donde el transporte público es insuficiente. Y sin embargo, ahí está el cuarto de millón de habaneros que han acudido a la Feria.

Y hay algo más que causa extrañeza en los mecanismos imaginativos. Por el precio de la fruta más codiciada en la isla (que será el mamey por los siglos de los siglos) con un precio estratosférico de 20 pesos, cualquiera puede llevarse a casa un par de novelas clásicas de todos los tiempos.

CBB

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