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Viernes, 20 de febrero de 2004

 

Roberto Rodríguez Marchena

"En Santo Domingo estamos asistiendo a un proceso de africanización"

Roberto Rodríguez Marchena, analista social y político de República Dominicana, directivo de la Red Vida Cotidiana y editor de Perspectiva Ciudadana, piensa que su país sufre una crisis económica inducida por las políticas del actual Gobierno y confía en que Hipólito Mejía sea derrotado en las urnas para que la situación empiece a solucionarse.

Por Norma Domínguez



-El presidente Hipólito Mejía está enfrentando un escenario bastante adverso en estos últimos compases de su mandato. ¿Cómo describiría la situación actual en República Dominicana?

- Fundamentalmente, se trata de una crisis de confianza. Las autoridades han venido aplicando, desde diciembre de 2000, un conjunto de medidas de corte neoliberal. Un "paquetazo" que ha significado una elevación de los impuestos, tanto para los ciudadanos como para las empresas. Al mismo tiempo, ha habido un proceso acelerado de endeudamiento externo. Lo mismo que pasó con Argentina durante el gobierno de Menem, a los dominicanos se les hizo creer que el país tenía capacidad de endeudarse más, bajo el argumento de la relación entre esta magnitud y el Producto Interior Bruto (PIB). Naturalmente, también como ocurrió en Argentina, la recaudación fiscal del país no era suficiente para soportar este endeudamiento externo, millonario y agresivo. Y el resultado fue que se entró en una recesión. Las empresas, además, no podían aguantar los impuestos y el país no estaba en condiciones de pagar el servicio de la deuda. Esto desencadenó, naturalmente, una crisis bancaria y las autoridades decidieron darle solución violando la ley monetaria.

- ¿A qué se refiere con "violar la ley monetaria"?

- Le explico: la ley monetaria establecía que a los ahorradores sólo recibían intereses por un máximo de medio millón de pesos dominicanos, con independencia del monto total de su capital. Pero el gobierno evadió la ley y emitió dinero "inorgánico". Es decir, dinero ficticio para salvar a grandes ahorradores, muchos de los cuales eran amigos de las actuales autoridades oficialistas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). De esta forma se pusieron a circular miles y miles de millones de pesos, que se utilizaron para comprar dólares y generaron una devaluación del peso.

- Explíqueme en qué sentido este dinero que lanzó el gobierno es "inorgánico"...

- Es "inorgánico" en el sentido de que es dinero sin respaldo. No se puede emitir dinero cuando la economía no está produciendo riqueza. Hubo una abundancia de dólares. Y para ir en auxilio de esos grandes ahorradores se emitieron certificados con intereses de entre el 32 y 36% anual. Entonces, para poder pagar esos certificados, si no hay dinero hay que emitirlo. Y eso es lo que ha pasado. Ha habido un exceso de circulante en la economía que ha devaluado la moneda. En República Dominicana estamos asistiendo a un proceso de "africanización". De ocho pesos dominicanos que se necesitaban para conseguir un dólar, hemos pasado a 58 en el plazo comprendido entre enero de 2003 y enero de 2004.


- ¿Existe la posibilidad de que el presidente Hipólito Mejía se vea, frente a este escenario, obligado a abandonar el gobierno, como ha sucedido con otros mandatarios de la región?

- El caso dominicano es bastante diferente a lo que sucedió en Bolivia con Sánchez de Lozada o en Argentina, con Fernando De la Rúa. Las próximas elecciones están a menos de 100 días y se vislumbra el triunfo de la oposición. De modo que la gente está relativamente tranquila porque sabe que en menos de 100 días va a haber un cambio de política, lo que anula elimina la necesidad de hacer "saltar" al actual mandatario. Existe un gran descontento ciudadano. La popularidad de Mejía se sitúar, en todas las encuestas, en el 10%, más o menos. Mientras que el principal opositor, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) del ex-presidente Leonel Fernández tiene cerca del 65% de las simpatías electorales.

- ¿Cuáles son los síntomas sociales de este descontento?

- Los dominicanos protagonizaron hace poco tiempo una jornada de 48 horas de huelga general pacífica, que luego se radicalizó por algunos encontronazos con pequeños grupos radicales que produjeron ocho muertes. Pero la población, desde el empresariado más alto hasta el trabajador por cuenta propia, se mantuvo en su casa y apoyó la huelga. Fue una muestra de rechazo absoluto hacia las políticas públicas de la administración actual.

- Todo indica que el futuro presidente dominicano será Leonel Fernández. ¿Con qué se va a encontrar cuando asuma y cuáles son los principales desafíos que va a tener que afrentar?

- Todas las encuestas, formales e informales, "on line" y personales, le conceden cerca del 65% de los votos a este hombre, que fue presidente de la República entre 1996 y 2000. La segunda fuerza política sería el PRD, con un 10%, y en tercer lugar, la Democracia Cristiana (DC) con el 8 ó 9%. No hay ninguna posibilidad de que ni el PRD ni la DC, ni siquiera aliados, puedan derrotar al PLD. Sí hay grandes temores en la población porque, aún sabiendo que va a ser derrotado en las próximas elecciones, Hipólito Mejía se ha empeñado en volver a presentarse. Además tiene el control de la Junta Central Electoral y algunos presumen que podría realizar algún fraude que le permitiera mantenerse en el poder.Naturalmente, en República Dominicana hay una clara conciencia. Se sabe que existe una Carta Democrática que fue votada y aprobada por todos los países de América Latina, en una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) el 11 de septiembre de 2001, que impide a cualquier gobierno ilegítimo e instalado por la fuerza o el fraude, permanecer en esta organización. Tampoco los militares dominicanos van a respaldar a un presidente que quiera permanecer en el poder por encima del deseo de los ciudadanos.

- ¿Cómo analiza este "capricho" de Mejía?

- Efectivamente, parece un capricho. Pero podría agregarle algo: también existe una pugna por conservar el liderazgo del partido oficialista, que tiene mucha fuerza en el parlamente y en los gobiernos locales. Probablemente la estrategia, y esto son suposiciones mías, consiste en mantenerse dentro del partido para poder dirigir la oposición al inevitable gobierno del PLD. Y desde allí, con el control del PRD, negociar algunas leyes.

- Leonel Fernández ya fue Presidente de la República. ¿Su actual popularidad se debe a que hizo una buena gestión en el mandato anterior o se trata de un voto de castigo al PRD?

- Ambas cosas. Su gestión podría definirse como un buen gobierno, que dio continuidad al proceso de reforma iniciado en 1991. Fue conservador, pero también profundamente reformador. Saneó las instituciones públicas de la corrupción y las "coimas" (sobornos) y logró reducir todo eso a una mínima expresión porque tuvo una gran voluntad política. Durante su gestión se crearon alrededor de 600 mil puestos de trabajo, la inflación se mantuvo en índices normales y la economía creció un 8%. Sin embargo, no hubo una adecuada distribución de la riqueza. Pero sobre todas las cosas, lo que más buscan hoy los dominicanos es la tranquilidad. Que las leyes funcionen. En definitiva, que el sistema funcione.

 

   

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