Semanario de información económica y financiera
   

Viernes 20 de febrero de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

Cuba a las puertas de un serio problema

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Está más que confirmado que el cubano-dominicano generalísimo Máximo Gómez, uno de los grandes jefes insurrectos durante la guerra de independencia de Cuba, es uno de los mayores y mejores cubanólogos de todos los tiempos.

Aquello de que si no llegamos, nos pasamos y que nos resulta tan difícil encontrar justo el centro para solucionar algo, ha quedado demostrado ante el muy serio problema creado por un decreto ley que modificó la Ley 60 (Código de Viabilidad y Tránsito) que las fuerzas especializadas de la policía deben hacer cumplir.

Miles de licencias retiradas en todo el territorio cubano, sólo el pasado año (44.588 en Ciudad de La Habana) han hecho colapsar, o al menos ponerle los pelos de punta, a quienes deben administrar vehículos automotores para dar servicio en piqueras de taxis, la amplia red turística, empresas y hasta aquellos que deben repartir el gas a domicilio.

Un sistema de puntuación que al acumular los 36 puntos provoca la retirada de la licencia, sin tener en cuenta si se trata de un chofer profesional o un simple propietario que a falta de gasolina emplea el auto sólo para emergencias o paseos de fin de semana. Ciertamente, en muchos casos la retirada del permiso de conducir se debe a la morosidad en al pago de las multas y en otros al cupo de los 36 puntos. Para que se tenga una idea: saltarse dos “Pare” o “Stop” en el período de 12 meses implica retirada inmediata de la licencia.,

Esta avalancha comenzó, o coincidió, con la muerte por accidente de tránsito del conocido artista Polo Montañés en diciembre de 2002, lo que causó una verdadera conmoción nacional e internacional y la puesta en marcha de las modificaciones en enero de 2003.

Y a partir de ese instante, la constante agonía del conductor ante un código bien severo. Tanto, que algunos policías en provincias le exigen a los coches con matrícula de Ciudad de La Habana el rústico candil o mechón carretero. Esto, si no reclaman lo que en muchas casas ni existe ya: el famoso botiquín. Como es de suponer, a continuación llega la multa.

Que se sea extremadamente severo con quienes conduzcan sin permiso (11.992 personas) y aún más, ebrios, nadie lo pone en duda y hasta se aplaude por unanimidad. Pero del dicho al hecho, como se dice en la calle, hay un buen trecho. El justo medio no acaba de aparecer.

Todo esto ya acarrea serios problemas de logística en las empresas cubanas, afectaciones económicas, más irritación y molestias para todos, y hasta algunos avispados ya hablan de problemas políticos o por lo menos que tengan una solución de ese carácter.

Mientras tanto, seguiremos con un código de primer mundo y una red vial y señalizaciones de tercer mundo hacia abajo. Eso sí, conduciendo lo mismo por campos y ciudades, con tanto celo como si estuviésemos sobre un terreno minado del que existe alguna experiencia también cuando las campañas militares en Africa.

CBB

 

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