Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 20 de febrero de 2004

 

AMERICA EN FOCO

Santos y monjas

Por Juan Varde
(Buenos Aires)

 

"No hay partido político compuesto solamente por santos y monjas", la frase del día en Brasil, poco feliz por cierto, pronunciada por el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), José Genoino, en relación al gravísimo caso de corrupción que sacude al Gobierno de Ignacio Lula Da Sila.

La política brasileña es un hierro candente, un comentario del presidente del Superior Tribunal Federal Mauricio Correa, sugiriendo la suspensión temporal en sus funciones de Jose Dirceu, jefe de Gabinete y hombre de extrema confianza de Lula, mientras se investigan los hechos de corrupción cometidos por su delfín político, el ex jefe de Asuntos Parlamentarios de la Presidencia, Waldomiro Diniz.

De inmediato la crisis política, afectó a la economía. Como a menudo sucede, el riesgo país aumentó un 2%, llegó a los 550 puntos básicos (5,50 puntos porcentuales) y la Bolsa de Sao Paulo cerró con una caída cercana al 2%.

La crisis financiera no se profundizó, por el momento, pues los rumores de que Dirceu habría ofrecido su renuncia fueron desmentidas contundentemente por el principal vocero de Lula.

Sin embargo, los operadores consideran que no le será nada sencillo al presidente contener el escandalete iniciado el viernes pasado, ya que pueden verse atrasadas las reformas del Estado, tan necesarias, generando un desinterés de los inversores en Brasil.

Ante la reacción provocada por sus dichos, el juez Correa, con muy poco tacto político, sostuvo que no había dicho lo que dijo, lamentablemente el daño ya estaba hecho y de tal magnitud que los principales funcionarios del Gobierno aseguraron en diversas conferencias de prensa, que Dirceu estaba atado a su silla.

La hipotética caída de Dirceu, cabeza política del Gobierno dejaría a Lula Da Silva, a la deriva. Por si esto no alcanzara, una nueva revelación ahonda la crisis. Waldomiro Diniz fue filmado negociando apoyo para las campañas del PT de Río y Brasilia durante 2002 y habría continuado manteniendo relaciones con la mafia del juego cuando ya era funcionario del actual Gobierno.

No un simple funcionario, sino el hombre que representaba a la Presidencia en las negociaciones con el Congreso. Ahora además, está siendo investigado por lavado de dinero.

Por el momento, Lula se mantiene ajeno a estos comprometedores episodios. De los casi dos discursos diarios que pronunciaba, se redujeron a uno ó ninguno y en los actos públicos en los que participó no hizo mención alguna a la crisis.

La posibilidad de que se abra una, no deseada, comisión parlamentaria de investigación, es incierta por el momento, debido a que la oposición debe reunir 27 votos, la tercera parte del Senado y le es dificultoso.
A un año y dos meses de gestión, el Gobierno busca desesperadamente sortear la crisis. No será que el diablo entró en ella.

BSL

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