Semanario de información económica y financiera
  

Viernes, 27 de febrero de 2004

 

La amenaza de Arcelor

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

 

Arcelor, principal productor de acero en el mundo, ha conseguido sus primeros resultados positivos desde su constitución, hace tres años, por la fusión de la luxemburguesa Arbed, la francesa Usinor y la española Aceralia. Ganó durante el pasado ejercicio 257 millones de euros frente a unas pérdidas de 121 millones en 2002. Este resultado es debido a varios factores, como son el ahorro de costes por valor de 405 millones de euros, el mantenimiento de los márgenes en las ventas y las inversiones fuera de Europa.

Este magnífico resultado representa un ahorro de 100 millones de euros más de los previstos en el plan de integración. Arcelor redujo durante el pasado ejercicio la deuda en 1.500 millones de euros, hasta alcanzar los 4.464 millones. Todos estos resultados han sido obtenidos a lo largo de un año fiscal caracterizado por el incremento de los precios del acero, por la apreciación del euro y por la caída de las ventas, que se puede valorar en un 2,5%. Estas ventas se acumularon sobre todo en la UE, donde se alcanzó un 76% de la facturación.

Arcelor invierte en diversos mercados en desarrollo, como pueden ser la Europa del Este, Turquía, China y Brasil.

En cuanto a la contribución española, es de destacar que Aceralia disparó su beneficio hasta 111,4 millones de euros en 2003, frente a un resultado de 1,1 millones de euros en 2002. Sus ventas representaron los 4.370 millones, lo que significa un 7,4 % de aumento.

Ahora viene la parte negativa, que se centra en el Protocolo de Kioto. La política internacional sobre el Cambio Climático se basa en tres principios básicos que son: el de precaución, el de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” y el de garantizar el desarrollo de los países pobres. Respecto al primero, aunque aún no existe la certeteza absoluta de que estas emisiones provocan el 'efecto invernadero' no es excusa para posponer las acciones que mitiguen los efectos de esas emisiones. El segundo principio establece la necesidad de acuerdos globales en la lucha contra el cambio climático y reconoce que los países desarrollados deben soportar los compromisos que se establezcan. Por el tercer principio, se garantiza, a través del concepto de desarrollo sostenible, el desarrollo de los países pobres.

El Protocolo de Kioto estableció los límites obligatorios a las emisiones de gases de 'efecto invernadero', durante el periodo de tiempo comprendido entre 2008 y 2012 a la vez que amplió la relación, que ya existía, de estos gases.

Ahora Arcelor ha advertido de que se verá obligado a trasladar fuera de la UE la fabricación de sus productos menos elaborados si el Protocolo de Kioto le obliga a comprar derechos de emisión.

Precisamente, la Secretaría de Estado de Energía de España, ha iniciado una serie de contactos con las patronales sectoriales, integradas en la CEOE, para elaborar el futuro Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión que debe estar redactado a finales de marzo. El objetivo de este plan es cumplir el reparto de emisiones decidido por la UE de acuerdo con el Protocolo de Kioto.

Arcelor se queja de que la directiva no le permite cerrar una planta en un país europeo y utilizar los derechos de emisión liberados en otro estado miembro, pues las cuotas no están repartidas para Europa en general, sino por países.

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