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Viernes 5 de marzo de 2004

 

Crisis insostenible en el país andino

La dimisión del embajador venezolano ante la ONU pone en evidencia la crisis del país

Por Mª Eugenia Ramiro

Desde el pasado viernes, la violencia se ha apoderado de las calles de Venezuela. La tensión aumentó todavía más cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que iba a anular casi un millón de las firmas recogidas para convocar un referéndum contra el presidente Hugo Chávez. Esto unido a la reciente dimisión del embajador venezolano ante Naciones Unidas (ONU), Milos Alcalay, hombre de confianza de Chávez, confirma la crisis que se vive en algunos sectores del Gobierno bolivariano, pues este alto diplomático es el segundo en dimitir desde que Roy Chaderton salió de la cartera de Exteriores de Venezuela el pasado mes de febrero.

La explosión de violencia comenzó el pasado 27 de febrero, cuando la opositora Coordinadora Democrática (CD) convocó una movilización que trataba de hacer llegar a los miembros del G-15, que estaban celebrando la Cumbre de Caracas, un documento que expresaba su rechazo al Gobierno de Hugo Chávez.

Hay distintas versiones sobre lo que sucedió ese día cuando este grupo llegó al Teatro Teresa Carreño. Fuentes de la oposición han asegurado a Americaeconomica.com que la manifestación pacífica que emprendieron hacia la sede de la Cumbre del G-15 fue duramente reprimida por la Guardia Nacional.

Sin embargo, los partidarios de Chávez han comentado que "los manifestantes acudieron a la movilización, supuestamente pacífica, preparados para provocar actos violentos con cócteles molótv y otros objetos".

Un periodista venezolano ha profundizado todavía más en esta versión y ha explicado a este diario que hay una ligera confusión dentro de la CD, ya que "agrupa un espectro muy heterogéneo: aglutina miembros desde la ultraderecha a la ultraizquierda". Opina que precisamente, han sido estos "ultras" de ambos bandos, quienes han promovido las manifestaciones violentas. Pero ha sugerido algo más inquietante: el apoyo indirecto que la CD ha estado ofreciendo a este colectivo radical. Para este mismo periodista: "Aunque la Coordinadora nunca ha incitado a la oposición a lanzar piedras, sí que le ha pedido que mantuviera la presión en las calles".

Sea cual fuere el grupo que inició la revuelta, lo cierto es el terrible resultado con el que se saldó aquella movilización: dos muertos, aproximadamente 50 heridos y numerosos detenidos. Lo que ha hecho que a partir de entonces, la violencia en el país haya ido en aumento.

La quema de basuras, el bloqueo del tráfico en las ciudades y el lanzamiento de gases lacrimógenos por las calles ha sido lo que ha crispado el ambiente de Venezuela en los últimos días. Los centros industriales de Valencia y Barquisimeto, la ciudad petrolera de Maracaibo y el municipio de Chacao han sido algunas de las zonas en las que se ha radicalizado el conflicto.

Fuentes de la oposición llegaron a comentar a Americaeconomica.com que probablemente, "toda esta ola de violencia podría llegar a desembocar en una huelga general que afectara por completo a todas las ciudades de Venezuela".

De hecho, durante esos días, las movilizaciones han obligado a algunos bancos y comercios a cerrar sus puertas al público por temor a lo que estaba sucediendo en las calles.

El ambiente se ha caldeado tanto, que incluso en algunos sectores se comparaba el estado de las calles venezolanas con las de Haití, tras el último conflicto que, por cierto, culminó con la salida del presidente del país caribeño, Jean Bertrand Aristide. Sin embargo, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Richard Boucher, y otros funcionarios han manifestado a la prensa que no existe ninguna similitud entre ambos acontecimientos: "Nos enfrentamos con la crísis en Haití que tenía muchos años y que es única".

Por si esto no fuera suficiente, el CNE dio el pasado martes otro motivo a la oposición para que se incrementara aún más la tensión en Venezuela. El organismo electoral anunció que el número de firmas válidas recogidas por la oposición no eran suficientes para celebrar un referéndum contra Chávez.

La semana pasada, el CNE ya había informado de que iba a investigar casi un millón de firmas "sospechosas", al presentar una caligrafía idéntica. Según ha comentado la oposición, la medida adoptada por el organismo electoral está completamente manipulada.

Cuando el año pasado se constituyó el CNE, a petición de la oposición venezolana, se fijó que este organismo debía estar compuesto por dos miembros de la oposición (Ezequiel Zamora y Mejía Sobella), dos partidarios del Gobierno (Jorge Rodríguez y Oscar Bataglinni) y una persona neutral (Francisco Carrasquero). Sin embargo y según ha informado el diario venezolano El Descifrado, hay claras sospechas de que Carrasquero no adopta un papel neutral dentro de este organismo. La razón que alega la oposición es que la estructura del CNE no la compuso la Asamblea Nacional, sino el Tribunal Supremo de Venezuela.

Un miembro de la organización Plataforma Democrática ha explicado a este diario que los 3,5 millones de firmas que aseguran haber recogido cumplen todos los requisitos exigidos por el CNE, pero que, de repente, el Consejo electoral estableció una nueva norma para frustrar el referéndum revocatorio contra Chávez: las "planillas planas".

Al parecer, los firmantes tenían que poner su nombre, fecha de nacimiento, DNI, firma y huella dactilar en las planillas. Sin embargo, el CNE ha rechazado, según esa nueva norma, las firmas que presentaban una caligrafía similar sólo en el nombre, la fecha de nacimiento y el DNI, sin considerar la caligrafía que presentase la firma, ni la huella dactilar.

Este militante de Plataforma Democrática ha explicado que son precisamente la rúbrica y la huella dactilar las señales que identifican a cada persona y que a muchos ancianos, les han escrito los demás datos otros individuos que acudieron también a firmar, dado que a estas personas mayores les tiembla el pulso al escribir.

Como era de esperar, la reacción de la oposición, del Centro Carter y de la Organización de Estados Americanos (OEA) (observadores en todo momento del Reafirmazo) no se hizo esperar y comenzaron a protestar por la decisión del CNE.

Las reivindicaciones cobraron tantísima importancia, que el organismo electoral y la CD emprendieron una serie de negociaciones para tratar de flexibilizar los mecanismos que permitiesen a los firmantes de las rúbricas "sospechosas" reclamar su autoría a mediados de marzo.

Parece que el debate entre ambos se centrará en cuestiones principalmente técnicas que tiendan a facilitar la revisión de las firmas invalidadas. Según han informado fuentes venezolanas, quizás, la cuestión principal que se trate sea la ampliación del plazo para el mecanismo de "reparo". La oposición pretende incrementarlo en cinco días, en lugar de dejarlo sólo en dos.

Paradójicamente, la oposición ha aceptado este encuentro con el CNE, a pesar de que prolongará el tiempo del proceso contra Chávez, que es justo lo que quieren evitar. Si la convocatoria del posible referéndum contra Chávez se celebrase después del 19 de agosto, las consecuencias serían desastrosas para la oposición venezolana.

La Constitución bolivariana establece que el mandato de un presidente dura seis años. También prevé la posibilidad de que se celebre un referéndum revocatorio sólo después de que se haya cumplido la mitad más un día de este mandato. Razón por la que el referéndum contra Chávez no se podía celebrar hasta el 19 de agosto del año pasado. Sin embargo, si pasan más de dos tercios del mandato, lo cual se produciría el 19 de agosto de este año, el vicepresidente del país, Vicente Rangel, asumiría el poder, aunque se realizase la consulta revocatoria.

Pero es que, además de la oleada de violencia y del problema con el CNE, hay que sumar un nuevo escándalo que pone en ascuas al Gobierno de Chávez. Ayer el embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, Milos Alcalay, abandonó su cargo de en señal de protesta por la actuación "represiva " del Ejecutivo. Para Alcalay: "Venezuela no está respetando la promoción de la democracia, ni los derechos humanos".

El auténtico escándalo es que esta renuncia se ha producido en un momento en el Alcalay estaba a la espera de ser trasladado a la Embajada de Venezuela del Reino Unido.

Alcalay es el segundo alto funcionario de Venezuela que abandona su cargo recientemente. El pasado mes de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores, Roy Chaderton fue sustituido por Jesús Pérez. Aunque algunos observadores dudan de los motivos reales de este cambio, la versión oficial es que Chaderton dejó el cargo "por motivos de salud".

En el entorno de Chávez se rumorea que, debido a la alarma que han generado estos hechos, podría producirse una nueva crisis en el país desde que el mandatario llegó al poder en los años 90.

El primer gran problema con el que se enfrentó Hugo Chávez fue cuando en diciembre de 2001 el Congreso venezolano le concedió la posibilidad de aprobar las leyes, a través de la Ley Habilitante. Entre las 49 normas que aprobó entonces el mandatario bolivariano figuraban dos que provocaron una especial polémica: la primera fue la Ley de Hidrocarburos, que suponía un mayor control de Chávez en Petróleos de Venezuela (Pdvesa), la principal empresa petrolera del país, y la segunda fue la Reforma Agraria, que promulgaba la expropiación de las tierras que no se estaban utilizando. Todo el sector empresarial se opuso a ambas normas. A raíz de la entrada en vigor de esta última ley, la oposición convocó un paro de un día.

En 2001 ocurrió otro hecho que no facilitó las cosas. Algunos gerentes de la petrolera estatal Pdvsa, no aceptaron el cambio que se produjo en la cúpula directiva de la firma, por considerar que estaba desarrollando una política favorable al Gobierno. En señal de protesta, los gerentes iniciaron un paro, que acabó con su despido.

Pero la primera crisis realmente importante vino poco después, con el famoso 11 de abril de 2002, fecha en la que la oposición venezolana convocó una marcha pacífica frente al Palacio de Miraflores en señal de descontento por la actuación gubernamental. Todavía hay muchas dudas acerca de lo que realmente pasó en aquella manifestación, pero lo cierto es que unos individuos no identificados comenzaron a disparar contra los huelguistas, lo que acabó convirtiendo la movilización en una masacre.

Este fue el motivo que llevó a la oposición a dar un golpe de estado liderado, entre otros, por general Efraín Vásquez Velasco. Este acto, que para algunos observadores contó con el apoyo de EEUU, sacó a Chávez del poder durante 48 horas, en las cuales se nombró nuevo presidente de Venezuela al empresario Pedro Carmona Estanga.

Meses más tarde, estalló la segunda gran crisis. En diciembre de 2002, Fedecámaras y la Junta Petrolera convocaron una huelga de un mes, que trajo nefastas consecuencias para la economía venezolana. El Gobierno despidió a los 18.000 empleados de la petrolera y tomó posesión absoluta de Pdvsa.

El clima de tensión que vive ahora Venezuela parece indicar que sería probable el estallido de una nueva crisis de mayor envergadura si la oposición no logra que el CNE valide esas más de 800.000 firmas "sospechosas". Crisis que sería difícil de soportar para un Ejecutivo que ha sufrido ya tantos enfrentamientos.

VNZ PL

   

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