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Viernes 5 de marzo de 2004
DESDE EL MALECON CON... Palabra cubana en la mira Por
Aurelio Pedroso
Si mi editor en Madrid estima a bien, quisiera esta semana responder y reflexionar junto a algunos lectores que se han tomado su tiempo leyéndome y escribiendo opiniones, las más variopintas a la casa matriz. Y eso, en verdad, lo agradezco con el alma. Para los cantantes, los aplausos; para los cronistas, los lectores que dan de sí, sea para lo que sea. El mismo efecto, tal vez más para los segundos que para los primeros. Nadie abandona el periodismo porque le critiquen, mientras que rechiflas tras rechiflas hacen cambiar de oficio al que pretenda conmover multitudes ante un micrófono. La milonga será breve. Dicho de otra manera y para los cubanos allende los mares: la “guantanamera” no se extenderá más allá de algunos breves minutos. Con el nacimiento del América Económica, sobrevino por vez primera en tantos años de periodismo una verdadera avalancha de opiniones. Un poco más atrás algunos preguntaban quién me pagaba, si la Fundación Nacional Cubanoamericana o el Poliburó del Partido Comunista cubano. Aquello pronto desapareció justo cuando arribó en la práctica el afortunado término del “equilibrio” y aprovecho para agradecer a ese consejo editorial de una publicación en Miami que me lo ha concedido a manera de premio. Una gran responsabilidad asume el cubano que en estos tiempos opina sobre la realidad de la isla hacia el exterior. No siempre sus criterios agradan lo mismo para el que marchó de Cuba y aguarda con impaciencia el regreso con licencia bajo el brazo para matar, que para algunos en el interior que leen en silencio y suponen a veces alguna razón rara y bien espesa de carácter “ideológico”. Opiniones al fin y al cabo. Nada mejor que ser expuestas. Admiro a quienes han dedicado parte de su tiempo en leer ”Desde el Malecón con”, columna que continuará hasta que tenga vivencias que contar o una fuerza mayor me obligue a otro menester. Gusten o no gusten siempre intentaré, queridos Juan, Ralph, Virgilio y otros tantos y tantas más, sentarme en el muro del Malecón a mirar siempre con la palabra hacia adentro y luego hacia fuera sin permiso de salida. Y como no se me ocurre otra cosa mejor que anunciar retirada, desde este principio de marzo les deseo a todos un feliz año nuevo.
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| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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