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Miércoles 17 de marzo de 2004 Chávez sólo acatará lo que dicte la sala constitucional del Tribunal Supremo El vicepresidente venezolano, Vicente Rangel, ha anunciado que el Gobierno sólo aceptará la resolución que dictamine la sala constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en cuanto a las más de 800.000 firmas "sospechosas" que decidió validar el pasado lunes la sala electoral de este mismo Tribunal. Aunque Rangel no ha afirmado directamente que el Gobierno desacatará la resolución de la sala electoral, sí que lo ha sugerido, pues el vicepresiente venezolano ha admitido a los medios de comunicación que "el Gobierno sólo se acogerá a cualquier decisión de la sala constitucional, que es la que tiene jurisdicción en esta materia y que es la que resguarda a la Constitución de 1999". Pero el Gobierno venezolano ha ido más allá. El vicepresidente Rangel ha calificado la resolución de la sala electoral de "sentencia mafiosa... Es Don Corleone administrando la Justicia". Según ha informado la agencia de noticias Reuters, el Ejecutivo venezolano ya ha advertido de que su decisión generará un conflicto de competencias entre las salas electoral y constitucional del TSJ, al provocar "la madre de las batallas legales". Fuentes venezolanas han asegurado a Americaeconomica.com que la única sala a la que el Gobierno permitirá revisar este caso es a la constitucional. No dejará ni siquiera que la Sala Plena del TSJ la estudie. Al parecer, esta instancia está compuesta por 10 magistrados de la oposición al presidente, Hugo Chávez, y por otros 10 magistrados oficialistas. Lo cual daría lugar a un "grupo muy equilibrado, que pondría nervioso al Gobierno", según estas fuentes antichavistas.
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