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Viernes 12 de marzo de 2004

Bush usa la cultura para endurecer el embargo a Cuba

Cantantes, científicos...todos bajo sospecha

Por Rafael Alba

Ahora que EEUU ha entrado de lleno en el periodo preelectoral y que el actual presidente del país, George Bush, encuentra problemas en sus caladeros de voto tradicionales como Florida, los gestos hacia los radicales de Miami empiezan a extenderse por un sector hasta ahora inmune, los intercambios culturales, que fueron legalizados bajo la Presidencia del demócrata Bill Clinton.

Uno de los primeros afectados ha sido el rockero Carlos Varela, que ha visto frustrados sus planes para realizar una gira por EEUU. Todo porque se sabe que existe una buena amistad con artistas tan identificados con el actual régimen de La Habana, como el parlamentario y afamado cantautor, Silvio Rodríguez.

Esa es más o menos la conclusión que, la mayor parte de los observadores imparciales ha extraído de la decisión del Departamento de Estado de EEUU de negarle el visado de entrada al país a Varela, que se disponía a realizar una gira por aquel país con paradas en las grandes ciudades donde el público latino es más numeroso: Miami, Nueva York, Los Angeles, Chicago y San Juán de Puerto Rico.

La decisión ha sorprendido incluso a algunos sectores del exilio moderado, entre los que Varela, figura más bien incomoda para el Gobierno cubano, ha ganado un cierto prestigio por sus posturas políticas, generalmente bastante críticas con la actitud cerrada de los principales dirigentes de la mayor de las Antillas.
Pero esa trayectoria no le ha servido ahora que la precampaña manda en Washington.

Ni los médicos. Otro gesto electoralista de Washington para ganarse el disputado voto del anticastrismo radical de Florida. Hoy los afectados eran 70 médicos estadounidenses a los que se les ha negado el visado para participar en un simposio internacional sobre coma y muerte que se celebrará la próxima semana en Cuba.

En este caso, la decidida actuación del Departamento de Estado se encuadra en la línea de interferir en los intercambios culturales entre ambos países, de momento permitidos por la legislación estadounidense, al no haberse derogado una disposición al respecto aprobada bajo la Presidencia de Bill Clinton.

Los científicos, descontentos con Bush. La decisión de impedir el viaje de los médicos no ha sentado nada bien a los científicos estadounidenses que, en general, no están demasiado contentos con la política del presidente Bush.

Sin Cuba de por medio ya se habían producido fuertes protestas de esta comunidad frente al uso partidista que la Casa Blanca ha hecho de algunos datos objetivos, que incluso habría llegado a falsear para cubrir de una pátina de responsabilidad decisiones tales como perforar la Antártida en busca de petróleo. El comunicado en cuestión fue firmado, incluso, por un buen puñado de Premios Nobel.

Tampoco sentó nada bien la reciente decisión gubernamental de prohibir la publicación en el país de artículos científicos realizados en Cuba, Irán, Libia y Sudán. Para los estadounidenses del sector, el hecho de restringir las comunicaciones sobre ciencia sólo va en detrimento del propio país norteamericano.

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