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Viernes
12 de marzo de 2004
Lula
reconoce que la economía parece crecer menos de lo previsto
El
dilema de Brasil
Por
Americaeconomica.com
El
presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva ha reconocido
esta semana en el palacio presidencial en un encuentro con empresarios
y líderes sindicales que la economía de Brasil "probablemente
no crecerá este año lo deseado, pero crecerá,
estén seguros de ello".
Las
previsiones oficiales apuntaban a un crecimiento del PIB brasileño
para 2004 del 3,5%, y eso es lo que el propio Lula parece haber
puesto en duda esta semana.
Algunos
analistas señalaron que una de las conclusiones que se pueden
sacar de las palabras del presidente brasileño dirigió
a empresarios y sindicalistas es que los tipos de interés
no bajarán al ritmo que se esperaba inicialmente (actualmente
están en el 16,5%).
"No
inventaré nuevas políticas. No inventaré nuevos
caminos para crear empleo", dijo Lula en ese encuentro. Los
puestos de trabajo que la economía necesita crear vienen
de la mano de la expansión en la producción y del
incremento de la inversión, según ha informado Bloomberg.
Sin
embargo, otros expertos no ven tan imprescindible la rebaja de los
tipos de interés. Expertos europeos veían el crecimiento
del 1,7% de la producción industrial brasileña en
enero como un muy buen síntoma. Según estos análisis,
el crecimiento de la producción de bienes de consumo duraderos
(un 8,6% en enero en tasa interanual y un 3% en tasa mensual) así
como la mejora del 2,2% mensual de los bienes no duraderos (el primer
incremento en tres meses) indicarían que la actividad económica
está respondiendo a las significativas reducciones de los
tipos de interés que se produjeron el año pasado.
El
alza de la producción industrial en enero es la quinta subida
mensual consecutiva de este indicador.
"Todo
esto indica que recortar los tipos de interés para estimular
la economía es innecesario", sentenciaron los analistas
de Dresdner Kleinwort. Es más, estos expertos estiman que
el Banco Central de Brasil podría mantener invariados los
tipos de interés hasta el próximo mes de mayo debido
a las preocupaciones existentes sobre la inflación.
Unas
preocupaciones que el reciente dato de inflación del pasado
mes de febrero (0,61% en tasa mensual) han aliviado en parte, ya
que ese incremento de los precios de consumo ha sido menor de lo
esperado. Aunque la inflación subyacente (que excluye los
alimentos y combustibles) creció el mes pasado un 1%.
Pero no todos
han sido tan optimistas como los europeos. Algunos medios de comunicación
estadounidenses han criticado que la producción industrial
de Brasil haya crecido en enero tan sólo un 1,7%, lo que
indica una cierta ralentización. Este dato viene a sumarse
a una batería de cifras que pondrían en duda las posibilidades
reales que tiene el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula
da Silva, para reanimar el tejido productivo del país y poder
así cumplir sus promesas electorales.
Algunos medios
de comunicación estadounidenses sostienen que la desaceleración
de la producción industrial brasileña (3% de mejora
en diciembre frente al 1,7% de enero) tiene una doble relevancia.
Refleja, por un lado, una caída del consumo privado y por
otro, podría ralentizar los planes de algunas multinacionales
extranjeras que están instaladas en Brasil y que podrían
haberse planteado ampliar sus plantas de producción.
Esta ampliación
podría fomentar algo tan necesario en Brasil como el empleo.
Desde que Lula llegó al poder hace aproximadamente un año,
la tasa de desempleo ha pasado del 11,2% al 11,7%.
Pero el paro
no es lo único que ha empeorado. También lo ha hecho
el consumo privado, que presentó un descenso de un 3,3% en
enero respecto al mismo mes de 2003. Los ingresos por familia han
descendido un 13% desde que Lula ascendió a la Presidencia.
Para esos observadores,
todas estas cifras desfavorables ponen en cuestión la idea
que Lula había conseguido transmitir a la población
brasileña de que la única opción para acercarse
a la prosperidad que necesita el país era mantener una política
económica ortodoxa.
El mandatario
brasileño se enfrenta ahora mismo a un escenario bastante
hostil, en el que un amplio sector de la población y del
empresariado brasileño ha criticado su gestión, apelando
a que no ha cumplido con sus promesas electorales.
Entre otras
cosas, Lula había prometido reducir los tipos de interés,
pero este descenso no se ha producido al ritmo que muchos quisieran.
Lo peor de todo
es que el ambiente que rodea a Lula no es nada bueno. Desde el pasado
mes de febrero, algunos miembros de su Gabinete se han visto salpicados
por la corrupción. El caso más destacado ha sido el
del ex asesor gubernamental Waldomiro Diniz, quien supuestamente
pudo haber sobornado a un capo del juego en Brasil.
Desde este momento,
la medida que tomó Lula de cerrar inmediatamente todos los
bingos del país hizo que se añadiera un nuevo sector
en su contra.
La oposición
política está aprovechando todos estos datos para
promover un ataque feroz contra el Gobierno de Lula. El pasado lunes,
el senador del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña
(PSDB) Arthur Virgilio amenazó a Lula con intensificar una
campaña de "desgaste" contra su Gobierno.
Sin embargo,
no todos los datos son negativos para Brasil. La actividad de fusiones
y adquisiciones se ha disparado en Brasil en los primeros tres meses
del presente año gracias a la operación de compra
que la cervecera Interbrew realizó la pasada semana sobre
la Compañía de Bebidas de las Américas. Esta
adquisición, valorada en 11.200 millones de dólares,
se ha convertido en la mayor de la historia del país.
Pero no ha sido
la única, hasta el punto de que en lo que va de año,
el volumen estimado para estos movimientos corporativos es siete
veces mayor que el que se registró en el mismo periodo del
pasado año.
De momento,
ya son 34 los anuncios de fusiones y adquisiciones, por un valor
total de 12.500 millones de dólares, bastante más
que los 1.800 millones correspondientes a las 30 operaciones que
se llevaron a cabo en los tres primeros meses del año 2003.
BSL
MCR
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