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Viernes 12 de marzo de 2004

Millones de personas en España y el resto del mundo protestan contra el atentado que costó la vida a 200 personas

La semana más trágica de Madrid

Por Equipo Americaeconomica.com

Una manifestación multitudinaria en la tarde del viernes 12 de marzo puso el colofón a la semana más trágica de Madrid en toda su historia, fuera de épocas bélicas. Más de dos millones de personas acudieron a una concentración que iba a transcurrir desde la Plaza de Colón hasta la estación de Atocha, lugar de uno de los sangrientos atentados que un día antes había costado la vida a al menos 200 personas y que hirió a otras 1.400. Y todo a sólo 48 horas de las elecciones generales.

A la manifestación, encabezada por el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón, y las infantas Elena y Cristina, acudieron todos los líderes políticos españoles, dirigentes sindicales, empresarios. También estuvieron en el acto representantes internacionales como los primeros ministros de Italia, Silvio Berlusconi, Francia, Jean Pierre Raffarin, y Portugal, Durao Barroso, o el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi.

A la misma hora, miles de personas se concentraban en todas las ciudades españolas, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Zaragoza, Alicante, Santiago de Compostela, Palma de Mallorca, Valladolid, Pamplona, Vitoria.... Y en ciudades de todo el mundo, Washington, Munich, París, Londres, Bruselas...

Pero la tensión era plena. Sobre todo porque en ese momento, no estaba clara, ni mucho menos, la autoría del atentado. Sólo unos minutos antes de la manifestación, el ministro del Interior, Angel Acebes, insistió en que las principales líneas de investigación seguían dirigiéndose hacia la banda terrorista ETA. Aún así, el ministro dijo que se había encontrado una bolsa de deportes con explosivos goma 2 reforzada con metralla. Una munición que ha empleado ETA en muchas ocasiones, aunque no recientemente.

Aunque casi al comienzo de la manifestación, un comunicado de ETA a la televisión vasca desmentía que la banda terrorista vasca fuera la autora de la masacre. La incertidumbre era casi plena.

Sólo unas horas antes, el presidente del Gobierno, José María Aznar, no había descartado ninguna línea de investigación. El mandarario señaló que el Gobierno no dejaba de lado ninguna hipótesis, después de que un diario árabe con sede en Londres recibiera una supuesta carta de Al Qaeda en la que se atribuía el atentado.

Preguntado sobre si cree que fue ETA u organizaciones islámicas los causantes de la tragedia, Aznar fue contundente: "No voy a jugar a las quinielas", pero dijo que Interior estudiaba tanto la posibilidad de que el autor de los ataques sea "la banda en la que todos pensamos" (ETA, aunque ni ayer jueves ni hoy mencionó la palabra ETA) como que hayan sido terroristas islámicos, no descartando que haya habido colaboración entre organizaciones terroristas.

Aznar, que compareció ante la prensa después de su último Consejo de Ministros como presidente del Gobierno, salió en defensa de su ministro del Interior, quien poco después del atentado había atribuido "con toda seguridad" la autoría a ETA y que horas más tarde anunció las sospechas de que los ataques pudieran haber sido cometidos por grupos islámicos.

El presidente afirmó que el ministro de Interior "hizo lo que tenía que hacer" y se preguntó si un Ejecutivo "con dos dedos de frente en España, después de 30 años de terrorismo, ante un atentado como el de ayer no tiene que pensar lógicamente, razonablemente, que tiene que ser esa banda la autora".

Además Aznar subrayó que no concede ni concederá "ningún crédito a los portavoces de organizaciones ilegales que hablan en nombre de una organización terrorista", en referencia a Arnaldo Otegi, dirigente de Batasuna, el brazo político de ETA, y se preguntó: "¿Qué pretendía esa organización terrorista cuando quería entrar la semana pasada en Madrid o el dia de Nochebuena?", en relación a los más recientes intentos de atentado de ETA.

La oposición exigió al Ejecutivo que informara con "claridad". Los principales partidos de la oposición pidieron al Gobierno que "informe con diligencia, rapidez y claridad" de la investigación abierta para esclarecer la autoría de los atentados de Madrid, puesto que la sociedad tiene derecho a conocer quiénes son los culpables de la barbarie.

El líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, había reprochado al Gobierno ayer que no reuniera a todos los grupos parlamentarios para informarles.

En la misma línea se pronunció el lehendakari (presidente regional vasco), Juan José Ibarretxe, quién señaló que "las víctimas tiene derecho por dignidad a saber la verdad sobre la autoría de los atentados", ya que aunque "no rebaja la tensión" sí es diferente la valoración política. Al llamamiento se unió el presidente de su partido, el PNV, Josu Jon Imaz, quien advirtió que "no es el momento para la confusión".

En términos similares se expresó el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, quien subrayó que Madrid y el pueblo español "se merecen la verdad", y el portavoz de CiU, Xabier Trías, quien calificó de "básico" dar un mensaje claro sobre la autoría de los ataques.

La masacre fue producto de una cadena de explosiones con mochilas cargadas de explosivos que fueron colocadas en el interior de cuatro trenes de cercanías de la línea que une Madrid y Guadalajara (situada a 50 kilómetros al este de la capital), que circulaban repletos de viajeros, en su gran mayoría jóvenes y trabajadores.

Las explosiones provocaron el caos y el horror en Madrid desde primeras horas de la mañana del jueves. La comunidad internacional expresó su plena solidaridad con los desafortunados protagonistas de la tragedia.

Las bombas estallaron en un periodo de unos 15 minutos en plena hora punta, a partir de las 7:39 horas, en tres estaciones de la capital: Atocha (una de las más transitadas al ser también centro de salida de los trenes de larga distancia), Santa Eugenia y El Pozo del Tío Raimundo. Y todo en una línea que usan 216.000 pasajeros cada día, en el interior de cuatro convoyes que circulaban de forma consecutiva.

Según el Ministerio del Interior, los terroristas habían colocado dentro de los vagones de los trenes 13 mochilas cargadas con explosivos y otras tres bombas con detonador retardado que se conocen como bombas trampa, artefactos que la Policía explosionó de manera controlada.

Los atentados obligaron a suspender el servicio de trenes de cercanías, a cortar calles y líneas de Metro, y a instalar numerosos controles en las carreteras de salida de Madrid, provocando un enorme caos de tráfico en la capital española.

Inmediatamente comenzó la evacuación urgente de los primeros heridos en vehículos privados, taxis e incluso autobuses. Todos los hospitales madrileños se activaron para recibir a las víctimas.

A las 10:30 de la mañana los hospitales Clínico, Doce de Octubre y Gregorio Marañón (los tres en la capital) atendían ya a 350 heridos.

El Samur (servicio de ambulancias del Ayuntamiento de Madrid) instaló dos hospitales de campaña para atender a los heridos en el mismo lugar de los hechos. Uno de ellos en un colegio cercano a la estación de Santa Eugenia y el otro en el pabellón deportivo que se encuentra en las proximidades de la terminal de Atocha.

Casi paralelamente, y al conocerse la magnitud de la catástrofe, empezaron a hacerse peticiones urgentes de sangre y se instalaron unidades móviles de donación en la Plaza de Castilla, la de Manuel Becerra y el Centro de Transfusiones de Valdebernardo.

Asimismo, las líneas telefónicas se bloquearon. Las redes de telefonía móvil sufrieron varios colapsos a lo largo de la mañana. Telefónica advirtió del riesgo de caída de las comunicaciones telefónicas en la capital. Por evitarlo, la compañía habilitó el teléfono de información de TPI para facilitar datos sobre hospitales, ambulancias y servicios de emergencia.

Las reacciones de condena de los partidos políticos fueron inmediatas y se suspendieron todos los actos de la campaña electoral (las elecciones generales españolas se celebran el próximo domingo), aunque fue el lehendakari Juan José Ibarretxe, el primer dirigente que ofreció una declaración institucional. Lo hizo a las 9:30 de la mañana, 10 minutos antes de que la presidenta de la Comunidad de Madrid llegara a Atocha a interesarse por los heridos y comprobar las consecuencias de los atentados.

En las puertas de los hospitales se hacía una 'noria de ambulancias', donde éstas aparcaban un momento junto a la puerta de la instalación para evacuar al herido y salir inmediatamente hacia un hospital. Todos los centros hospitalarios de Madrid fueron activados para recibir un elevado número de heridos.

Los miembros de la Familia Real visitaron varios hospitales para interesarse por los heridos.

Donaciones de sangre. La Consejería de Sanidad de Madrid pidió a los madrileños que dejaran de acudir a donar sangre al estar garantizado el suministro para todos los hospitales. Aunque como los heridos seguirán ingresados los próximos días, las autoridades han solicitado que se acuda de nuevo a donar sangre mañana y pasado.

Las autoridades madrileñas habilitaron el pabellón número seis de los recintos feriales del Parque Juan Carlos I para trasladar los cuerpos sin vida para ser identificados. Con el paso de las horas se concentraron en junto a esta improvisada morgue casi más de 3.000 personas entre familiares y amigos. Sólo con el paso de las horas se fueron identificando los cadáveres. Pese a todo, el viernes por la noche aún no se habían identificado todos. Incluso, cerca de 20 iban a ser trasladados al Instituto Anatómico Forense para hacerles pruebas espaciales ante la imposibilidad de hacerlo por métodos convencionales.

Caos circulatorio y pánico en la capital. Los atentados terroristas perpretados en Madrid en plena hora punta provocaron un tremendo caos circulatorio en las calles de la capital y en los accesos a la ciudad. Sólo al final del día se repusieron todos los servicios de trenes de cercanías. De hecho, desde por la mañana, todos los servicios de largo recorrido, regionales y de alta velocidad que tienen origen o destino la estación de Atocha de Madrid y el servicio metropolitano de la línea 1 entre las estaciones de Sol y Pacífico habían permanecido suspendidos.

PLT ESP

   

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