Semanario
de información económica y financiera
   

Viernes 12 de marzo de 2004

 


Las bolsas rozaron el pánico el día de los atentados de Madrid


El 11 de marzo no fue un día cualquiera, tampoco para los mercados financieros. Para las firmas de análisis fue una jornada complicada, con muchos aspectos a tener en cuenta, mucha volatilidad en las bolsas y cierta sensación de pánico. Esa fecha no se olvidará fácilmente, el día en el que el fantasma del 11-S se hizo más presente que nunca en Madrid.

Los relojes avanzaban hacia las 7:40 horas de la mañana. Faltaba aún casi una hora para que los mercados europeos más madrugadores abrieran sus puertas. La mayoría de los analistas se encontraba en el llamado morning meeting (la reunión que mantienen a primera hora de la mañana para analizar las claves de la sesión) sin sospechar que la verdadera clave de la jornada estaba a punto de producirse.

A esa hora, una serie de fuertes explosiones convertían la estación ferroviaria de Atocha en un infierno. Los artefactos situados en tres convoyes de la red de cercanías provocaban cerca de 200 muertos y centenares de heridos en el atentado más grave de la historia de España.

Sin embargo, este trágico balance tardó en constituirse. Las primeras informaciones que llegaban hablaban de una explosión en la estación de Atocha, con un número indeterminado de heridos.

A las 8:30 horas abrieron sus puertas las Bolsas de Francfort y Londres. Media hora después se iniciaba la sesión en la Bolsa de Madrid. Los números rojos copaban las pantallas. Pero eran unas pérdidas esperadas, después de que Wall Street protagonizara en la sesión del miércoles descensos superiores al punto y medio porcentual.

Sin embargo, la inquietud avanzaba por momentos. Según iban conociéndose detalles de los atentados, éstos iban cobrando un aspecto más dramático. Y los teléfonos de las casas de análisis comenzaron a echar humo.

"Las explosiones no están teniendo reflejo en los mercados", señalaba Jordi Falgueras, de Gaesco Bolsa, quien apuntaba al comportamiento del mercado neoyorquino como principal causante de los retrocesos. El tono negativo se repetía en todos los principales mercados europeos. Los recortes se situaban en torno al 1,5%.

La alarma tampoco cundía en las oficinas de Credit Suisse en Barcelona. Una de sus analistas, Anna Molina, se interesaba por cómo estaba Madrid tras el atentado. Por entonces, el mediodía está a punto de llegar y ya había trascendido que el atentado de Atocha no era como los demás registrados en España.

"Creo que no puede relacionarse el comportamiento de los mercados con los atentados", aseguraba Molina. "La corrección de las bolsas se debe más a una rotación hacia valores más defensivos".

Poco después del mediodía, el corazón de los mercados sufría un vuelco. El dólar, que hasta entonces registraba alzas frente al euro (uno de los factores que invitaban a pensar que los inversores no estaban moviéndose por los atentados), protagonizó un repentino descenso, próximo al 1%, en apenas unos segundos.

La respuesta inmediata de los mercados de renta variable fue incrementar las ventas. Los principales indicadores europeos pasaron a registrar pérdidas del 3%, que se incrementaban hasta un 4% en el caso de la Bolsa de Francfort.

Mientras, las cifras de muertos ocasionados por el atentado no paraban de subir. De 62 a 120, de 120 a 136, de 136 a 173 y de ahí a 186. No cabía duda de que el atentado era uno de los más graves sufridos en Europa.

Vuelta a las mesas de análisis. La inquietud acababa de instalarse en los mercados. "Han comenzado a surgir rumores sobre la implicación de Al-Qaeda en el atentado", confirmaba un analista de una caja de ahorros que prefirió no ser citado.

Los comentarios pudieron ser suscitados por las manifestaciones del portavoz de los separatistas vascos, Arnaldo Otegi, en las que aseguraba que el extremismo islámico estaba detrás de la masacre.

La incertidumbre duró poco tiempo. El ministro español del Interior, Angel Acebes, atribuyó, sin dudarlo, el atentado a la organización terrorista ETA y una relativa calma llegó tanto a las bolsas como al mercado de divisas. El euro retrocedía posiciones mientras que las bolsas europeas retornaban a las pérdidas del 1,5%.

Así se llegaba al final de la sesión en las plazas del Viejo Continente. Pero la pesadilla estaba lejos de terminar. Pasada la media sesión en Wall Street, el dólar volvía a perder terreno con fuerza. Desde el Ministerio del Interior se confirmaba la localización de una furgoneta robada que habría sido utilizada supuestamente por los terroristas, en la que se encontraban siete detonadores y una grabacación en árabe con versos del Corán.

La carta llegada hasta la redacción de un diario árabe en Londres en la que Al-Qaeda se atribuía la acción terrorista volvió a generar inquietud en el mercado. Wall Street volvía a cerrar con pérdidas del 1,5% y el dólar llegaba al final de la sesión con pérdidas de un punto porcentual frente al euro.

Se cerraba un día maldito, también para los mercados financieros. Los analistas valoraban aún al día siguiente si los atentados tuvieron efecto o no en los mercados. Lo que sí quedó constatado es que la sensación de pánico llegó a sacudir a las bolsas, en recuerdo de aquel día de septiembre de 2001 que cambió el curso de la historia.

FZM PLT ESP EUR USA

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.