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Viernes 12 de marzo de 2004

 

Un escenario imprevisible


La masacre provocada por ETA en Madrid se ha convertido en la tercera oportunidad en la que la banda terrorista sobrecoge a España. Las dos anteriores fueron el atentado en el supermercado Hipercor de Barcelona (el 19 de junio de 1987), con un total de 21 muertos y 45 heridos, y el asesinato del concejal de la localidad de Ermua, Miguel Angel Blanco (el 12 de junio de 1997), tras secuestrarlo y amenazar con acabar con su vida si el Gobierno no se plegaba a sus exigencias. Sin embargo, no se descarta la participación de grupos terroristas islámicos en el atentado.

No obstante, ninguno de los dos acontecimientos antes descritos estuvo rodeado de una conmoción y apoyo institucionales e internacionales como el de hoy. Una amplia mayoría de líderes internacionales, desde el presidente de EEUU, George W. Bush, hasta su homólogo ruso, Vladimir Putin, han mostrado sus condolencias a España y han condenado el acto.

Con el atentado se abre un escenario desconocido dentro del panorama político español. En cualquier caso, será complicado que el PNV (el partido de los nacionalistas vascos moderados) pueda seguir planteando iniciativas soberanistas, que plantean la serparación del Paíse Vasco del resto de España, como el llamado "Plan Ibarretxe", en honor al actual presidente del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe.

No se descarta que los cambios puedan llegar incluso al Parlamento de esta región, en la que los grupos más radicales, que no se oponen ni condenan las actuaciones de los terroristas, se encontrarán ahora más arrinconados desde el punto de vista político.

En las elecciones, que se celebrarán ahora, se espera que la masacre provoque una mayor movilización del electorado hacia las urnas. El pueblo español parece dividido en dos facciones: los que apuestan por una mayor firmeza contra el terrorismo (que estarían de acuerdo con la política seguida hasta ahora por el Gobierno, con un carácter poco transigente) y los que opinan que el Ejecutivo ha sido ineficaz a la hora de impedir este atentado.

Un análisis de la situación "en caliente" haría pensar en que la tensión llevará a un mayor número de votantes a las urnas. No obstante, la situación impone un retorno imposible a los escenarios anteriores. Ningún planteamiento basado en el soberanismo y el radicalismo parece aguantar con firmeza.

Otra posibilidad se abriría si se confirma que los atentados han sido obra de grupos islámicos extremistas. En este caso, el gobernante Partido Popular (PP) podría pagar en las urnas las "amistades peligrosas" del actual presidente español, José María Aznar, con Bush.

ESP PLT

   

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