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Semanario de
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Jueves 18 de marzo de 2004
DESDE EL MALECON CON... Cuba bajo la “fiebre” del Noni Por
Aurelio Pedroso
Hasta en la última y agobiante cola o fila de mujeres frente a la farmacia de la comunidad que esperaban para registrar allí sus señas de identidad y residencia para recibir (cuando vengan) las necesarias e imprescindibles íntimas o almohadillas sanitarias (compresas), salió a relucir la famosa Morinda Citrofolia, más conocida por Noni. Y aunque mucho les pese a las mujeres, entre los más de 100 usos benefactores que tiene el Noni para el cuerpo humano, este arbolito se siente incapaz de solucionar esto de las “mensualidades” de nuestras damas. Eso sí, probadas las propiedades anticancerígenas, antipiréticas, antiinflamatorias, antihipertensivas y muchos más “anti”, la fiebre por el cultivo del Noni ha comenzado a desplazar de viejos canteros al socorrido tilo en muchos hogares. Pero el frenesí no se ha limitado sólo a gente de a pie, sino que las autoridades también le han echado el ojo y su cultivo y comercialización va a todo galope. Personas serias, que aún viven entre nosotros, me han narrado la llegada imprevista de dos hombres con portafolios a la vivienda de un pequeño agricultor para comprarle de inmediato todas las posturas disponibles, con cheque bancario de por medio. Con ello, nos ponemos a la vanguardia en la explotación de este arbusto-sensación que en todo el mundo capta cada día más adeptos, y de paso, suplimos con jarabes, infusiones o tabletas, otros medicamentos que no acaban de asentarse definitivamente en las farmacias. Para que se tenga una idea: un fruto de Noni en la Plaza de los Cuatro Caminos, en La Habana, es más caro que un mamey o una piña, ambos entre los 15 y 20 pesos cubanos. Pues el Noni, según una vecina recién llegada de los Cuatro Caminos, lo tenemos hoy allí por 20 “pesitos”. La pobre mujer no tuvo otra opción que mirar la pequeña Noni, que ya hace brotar las primeras hojas en su jardín, y aguardar a que pueda ser procesada unos meses más adelante. Sin embargo, existe un compuesto homeopático, de fabricación nacional, el PV-2 que por pocos pesos y mucha suerte se puede adquirir en la farmacia. De acuerdo a cifras públicas, 2.500 cubanos han sentido notables mejorías en sus dolencias gracias al Noni y entre ellos los hay que han burlado padecimientos fatales como el cáncer. En
fin, que bienvenido, desde la lejana Polinesia, el Noni. En tierras
cubanas se da de maravillas y ojalá sea tan pródigo en curar
males. Si resultara así, a nadie deberá extrañar
que, en poco tiempo y en medio de la tensión de un juego de béisbol,
se nos acerque sigilosamente un vendedor del estadio rogándonos
al oído: “Mira tú, pan con noni por tres
pesos”. cbb |
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